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        Índice del Texto

Prólogo.

 Introducción.

¿Por qué es importante regular el cuerpo?

 1º Descubrimiento del cuerpo.

¿Qué beneficios tiene la tonificación?

El control de la postura.

La lateralidad.

La estructuración espacio – temporal.

La coordinación.

El equilibrio.

¿Cómo se usa el peso corporal con la Waza?

 2º Autosensación corporal.

Déficit motórico.

Déficit perceptivo.

Déficit afectivo.

Las sensaciones negativas.

Recuperar las sensaciones perdidas.

 3º Toma de consciencia o el reconocimiento de las distintas partes del cuerpo.

¿Cómo se desarrolla la toma de consciencia o el reconocimiento del cuerpo?

 4º Aprender a usar las diferentes partes de la estructura.

1º) La intención es la clave porque moviliza el Ki.

2º) El Ki es el encargado de mover al cuerpo.

3º) Hay que despertar el espíritu de vitalidad.

4º) La intensión y el Ki deben de interactuar con la habilidad y con la circularidad teniendo en cuenta lo vacío y lo lleno.

5º) Para poder practicar, el cuerpo debe estar erguido y suelto, de esa manera se puede afrontar un ataque desde cualquier dirección en el espacio.

6º) Cuando proyectamos energía y, muy especialmente cuando atacamos, es prioritario hundirse y estar suelto. Otro aspecto que hay que tener en cuenta, es focalizar bien el punto a donde se dirige o se recibe la energía de ataque.

7º) La energía debe movilizarse por el cuerpo como cuando se hilvana un rosario, esto es, cuenta a cuenta sin ningún hueco (o interrupción) entre ellas.

8º) Mover la energía es como templar acero cien veces, eso da como resultado que lo flexible y lo firme no se rompen.

9º) El espíritu de vitalidad debe ser vivaz como el vuelo de un halcón y contener la flexibilidad y la potencia de un felino cuando se abalanza sobre su presa.

10º) Hay que contener la serenidad de la montaña, pero a la vez tener la capacidad de fluir como un río caudaloso.

11º) Para poder aplicar el Ki en la práctica se debe comprender muy bien la función del arco.

12º) En los desplazamientos los pasos siguen al cuerpo.

13º) Recibir es proyectar, proyectar es recibir.

14º) Hay que descubrir la recta dentro de lo esférico.

15º) Si se pierde el contacto hay que volver a conectar.

16º) Retornar también implica replegarse para después poder expandirse.

17º) Hay que saber avanzar y hay que saber retroceder.

18º) Para movilizar energía hay que hacerlo a través de las espirales.

19º) En el interior el espíritu esta unificado, esto trae como consecuencia que el cuerpo en el exterior está imperturbable.

20º) Cuando te desplaces hazlo con la agilidad de un felino, cuando te muevas hazlo con la suavidad de la brisa.

Partes de la estructura corporal.

Los apoyos con el suelo.

Los pies.

Las rodillas.

El uso de las piernas.

Las ingles y la pelvis.

La cintura.

El movimiento relativo.

El movimiento transportado.

El Tanden o centro de gravedad.

Las cuatro condiciones para rentabilizar el Tanden o centro de gravedad.

La columna.

Los omóplatos.

Los hombros.

Los codos.

Las muñecas.

Las manos.

La cabeza.

La coronilla.

Resumiendo el apartado para usar las diferentes partes de la estructura.

 

Las armonías externas.

Las manos se deben de armonizar con los pies.

Las caderas se deben de armonizan con los hombros.

Los codos se deben de armonizan con las rodillas.

Las nueve secciones cuerpo.

Zona baja.

Zona alta.

Otro enfoque.

Las armonías internas.

Hay que armonizar la mente con la intensión.

Hay que armonizar la intensión con el Ki.

Hay que armonizar el Ki con la potencia y con el poder corporal.

 5º Las partes no tangibles.

Los diferentes tipos de energías.

La energía de Irimi.

La energía de Tenkan.

La energía de rodar.

La energía consciente.

La energía de escucha.

La energía flexible.

La energía de adherir.

La energía de pesar.

Proyectar energía.

La energía de unir.

La energía de contacto, de fricción o de roce.

La energía de los dos impulsos.

La energía que implica conexión y presión.

La energía de separar.

La energía de Atemi.

La energía de enlazar.

La energía de continuar.

La energía de vaciar.

La energía de atar.

La energía de romper.

La energía de provocar.

La energía de anudar.

La energía de recepcionar.

La energía de remover.

La energía de sacudir.

La energía de torsión.

La energía de retorno.

La energía de captura.

La energía de intercambio.

La energía de recoger.

La energía de dar.

La energía de acumulación.

Aspectos que complementan el trabajo con las energías.

Rentabilizar la oportunidad.

Rentabilizar la colocación.

Saber interpretar la energía.

El movimiento transforma a quien lo dirige.

Errores más comunes que hay que evitar al trabajar con la energías.

Error en la parte superior del cuerpo.

Error por rigidez.

Error por alejamiento.

Error por resistencia.

Error por inclinarse hacia adelante.

Error por inclinarse hacia atrás.

Error por cortar mal.

 6º La aplicación inteligente de la mecánica corporal en la dinámica.

Para aplicar la correcta mecánica corporal.

Principios generales de la mecánica corporal.

 7º Conclusión.

¿Cuáles son los pasos para educarse correctamente?

Aprender y generar la actitud correcta.

Elegir un método para evolucionar.

La asimilación de la forma.

Ajustarse a los cuatro principios fundamentales durante la acción.

Ir integrando los diferentes tipos de energías.

Analizar y estudiar la forma para ver lo que revela.

Conocerse a sí mismo para conocer al otro.

 Dedicatoria.

 Agradecimientos.

 Otras publicaciones de nuestro Sensei Ishana Pérez.

 



PRÓLOGO

        Conocí a Sensei a mitad de la década de 1990, que fue cuando me trasladé a la isla de Tenerife por razones laborales.

        En mi caso particular, nunca había hecho Aikido, pero buscaba una actividad que me liberara del gran estrés que implica mi profesión y la vedad que dí en la diana doblemente, tanto por la actividad elegida, como por el sistema que tiene Sensei para transmitirla.

        Fue una sorpresa después de tantos años que Sensei contactara con migo para hacer el prólogo de su nuevo texto y, por su puesto, es un honor para mí contribuir con mi granito de arena a la gran labor que Sensei está haciendo.

        El nuevo texto de Sensei, es un estudio muy profundo sobre la mecánica que hace posible la práctica y las sensaciones que produce ésta. Aspectos que debemos de cuidar y seguir para podernos formar bien, porque todo aquel que sea afortunado de caer en sus manos lo tienen garantizado.

        En el capítulo 1: Sensei lo enfoca sobre el descubrimiento del cuerpo, donde toca temas como: el control de la postura, la lateralidad, el equilibrio, la coordinación, entre otros. Son cosas claves para desarrollar una buena educación psicomotriz, aspectos que cuida mucho en cada clase o en cada seminario que imparte.

        En el capitulo 2: nos habla de la autosensación, tanto en el déficit motórico, en el déficit perceptivo, como con las sensaciones negativas. También nos invita a recuperar las sensaciones ya olvidadas, que en el caso de los que llevamos un tiempo sin practicar, todos esos consejos nos van a venir muy bien para poder retomar de nuevo el ejercicio.

        En el capítulo 3: habla sobre el reconocimiento del propio cuerpo, para afrontar el estudio de la técnica en las mejores condiciones posibles. Esto me ha traído muchos recuerdos de mis inicios con él.

        El capítulo 4: lo enfoca sobre tres aspectos.

        La primera parte, enumera 20 puntos, donde confluyen aspectos tanto mentales, energéticos como técnicos. Siempre Sensei persigue el equilibrio dentro de su docencia para la mejora de aquellos que tiene a su cargo.

        La segunda parte, es una explicación muy minuciosa sobre toda la estructura, lo hace desde la plantas de los pies hasta la coronilla. Si hay una cosa que distingue el trabajo y la enseñanza de Sensei, es la importancia que da al conocimiento y el uso correcto del cuerpo. Puede que eso sea producto de su aprendizaje en el Yoga que practica desde hace mucho tiempo.

        La tercera parte, la orienta sobre el uso de los segmentos corporales que intervienen en la ejecución técnica, que posteriormente lo condensa en los dos tipos de armonías (externas e internas). Aquí se hace patente la importancia que siempre le ha dado a la mecánica corporal a la hora de hacer las técnicas.

        En el capítulo 5: nos adentra en los diferentes tipos de energías que animan el Keiko. Enumera 31 de éstas energías que usamos cada vez que practicamos, que si somos capaces de cultivarlas, veremos como nuestra práctica personal se va transformando poco a poco y, no lo digo por la lectura de su obra, si no por el tiempo que estuve formándome con él.

        Con lo diáfano que caracteriza a Sensei, al final de este capítulo, nos menciona los aspectos que hacen que podamos rentabilizar mejor las distintas energías, como los errores más comunes que cometemos cuando las desarrollamos.

        En el capítulo 6: explica cómo aplicar de forma inteligente la mecánica corporal. Digamos que en este apartado, condensa todo lo expuesto anteriormente de una forma muy concisa.

        En las conclusiones: nos habla con brevedad, sobre los pasos necesarios para poderse educar de forma correcta cuando se afronta el proceso educativo en Aikido. En mi opinión, es una buena guía para las personas nuevas que quieran estudiar con él.

        Una cosa que hay que agradecer a Sensei, es que en cada punto pone ejemplos concretos sobre el tema que está tratando, no solo con la teoría, sino con vídeos y enlaces que amplían aún más su exposición, si no he contado mal, hay 333 enlaces y 42 vídeos. Eso es una gran ayuda para nosotros los estudiantes, porque nos hace comprender mejor en base a ese apoyo referencial.

        Hay aspectos muy sutiles, como por ejemplo, lo de trabajar con las diferentes energías, junto con las distintas armonías llevadas al uso de la estructura. ¡Complejo leyéndolo, imagínense en el momento de aplicarlo! Pero ese es otro rasgo distintivo de Sensei, ponerte metas constantemente para que te superes.

        Sensei sigue aportando al mundo del Aikido, aún con su larga trayectoria y lo hace con lucidez, rigor, innovación y con un gran conocimiento sobre lo que expone, tanto de lo que es tangible, como de lo que no es tangible en el Aikido.

        Muchas gracias Sensei por hacerme parte de esta obra y, a ustedes si están leyendo éste prólogo, animarles a leer y a reflexionar con mucha calma este gran texto para sumarlo a la práctica que hacen cada día.

  Lucien Blanc.         

        

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        Introducción.

«Para entender este texto, tu cuerpo, tu mente y tu consciencia tiene que estar en un nivel de compresión y de sensibilidad alto, de lo contrario, te va a aparecer una fantasía, ¡avisado/a quedas!»

        Muchos practicantes de Aikido parten de una premisa falsa, que es, “creen que pueden practicar sin un conocimiento previo de su cuerpo.” Eso de entrada es una gran fatalidad, la segunda consecuencia, es que irremediablemente se van a perder por el camino.

        Un alumno puede hacer un millón de horas de práctica, pero como no tome consciencia de lo que se está haciendo, la evolución no se manifestará y, da igual el empeño y los recursos de los que disponga, habrá “algo” que constantemente va a frenar a ese estudiante sea o no consciente de ello, ¿cuál es ese obstáculo? Ese freno invisible se produce porque las herramientas que utiliza, su cuerpo y su mente, no sabe como funcionan y por consiguiente no entiende como hacer uso de ellas, lo único que se puede generar con ese tipo de práctica es calor y sudor, pero nunca habrá un conocimiento vivencial del Aikido.

        Para acceder a un determinado estado de compresión en la disciplina no solo se hace con la habilidad física, también cuenta la estructura mental que tenga el aspirante a estudiante, porque no es lo mismo plantar semillas en un terreno infecundo, que en otro que esté fértil y lleno de vida. Está claro que por mucho que se haga en el primer caso, la cosecha será nula o muy poca, en cambio, en el segundo caso, a poco que se haga en ese campo las cosas fructifican casi solas, la imagen para entender esto es pensar en el río Nilo que lleva milenios alimentando a millones de seres con su fecundidad.

        La habilidad innata puede valer para la destreza física, pero cuando entramos en el campo metal y energético ya no nos sirve, porque las materias a tratar están a otro nivel vibratorio y se tiene o no el dial correctamente conectado o no se va a poder sintonizar la emisora que queremos oír.

        Hay practicantes que captan las cosas incluso sin que haya mucha instrucción oral, les basta con observar, luego ellos copian, imitan, repiten y a continuación desarrollan lo que han percibido. Esto solo se da en una minoría muy selecta de alumnos, porque lo más que abunda en todas las disciplinas es aquel discípulo que le dices, le muestras y él busca, busca una y otra vez hasta que da con lo que le quieres enseñar.

        Cuando uno se adentra en la ciencia del cuerpo y del movimiento en cualquier arte blanda, tiene que ser muy resiliente o no va a prosperar, porque dentro del proceso de formación de base y con la estrategia del ensayo – error, hay que tener la capacidad para sobreponerse constantemente a la frustración de que las cosas no salgan a la primera. En todos aquellos que habita un espíritu de superación pertinaz, son los que van a conquistar las cimas más altas de la disciplina, por detrás se quedarán una miríada de practicantes que no fueron pacientes, no tuvieron la actitud adecuada y, me atrevo a decir, que estaban más por pasar el tiempo, que por un interés real en investigar sobre su cuerpo, su mente y sobre su espíritu.

        El otro día oí hablar a Ricki Rubio en una entrevista y le decía al periodista: "Que era muy bueno para él hablar con otros que entiendan el baloncesto como él lo entiende." Lo mismo pasa en Aikido o en cualquier otra disciplina, practicar, compartir, debatir, intercambiar con los que están en la misma sintonía que tú, que caminen por la misma senda o que estén en el mismo nivel de desarrollo, son los únicos que te van a comprender y será muy enriquecedor para ambos. En cambio, cuando no se está en ese nivel de aprehensión no te van a entender, vas a ser un marciano que habla otro idioma o un loco que dice cosas inteligibles.

        Por ejemplo, cuando le dices a alguien que es mejor aprender a usar el cuerpo aprovechando su mecánica, que solo limitarse a realizar movimientos sin más sobre el tatami carentes de contenido, ¡no te esfuerces! No lo va a captar porque su mente esta atrapada con ese espejismo o en ese fantasma ilusorio que él cree que es real y que no le deja ver la utilidad de usar la mecánica corporal de forma inteligente.

        Otro caso es cuando un practicante repite, repite, repite y no tiene la consciencia de que en cada trimestre, en cada semestre o en cada año la repetición debe mejorar, porque si no, para qué repite una y otra vez. Es decir, no trabaja con energía consciente y carece de objetivos a conquistar, así que no hay que esforzarse en conversarle de que la atención – concentración debe de estar orientada en todo momento al detalle para la construcción técnica y, la razón es muy simple, todo su hacer está enfocado desde un punto de vista lúdico, sin más preocupación por su parte por otros aspectos bien sean estructurales o mentales.

        Lo mismo le pasa al que es preso de una única forma de realizar una técnica, porque en su mente no caben más posibilidades, así que desconoce o se resiste a aceptar que existan más variaciones. Otro caso a resaltar, es aquel que está obsesionado con las diferentes formas para abordar una técnica y en su cabeza no cabe que llegando a un determinado estadio la técnica se manifiesta por sí sola en la acción, a este tipo de practicante que está en esta fase, es recomendable aconsejarle que lea el cuento de El Maravilloso Arte de una Gata y reflexione sobre la actitud de la gran gata de piel atigrada.

        Cuando se está en el proceso (Do), hay experiencia y fenómenos que se van a manifestar a cualquier practicante independientemente de la corriente de Aikido que siga, de hecho, son las señales que certifican al estudiante, como a todo aquel que sea capaz de verlo, -porque está en el mismo estado o más allá de él-, que se ha llegado a un nivel de crecimiento técnico, -y no me refiero a la pericia física-, a una aprehensión de los principios, como a una comprensión de sí mismo. Así que no son teorías u opiniones de alguien, ¡son hechos! Perfectamente constatables por los que sigan el proceso, si no, revisemos los escritos de la tradición y contrastemos con lo que hacemos cada día con nuestra práctica, es la forma más sencilla de corroborar si vamos bien o ya nos hemos perdido.

        Cada cual solo puede expresar con su cuerpo la realidad que ha conquistado a través de una evolución sincera, pero hay realidades que nunca se les revelaran a aquellos que no hayan profundizado en el refinamientos de los principios. Puede haber muchos loros parlanchines y prestidigitadores en Aikido, -de hecho es lo más que abunda-, pero solo se quedarán en eso, meros charlatanes e ilusionistas, que nunca podrán alcanzar la realidad por sus limitaciones físicas y mentales, porque para ellos es completamente invisible e inaccesible.

        La incultura no solo se da en la vida corriente, también está presente en el Budo y hasta donde yo sé, desgraciadamente abunda mucho, porque todo está ya recogido por la tradición, pero son pocos los que se molestan en leerlo, reflexionar y ponerlo en practica dentro de su contexto evolutivo.

        Por eso abrí este texto con la advertencia que está más arriba, para no hacer perder el tiempo a las personas que tengan una idea alejada de los principios y piensan que eso es Aikido. La educación necesita predisposición y entrega para poder superar todos los obstáculos que van apareciendo a lo largo del Camino, ¡y va haber muchos! Es la propia criba que hace la disciplina, porque solo se revela a los que realmente tienen un verdadero interés, recordemos aquello de "Muchos son los llamados y poco los escogidos."

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        ¿Por qué es importante regular el cuerpo?

«Quien permanece en su centro, perdura para siempre»

Lao Tse.        

        Regular el cuerpo significa inicialmente tomar consciencia de él y de las distintas partes que lo componen, todo esto con el objetivo de utilizarlo con eficacia y eficiencia. Después de conocerlo y de saberlo usar, hay que mantenerlo flexible a lo largo del tiempo, luego, hay que ir liberándolo de las distintas tensiones cada vez que se adoptan las diferentes posturas, tanto en el desenvolvimiento habitual como en la práctica, al hacerlo, no solo es un beneficio para nuestra salud, sino que es una ayuda para encontrar un estado de quietud interior, por otro lado, favorece una mejor circulación de la energía y es más fácil moverla allí donde queramos, al realizar todo esto estamos creamos una base para regular la correcta respiración.

        ¿Cuáles serían los objetivos generales para regular el cuerpo?

        1º Descubrir las diferentes partes para poder tener un control sobre él. La exploración corporal ayuda mucho en varios campos, el primero es para conocerlo, el segundo, para dominarlo tanto en la quietud como en el movimiento, de esa manera la Waza (la técnica) puede morar en su interior.

        2º Desarrollar la consciencia segmentaría junto con la global en toda la estructura. Esto es clave para poder ejecutar movimientos conscientes y coordinados, bien si se hacen con un compañero, como si se realizan con implementos que ayuden a mejorar la educación en la disciplina.

        

        

        3º Tomar consciencia de la lateralidad en la orientación del esquema corporal. Es un concepto básico para afrontar el gran reto psicomotriz que ofrece el Aikido, cuando lo hacemos reafirmamos nuestra lateralidad y ya poseemos un punto de partida para la utilización de la técnica, el movimiento y el uso del espacio.

        4º Desarrollar la consciencia de los distintos segmentos corporales y su aplicación en los diferentes contextos. Esto es fundamental para la unificación corporal que se precisa para poder hacer un buen Aikido, lo más simple es comenzar por lo parcial e ir hacia lo global, por ejemplo, el trabajo del Te Sabaki ayuda a utilizar bien las manos y es una contribución necesaria para construir la técnica de forma correcta. Aquí hay que entender que el procedimiento de ir del fragmento a lo general es la mejor manera de evolucionar en la disciplina.

        

        

        5º Desarrollo y perfección de los distintos sentidos corporales. Esto es primordial y debe ir aparejado al desarrollo técnico para hacer de forma progresiva un Aikido más sensitivo y más eficaz. Si los sentidos no se refinan se tendrá poca consciencia corporal, esto traerá como consecuencia que la ejecución técnica se hará de forma muy somera, tosca y ruda.

        6º Conocimiento y perfección de la actitud postural. Es la base donde se edifica todo lo demás: el uso del cuerpo, del movimiento, de la técnica y la relación con el otro. La ergonomía corporal dentro del contexto de Waza es imprescindible, tanto para prolongar la salud como para la correcta edificación técnica.

        7º Vivencia y exploración de la respiración y del tono muscular. Dos aspectos a tener muy en cuenta porque van a condicionar no solo el trabajo con la técnica, sino también la calidad de la misma.

        8º Experimentar y adquirir dominio sobre la relajación segmentaría como la global. Entronca con el punto anterior en lo referente al tono muscular, que en éste caso se amplia más el campo por ser una unidad segmentaría, esto no solo ayuda a la exploración - reconocimiento del cuerpo alumno, sino que es una herramienta de inestimable valor para obtener control sobre él.

        9º Conocimiento y adaptación cardio – respiratoria con las diferentes cargas y con los diferentes esfuerzos. Esto es una parte importante dentro de la educación del alumno y, muy especialmente en los niveles avanzados del desarrollo técnico en cada uno de los niveles formativos. Todo va a depender del control que establezca el estudiante sobre su respiración y sobre su mente según va tomando consciencia de su cuerpo, a la vez que va desarrollando las distintas capacidades para obtener el control sobre él, de ahí que cada aspecto técnico dentro del nivel de evolución se debe de planificar con inteligencia y con una progresión de menos a más a lo largo de un tiempo concreto, esto es válido tanto para el conocimiento del cuerpo como para el progreso técnico del alumno.

        10º Tener un campo de pruebas para testar los logros sobre la regulación del cuerpo. Aquí pasa como con los automóviles cuando salen de la fabrica, hay que ver si rinden los estándares para los que fueron diseñados. En el Budo pasa lo mismo, para ello contamos con los intensivos, tanto en la quietud como en la actividad. Son un buen campo de pruebas para realizar un test, no solo sobre los conocimiento que tiene el estudiante sobre su cuerpo, sino comprobar lo logros obtenidos del estudio que ha hecho sobre él, que tendrán que tener su correlación con los progresos técnicos.

        11º La colaboración como instrumento de ayuda y de progreso. En la regulación del cuerpo en Aikido hay una parte que hay que hacer en solitario, por ejemplo con los Suburis de las armas, pero hay otra que necesitamos la participación de otros, en ésta última faceta la ayuda mutua es fundamental, no solo para testar los progresos, sino también para conquistar las nuevas metas que se planteen.

        

        

        A grandes rasgos, estos serían los objetivos generales con la regulación del cuerpo para afrontar el Aikido con inteligencia y conocimiento, pero antes de abordar el trabajo con el Ki y antes de la espiritualidad que da vida al Aikido, es obligatorio tener en cuenta el uso de la mecánica corporal para la construcción técnica y, aquí hay varias fases que tenemos que tener presentes.

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        1º Descubrimiento del cuerpo.

«La tensión es quien crees que debes ser. La relajación es quien eres»

Proverbio Chino.        

        Muchas personas acceden a realizar una disciplina sin antes conocer su propio cuerpo, no me estoy refiriendo a que se especialicen en anatomía humana, sino simplemente que tengan consciencia de él con unos conocimientos básicos sobre su esquema corporal, que sin duda les va a facilitar mucho la adaptación y la progresión a nivel físico y una mejor motivación para adentrarse en el descubrimiento de la técnica, de la energía y de su espiritualidad como Ser.

        

        El control de la respiración es una asignatura obligatoria para todo practicante, porque si no hay un uso correcto de la respiración, todo lo demás que se haga no tiene una base que sustente el crecimiento, por ejemplo, si no dominamos la respiración y concretamente la exhalación cuando nos proyectan al hacer Ukemi, nuestro contacto con el suelo va a ser aparatoso a la vez que peligroso con muchas posibilidades de podernos dañar.

        Cada disciplina tiene un uso particular de la respiración, porque no es lo mismo la respiración completa en la Hatha-Yoga y dentro de éste campo el trabajo con el Pranayama, que la respiración inversa taoísta, la respiración para la meditación o la respiración marcial, que es la que nos va a ocupar ahora. Pero antes se debe saber, que el uso de la respiración en las artes marciales duras es diferentes a las artes marciales blandas, en cada una de ellas se hace un uso adecuado a su estructura de funcionamiento en base a los objetivos que persiguen. También es recomendable cultivar varios tipos de respiración aunque se practiquen unas u otras disciplinas, por ejemplo, nosotros la respiración marcial la aplicamos tanto al Aikido como a la meditación, sin embargo, la respiración inversa la aplicamos en los niveles medios o superiores del Chi-Kung que hacemos en nuestro Dojo (Zhan Zhuang).

        Lo primero que hay que hacer nada más comenzar a practicar la disciplina del Aikido es aprender a respirar, es decir, tomar contacto y ejercitarse en la respiración baja u abdominal, que va íntimamente ligada al correcto uso del diafragma. Se aprende cuando se entrar al tatami para comenzar como cuando se finalizan las sesiones de práctica cada día, también con el Rei (saludo) hacia el Kamiza, con el calentamiento, con los desplazamientos, con los Ukemis y, ya donde se hace un énfasis claro son en las sesiones de meditación, tanto en las clases especiales como en los seminarios e intensivos.

        El segundo paso es integrar la respiración en la acción técnica, eso significa que la respiración comanda al movimiento y no a la inversa. No es una etapa fácil para el estudiante, por esa razón hay que hacerlo desde el primer día que se pise el Dojo y con una atención muy especial cuando se adopte el rol de Uke.

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        ¿Y qué pasa si no hago ese proceso de entrada?

        Que te vas a llevar una gran frustración y muy especialmente cuando lleves unos años de práctica y te tropieces con gente que trabaje intensamente la técnica, porque cada vez que te proyecten, tu cuerpo estará duro y contraído, a la vez que te vas a cansar mucho más por la tensión que vas acumulando a lo largo de la práctica, por no hablar del riesgo de lesión que corres. Por otro lado, el trabajo con el Ki estará vetado para ti, porque la energía no se manifiesta sin Kokyu, que como bien sabemos todos se traduce como respiración profunda. Hay que entender que es imposible evolucionar en Aikido sin adentrarse y dominar la respiración correcta.

        Por otro lado, la respiración abdominal baja ayuda a una toma de consciencia de nuestro centro de gravedad (Tanden) y nos conecta con nuestro centro energético vital (Hara). Al no establecer este tipo de respiración ya nos predispone físicamente al desequilibrio, que inicialmente será corporal, pero que tiene una relación directa con el estado mental del alumno.

        Está descartado en la respiración marcial, realizar una respiración alta o clavicular, o el simple hecho de llenar y vaciar los pulmones sin el uso correcto del diafragma y sin focalizar la atención en la parte baja del abdomen, la respiración alta es muy pobre y nada beneficiosa para la practica, que va a acarrear más problemas que beneficios.

        Así pues, lo primero que hay que desarrollar es enseñar al cuerpo a hacer lo que tiene que hacer, para después dejarlo libre para que haga lo que tenga que hacer y cuando le toque hacerlo. La respiración tiene que ser suave y sin brusquedad, es decir, sin forzarla o hacerla rígida, debe ser como un suspiro que nos libera con la exhalación de la tensión o presión que se tenga por la acción que se realice al practicar y, la inhalación debe ser espontánea y rápida con el objetivo de aportarnos una energía revitalizadora y poderosa para poder continuar con el Keiko.

        Para llegar a esa naturalidad, no se puede hacer sin el dominio del diafragma, que al conseguirlo, nos lleva directamente a la respiración baja o marcial. Por otro lado, esto nos enfoca con la siguiente sección del esquema corporal, que es el apartado sobre los músculos.

        

        El control de los músculos como el saberlos usar adecuadamente es clave para poder tener dominio sobre la mecánica corporal, tampoco es necesario que sepan y se aprendan los 650 músculos que tiene el cuerpo humano. Aunque algunos de esos si es bueno saber donde están y cómo se hace un buen uso de los mismos al construir Waza, por ejemplo, el correcto uso del tríceps en vez del bíceps al aplicar Kokyu en todos los agarres donde intervenga éste, va a ser de una gran rentabilidad para poderlo aplicar de forma correcta.

        Con respecto a los músculos, hay que tener en cuenta el proverbio chino con el que se abrió este apartado del descubrimiento corporal, porque para un aikidoka es importante saber quién es y no el que cree que es. Si no hay una relajación corporal adecuada, el movimiento libre y espontáneo no se producirá, tampoco el refinamiento técnico, así pues, el control sobre nuestra musculatura es clave para hacer un Aikido de calidad y con sensibilidad.

        Muchos alumnos no aguantan un ritmo vivo en las clases porque tienen demasiado tensionados sus músculos, bien sea en la parte baja: pies, piernas y cintura, o en la alta: espalda, vientre, pecho, hombros, cuello o cara y, por lo cual tienen un gasto de energía muy superior sin necesidad, si a eso le añadimos que hay deficiencia de oxígeno por una mala respiración, la pájara y los calambres estarán garantizados para parar al estudiante en seco.

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        El sistema muscular se encarga de:

        Dentro de la locomoción es responsable de la circulación sanguínea y del movimiento de las extremidades.

        Tiene competencias motoras de los órganos internos para ayudar a realizar sus funciones, por ejemplo, el sistema cardiovascular.

        Intervienen en nuestros gestos (acciones faciales) para expresar lo que sentimos y percibimos del mundo que nos rodea, bien sea por placer o por dolor.

        Son fundamentales para la estabilidad corporal mientras actuamos.

        Son claves para desarrollar una postura correcta y bien alineada.

        Los músculos junto con los tendones (muy importantes en la acción técnica) dan forma a nuestro cuerpo.

        También sirven de protección, por ejemplo para el sistema digestivo y para el buen funcionamiento de órganos vitales como por ejemplo los pulmones.

        Otro aspecto relevante en la disciplina es la tonificación muscular, tan necesaria para el correcto desempeño de la técnica.

        Pero, ¿qué beneficios tiene la tonificación?

        Quema calorías en nuestro cuerpo, tan necesario para que no aparezca el sobrepeso.

        Ayuda a mantener la correcta postura al contrapesar la estructura y así evitar la sobrecargas de unas partes con otras. Eso se ve muy bien en la meditación o en el Chi-Kung, porque al haber ausencia de movimiento nos podemos centrar más en el ajuste posicional, que luego lleva a tener una mejor práctica cuando introduzcamos el movimiento en la relación con el otro. Por otro lado, sin ese ajuste estructural ninguna de esas dos actividades que se hacen en la quietud, se podrían ejecutar si no hay una justa compensación y una justa calibración de la relajación correlacionada con una gran presencia mientras se practican, esto significa hacer un buen uso de la energía (Ki) de la atención – concentración bien focalizada estando quietos, que es exactamente igual cuando estamos en movimiento.

        Mejora el estado mental del estudiante, tanto desde un punto de vista estético como psicológico. Un cuerpo que se desenvuelva bien siempre va a motivar más al alumno porque estará más contento con él y, por consiguiente, lo podrá utilizar mucho mejor, tanto en el Dojo como en su vida cotidiana.

        La estructura muscular junto con el correcto uso de los tendones es fundamental para aplicar la correcta mecánica corporal, ésta se debe desarrollar muy bien cuando se aborde el estado de Kotai o sólido, -porque en Itai y Dootai se debe de aprender cómo usar la estructura-, así que entendiendo bien el correcto uso, nos lleva al siguiente apartado que es el dominio de la posición.

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        El control de la postura es uno de los rompecabezas iniciales del alumno, porque es como la ropa que viste en la cotidianidad de su vida, necesita tenerla hecha a su medida, esto es, corpulencia, envergadura, estatura, etc., pero a la vez, respetando la “talla” que la disciplina le impone, quiero decir, hay una parte que es por la condición física propia del estudiante, pero hay otra, donde se tiene que enfundar el los principios que dan vida al Kamae o al Asana para estar siempre en la postura correcta, independientemente de la disciplina que se practique.

        Si no hay un correcto dominio de la postura, cualquier especialidad que se practique ya comienza con una mala base y, está claro que va a dificultar el progreso del estudiante. Por esa razón es la primera asignatura que estudia el alumno y comienza en Aikido con saber sentarse y levantarse; en la meditación ocurre lo mismo, cuando hay que aprender los ajustes necesarios para saber estar sentado en la quietud.

        “La postura correcta ayuda a relajar el cuerpo y trae consigo un estado de quietud interior. Ayuda a sí mismo a regular y circular la Qi, creando de ese modo una base para regular la respiración y el corazón/mente (Xin). Si el cuerpo se halla en una postura incorrecta, la Qi se verá obstruida o dañada. La Qi obstruida o dañada dará como resultado un desasosiego de la mente, mientras que el desasosiego de la mente perturbará aún más la Qi.” Tzu Kuo Shin.

        Hay cinco condiciones básicas para el aprendizaje, el control y el estudio de la postura corporal, estás son: sentado, de rodillas, de pie, caminando y tumbado. El estudio de estas diferentes situaciones corporales va desarrollando una consciencia con presencia, que va a permitir un mejor estar o mejor desenvolvimiento de nuestro cuerpo tanto en la dinámica como en la quietud.

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        La lateralidad es uno de los primeros obstáculos que sufre el aikidoka, llegando a tal punto en los inicios, que aunque en su desenvolvimiento cotidiano tiene clara su preferencia por un lado de su cuerpo, cuando entra dentro del tatami ya no sabe cuál es y, la razón es por la alternancia de las dos lateralidades cada vez que se practica.

        La lateralidad se manifiesta en cuatro partes importantes de nuestro cuerpo, a saber: el ojo, la mano, la pierna y el oído. Una lateralidad bien establecida facilita al estudiante el dominio del esquema corporal y, por lo tanto, la asimilación de los distintos contenidos técnicos.

        Es importante tener en cuenta los diferentes tipos de lateralidad que hay:

        Lateralidad homogénea, que es cuando hay una evidencia clara del uso de un lado del cuerpo sobre el otro, bien sea la mano, el ojo o el pie.

        Lateralidad cruzada, que es cuando un segmento corporal no coincide con el otro que se usa preferentemente, por ejemplo, se escribe con la mano derecha pero se patea con el pie izquierdo.

        Lateralidad mixta, que es cuando hay cambios continuos entre las lateralidades para hacer las mismas cosas, por ejemplo, se escribe con la derecha y se abre la puerta con la izquierda.

        Lateralidad invertida, que es cuando en un momento dado en una misma acción se cambia la preferente por la otra, por ejemplo, es cuando un zurdo o un diestro, bien por obligación o por imitación hace uso del lado no preferente que tiene.

        Lateralidad gestual, que es la preferencia que se elije en el espacio cuando cabe la posibilidad de hacerlo en los dos sentido, bien sea a la derecha o bien sea a la izquierda.

        Ambidextría, que es cuando se utiliza indistintamente cada segmento corporal, eso significa que no se hace un uso de la lateralidad preferente o propia, bien si se es diestro o zurdo.

        Es el tipo de lateralidad a la que se aspira en el Aikido, independientemente que se sea diestro o zurdo, porque dentro de las cuatro repeticiones que tiene cada alumno para ejercitarse en la técnica, dos se hacen por el lado izquierdo y dos por el lado derecho. Cuando las lateralidades no están bien educadas, el alumno tiene mucha dificultad para progresar, llegando incluso a desistir de la práctica.

        Esto nos conduce a los beneficios que aporta el trabajar los dos hemisferios cerebrales a la vez, de hecho, se afirma que cuando los dos hemisferios se desarrollan de forma conjunta, las destrezas cognitivas y el aprendizaje alcanzan niveles excelentes, eso se ha comprobado al estudiar los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro de Albert Einstein.

        Todas aquellas disciplinas que en su proceso de aprendizaje y de desarrollo se hagan por los dos lados, es una riqueza inestimable para su practicante, son muchos los beneficios de utilizar las dos manos, -que en Aikido también incluye los dos pies-, estos beneficios son los siguientes:

        Si el hemisferio izquierdo se relaciona con los procesos analíticos y el derecho con los creativos, el uso frecuente de la mano o del pie que no es dominante, seguro que a un diestro podría potenciar su lado imaginativo, mientras que a un zurdo podría estimular sus capacidades lógicas.

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        Ayuda a tener una mejor simetría corporal.

        A nivel de ergonomía, comodidad y holgura psicomotriz, es un gran apoyo para muchos practicantes en su desenvolvimiento cotidiano.

        Si por un casual hubiera una lesión cerebral para un practicante, seguro que su capacidad de recuperación será más rápida, por el adiestramiento hecho al usar los dos lados del cuerpo alternativamente en la práctica.

        El desarrollo del amplio abanico de movimientos y circunstancias técnicas que ofrece el Aikido, con toda seguridad que ayuda a potenciar la plasticidad cerebral.

        

        La estructuración espacio – temporal, es la capacidad que tiene el practicante para mantener la constante localización de su propio cuerpo, en función de la posición de los demás compañeros o de los objetos (en caso de utilizar implementos) que haya en el espacio (el tatami) que le rodee.

        

Happo giri con Jo (como Shiho giri) es un excelente ejercicio de base para ir tomando consciencia y control del espacio circundante.

        

        En líneas generales, cuando el estudiante comienza con su relación con el espacio, le cuesta posicionar y usar su cuerpo al igual que el Time adecuado en el desenvolvimiento de la práctica. Según va aprendiendo a utilizar el espacio irá orientando mejor sus movimientos hacia objetivos específicos, es decir, estructura y organiza el espacio de acuerdo a sus intereses o a sus necesidades, por ejemplo, cuando hay muchos estudiantes en una clase o en un curso, es prioritario saber colocarse para poder practicar con seguridad y no chocar con los demás compañeros, así que tiene que desarrollar la capacidad de proyectar hacia en exterior del tatami y no a la inversa. Porque de hacerse de esa manera el riesgo de colisionar con otro practicante es muy grande, para entenderlo hay que pensar en la imagen de los radios de una rueda.

        La estructuración para el uso del espacio y del tiempo, siempre se da a partir de las experiencias que el alumno tenga con su propio cuerpo y, su capacidad para usarlo de manera eficiente e inteligente en las muchas circunstancias que se dan en el Dojo al practicar, por ejemplo:

        La preparación previa para acondicionar las cosas para comenzar las clases, esto es, limpieza, colocación de los zoris, de las armas, etc., es un reconocimiento físico y mental del espacio a usar a posteriori.

        El calentamiento es una toma de contacto no solo con el cuerpo, si no con una parte del espacio a utilizar durante la práctica, aunque sea un uso semiestático por la dinámica del acondicionamiento.

        En los desplazamientos ya se comienza a realizar un uso más amplio tanto del espacio como del tiempo. En nuestro caso después de completar las fases previas para aprenderlos y dominarlos a un nivel de base, tenemos varios ejercicios destinados a mejorar no solo el uso del espacio, sino también el del Time, por ejemplo, un ejercicio muy común es hacer grupos de alumnos en número impar dentro de un espacio acotado y limitando a posta (ver a partir del minuto 4.03), seguidamente se encierran a todos los alumnos de un grupo en ese espacio y, se le da el rol de Uke a uno o dos alumnos que van con la mano extendida a tocar a los demás compañeros (Toris), éstos se tienen que desplazar, -con cualquiera de los diferentes desplazamientos-, sin que el/los Uke/s les puedan tocar.

        

        

        Se puede hacer lo mismo pero utilizando los Ukemis, bien sea Ma-ai o Ushiro Ukemi. Para los que usan el espacio y el tiempo correcto es un reto muy superior, porque al realizar los Ukemis el espacio disponible para desplazarse es menor. También hay que contar que los que se desplazan no pueden chocar con los demás compañeros durante el ejercicio.

        Un trabajo de mayor dificultad lo hacemos con pelotas de Tenis por parejas, un alumno (Uke) arroja a media altura (al vientre) y en la dirección de su compañero (Tori) las pelotas de Tenis mientras el otro realiza los desplazamientos. Es un ejercicio que requiere mucha calma mental y un uso del espacio y del tiempo de una manera muy eficaz y con rapidez. Este adiestramiento supone no solo un control del tiempo de reacción, sino una actitud mental adecuada, todo ligado y sostenido por la respiración.

        Al ejercitarse en la Waza es clave saber ocupar el espacio para desequilibrar, ganar una posición de ventaja o conducir al compañero de práctica, al igual que el correcto calculo para realizar el Atemi, tanto en el desequilibrio como en el proceso para desarrollar la conclusión de la técnica.

        Otra forma de trabajar con el tiempo y el espacio es con los ataques, eso significa que cuando Uke los ejecute pueden ser más rápidos o más lentos, esto va encaminado para poner a prueba la calma, el Time y la reacción del Tori.

        Por otro lado, hay que educarse en el tempo adecuado al usar el espacio en la dinámica cuando se ejecuten las técnicas, ya no solo con el aspecto de base: ataque – desequilibrio – Waza, sino dentro de ellas con la reacción del Uke. Por ejemplo, Uke ataca, Tori desequilibra para hacer Nikkyo, Uke se recupera para responder a la acción recibida de inestabilidad, Tori tiene que mantener el control del codo con una mano, a la vez que sigue desequilibrando al Uke y con la otra realiza los gestos necesarios para hacer Nikkyo. En todas estas acciones, no solo hay que saber usar el espacio en las distintas direcciones, si no ajustarse al ritmo y a la velocidad correcta según las circunstancias, para concluir el objetivo que se perseguía que era la aplicación de Nikkyo.

        El estudio del espacio y del tiempo se hace durante toda la vida del practicante, eso sí, debe de seguir un proceso de economía y sublimación hasta llegar al presente absoluto, que es cuando el espacio y el tiempo desaparecen y, solo existe el aquí y ahora.

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        La coordinación es la capacidad para realizar eficazmente movimientos corporales de una manera precisa, rápida y ordenada en el espacio, dicho de otro modo, es la aptitud del cuerpo humano para unificar de una manera sincronizada el trabajo muscular, que está regulado y dirigido por el sistema nervioso para realizar cualquier movimiento.

        La coordinación tiene una relación directa con la calidad del movimiento y, por extensión con la excelencia de la técnica. Eso significa que cuanto más ordenados sean los movimientos y éstos se dirijan a objetivos específico, se obtendrá una mejora del gesto técnico con cualquiera de los principios que ejecute el estudiante.

        Hay muchas maneras de clasificar la coordinación, una de ellas puede ser la siguiente:

        Capacidades coordinativas básicas, que son las que nos permiten cambiar, regular y adaptar los movimientos.

        Capacidades coordinativas especiales, que son las que están involucradas en la dirección y el control de los movimientos, con una finalidad especifica y concreta en el espacio-tiempo. Esto se ve muy bien a la hora de la construcción de la técnica, porque intervienen agentes como la anticipación, la dirección, la orientación, el ritmo, el equilibrio, la conexión y la adherencia, todos estos factores permiten enlazar e integrar una acción sincronizada y ajustada a la forma y al tiempo correcto.

        Capacidades coordinativas complejas, que son movimientos más eficaces y más eficientes. Esto se ve muy bien cuando se comienza a refinar la técnica y, cuando el estudiante se establece en esa manera más sutil de ejecución. Otro aspecto mucho más avanzado es cuando comienza a salir de la forma y hay una economía total de los movimientos dentro de la acción técnica.

        La coordinación y el equilibrio están estrechamente relacionados, podemos definir a éste como el mantenimiento apropiado de la posición del cuerpo y sus partes en el espacio. Desde un punto de vista general se refiere al dominio de la postura (Kamae), con el objetivo de actuar con eficacia y eficiencia en la acción técnica, que permite un gran ahorro de energía en la ejecución de la Waza.

        

        El equilibrio se desarrolla por la información visual, el espacio y el sistema vestibular, e intervienen tres grupos de factores:

        Los sensoriales, esto es, el sistema sensoriomotor, que es el encargado de implicar a toda la estructura en los procesos que nos permiten interactuar con el entorno mediante el movimiento; el sistema plantar, que es la raíz de la postura, para poderlo desarrollar hay ejercicios básicos como es el pasar de Kisha a Seiza o las posturas estáticas del Chi-Kung Zhan Zhuang; las sensaciones cenestésicas que son las encargadas de detectar las sensaciones internas de nuestro cuerpo, aspecto clave para poder sentirse y, por último, el sistema laberíntico, que se relaciona con el equilibrio y el control espacial, que se encuentra en el oído interno.

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        Los mecánicos, que lo compone la fuerza, el uso correcto del centro de gravedad, la base de sustentación y el peso corporal. Según Grosser y Müller, la fuerza “Es la capacidad del sistema neuromuscular de superar resistencias a través de la actividad muscular (trabajo concéntrico), de actuar en contra de la misma (trabajo excéntrico) o bien de mantenerla (trabajo isométrico).”

        El desarrollo de la fuerza en el cuerpo es de una importancia capital, porque mejora la densidad osea, protege las articulaciones, ayudamos a que los órganos estén en su posición correcta y así pueden hacer mejor su función, como por ejemplo, en el caso del transverso del abdomen, que mejora la respiración y la postura corporal.

        Si hay una parte del cuerpo donde se hace muy necesario cultivar la fuerza para que la técnica se haga bien, es en la musculatura de las piernas, aspecto esencial para edificar Waza correctamente. Esto se refiere tanto al sostenimiento de la postura, como a las distintas fases por las que tiene que pasar ésta en el proceso evolutivo del alumno, al igual que en la distribución del peso en ellas. Por todas éstas razones, se hace muy necesario mantener las piernas fortalecidas en todo momento a lo largo de la vida del aikidoka.

        El centro de gravedad del cuerpo es un punto imaginario (situado en el bajo vientre) donde las sumas de las fuerzas externas e internas están equilibradas, esto quiere decir que se relaciona con la biomecánica corporal, -huesos, músculos, ligamentos, articulaciones, sistema musculoesquelético y sistema nervioso-, teniendo todos estos aspectos en cuenta, es cuando el practicante hace un buen uso de él. Eso sí, el centro de gravedad varia de acuerdo al momento y a la posición en la que se puede encontrar el alumno al practicar.

        El objetivo del estudiante dentro del rol de Tori (el que recibe la acción), es socavar constantemente el centro de gravedad del Uke (el que inicia la acción). Lo hace a través del encuentro (De - ai), de la adherencia, de la geometría del desplazamiento y de la sensibilidad a través del tacto. Con todos estos factores puede detectar dónde está el lugar en el que se concentran las fuerzas en el cuerpo del Uke, que siempre estarán ligadas a la base de sustentación que posea, por esa razón se realizan una serie de acciones técnicas teniendo como objetivo desequilibrar, conducir, controlar o proyectar al Uke.

        El estudio del centro de gravedad como del Hara es una asignatura que cultivará cualquier aikidoka toda la vida y, hay que ser consciente de que existe una gran diferencia entre el Aikido que desarrollan los que se ocupan del estudio del centro de gravedad y del Hara, con los que solo se limitan a utilizar los miembros del cuerpo junto con el espacio para aplicar las técnicas sin más. Son dos perfiles opuestos e irreconciliables y, añadiría que el primero hace Aikido de verdad, mientras que el segundo solo se limita a representar una obra teatral sobre el tatami.

        La base de sustentación del cuerpo es la posición que adoptan las piernas al mantenerse en contacto con el suelo, al igual que el suelo mismo y, es clave para mantener la correcta postura. Esto significa que el centro de gravedad debe estar alineado con la zona media de la base de las piernas, para poder desarrollar una postura con eje y arraigada con la tierra.

        El estudio de la base de sustentación nos lleva irremediablemente al correcto uso de los apoyos, que son los puntos de contacto de los pies con el piso, que en Aikido son los siguientes: los cinco dedos de los pies, el metatarso, la bola grande que está detrás del dedo gordo del pie y la bola pequeña que está detrás del dedo pequeño del pie. Aparte del contacto con el pavimento hay que tener otro aspecto en cuenta y, es el peso corporal y la energía de arraigo, todo esto significa que como no haya una buena base de sustentación, todo lo que se intente edificar encima se esfumará como una pompa de jabón porque no tienen nada donde sustentarse.

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        El peso corporal es la cantidad de masa que alberga el cuerpo de una persona. Para un aikidoka es muy valioso utilizar bien sus piernas, su eje y su centro de gravedad, por esa razón es importante que no se tenga sobre peso, porque peligra la salud de sus tobillos y de sus rodillas. En una determinada etapa del proceso de aprendizaje, hay que aprender a utilizar el uso del peso corporal y se da en los dos roles, por ejemplo, en el papel de Tori lo utilizamos para frenar o para mermar el ataque del compañero en una situación de agarre; en la actuación como Uke para poner a prueba la sensibilidad, la extensión o la aplicación del cambio del Tori al trabajar con densidad sobre él.

        

Ejemplo del uso del peso corporal (segundo 9), el desplazamiento de Henka ashi, los niveles de trabajo (T – S), el eje vertical y el hundimiento a través del codo.

        

        ¿Cómo se usa el peso corporal con la Waza?

        Va aparejado a la progresión que hace el alumno cuando construye la técnica, los preliminares es establecerse en el Kamae aunque sea a nivel de base, de tener una consciencia elemental de su centro y de que se tenga integrado mínimamente el eje. Después de eso hay una serie de circunstancias donde se puede hacer un buen uso del peso corporal, por ejemplo, cada vez que el alumno se siente y se levante de Seiza debe equilibrar y compensar su estructura para realizar esas acciones; otra aplicación simple es con el hundimiento, en especial en los desequilibrios; en las rotaciones atrayendo al compañero hacia su centro y luego sumarle velocidad a la masa corporal en rotación; en los desplazamientos cargando el peso sobre el contacto con el Uke, que se aplica en la conducción hacia una determinada dirección. En nuestra planificación eso lo comenzamos a realizar en los albores de la educación del alumno, como es en los elementos básicos de mano vacía en el nivel de 5º Kyu.

        Teniendo estos puntos de referencia, después se puede aplicar a muchas más situaciones donde se use de manera consciente y rentable el peso corporal al practicar. Hay que tener muy presente que el uso del peso corporal va aparejado a usar de forma correcta la mecánica articular, por ejemplo, en el hundimiento al desequilibrar, la flexión de las piernas es muy importante para poder desarrollar esa acción con éxito.

        Dentro de la coordinación y el equilibrio hay otros aspecto a contemplar, que son las distintas capacidades que están dentro del proceso educativo para hacer evolucionar al estudiante, estas son: la motivación, la concentración, la autoconfianza y la inteligencia motriz.

        La motivación es la energía para la superación, por ese motivo hay que disponer de reservas en el depósito de la mente para poder avanzar en el descubrimiento del cuerpo, para luego poder aplicar esos hallazgos en la construcción de Waza.

        La concentración nos hace focalizar cada objetivo que se persiga, siendo el principal la regulación del cuerpo en base a todos los parámetros que se están describiendo.

        La autoconfianza nace desde el mismo momento que el estudiante decide ser libre, eso significa, alejar de él sentimientos, pensamientos, conductas y comportamientos tóxicos. De no hacerlo, se corre el riesgo de que se instalen en la mente y en el cuerpo del practicante defectos, carencias y deficiencias como un visitante parásito, que en vez de hacerle progresar, lo que hacen es hundirlo en un estado de una mente espesa y un cuerpo torpe.

        La inteligencia motriz, es la capacidad específica que poseen los practicantes para resolver situaciones mediante el uso de la técnica, de la táctica y de la estrategia. Es posible que haya estudiantes que ya tengan éstas capacidades de forma innata y, las puedan aplicar en el proceso educativo, pero aún así, hay otra parte que está implícita en los distintos elementos técnicos de la disciplina, que se deben de estudiar e integrar, como por ejemplo, la estrategia del uso del espacio a través de los desplazamientos.

        Las competencias motrices van evolucionando a lo largo del proceso educativo del alumno, al igual que con el paso del tiempo por su cuerpo. Esto significa que hay que ir desarrollando una inteligencia motriz para saber qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo en función de las condiciones que plantee el entorno y la Waza (la técnica).

        En todos estos procesos hay que percibir, interpretar, analizar, decidir y ejecutar, bien es verdad que hay que comenzar desarrollado un aprendizaje basado en la energía consciente, pero después de un tiempo se llega al desenvolvimiento inconsciente – intuitivo, tanto una como otra etapa, parte de la base que primero hay que integrar y luego responder con acciones motrices preestablecidas, dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje con los distintos principios practicados cada día. Esto a su vez, está conectado con las actitudes y los valores de la disciplina que va experimentando el alumno con su cuerpo y con su mente, tanto individualmente como colectivamente.

        Si queremos tener una educación completa con el equilibrio, no debemos olvidar cultivarlo tanto en estático como en movimiento. Esto en nuestro Dojo se hace en función de las disciplinas que se practiquen en un momento dado, por ejemplo, estando sentado lo aprendemos con la meditación; estando tumbado lo practicamos en una de las partes de la Hatha-Yoga; estando de pie lo hacemos con la Waza o con el Chi-Kung, en especial con éste último cuando se afronte el trabajo de las ramas, también cuando usamos implementos. Todo en su parcela contribuye a que haya un dominio del equilibrio en distintas circunstancias, que va a dotar al estudiante de una educación más integral y mucho más variada por los distintos escenarios que se establecen para que lo ejercite.

        El descubrimiento del cuerpo es una asignatura obligatoria nada más pisar el Dojo para todo aspirante a ser aikidoka y, lo debe de hacer a través de todos los apartados que se han nombrado con anterioridad. Un alumno que no tome consciencia de la realidad de su cuerpo y la mejore, va a ser un freno constante y no solo para su integración en la escuela, si no también para su evolución en la disciplina.

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        2º Autosensación corporal.

«La mente sigue el nacimiento de la respiración. La forma sigue el movimiento de la mente. La respiración sigue el cambio de la forma»

Proverbio Chino.        

        La autosensación es la percepción interior resultante de la impresión de los distintos sentidos corporales. Lo corporal es todo lo relativo a lo somático.

        Una mala sensación siempre va asociada a unas carencias en el esquema corporal y, eso trae como consecuencias un déficit motórico que se manifiesta en una torpeza a la hora de ejecutar las acciones cuando se practica. Por ejemplo eso se da, cuando hace aparición la lentitud en la ejecución de los movimientos en la dinámica, en espacial en aquellos alumnos que ya poseen un nivel de práctica continuada en el tiempo, eso significa, dos años o más de práctica continuada; la incoordinación, que es cuando no se es capaz de hilvanar varios movimientos que están integrados según la estructura del ejercicio y, por último, cuando hay una mala lateralización, que es cuando no se tiene establecido un lado del cuerpo como el principal o no se ha desarrollado-afianzado en el estudiante y, por lo tanto, no hay una base para poder guiar la construcción de los distintos movimientos. Cuando se sienta el Aikido con todo el cuerpo, esto es, desde dentro hacia fuera, es en ese momento cuando se será capaz de expresar el Ki manifestado en un movimiento hilvanado, continuo y poderoso.

        

        Por otro lado está déficit perceptivo, que es un tipo de trastorno en el aprendizaje que se manifiesta cuando no se recibe bien la información en el cerebro, por esa razón no se procesa ni se interpreta adecuadamente ¡y claro! Como consecuencia tampoco se va a almacenar de manera correcta, así que será difícil recuperarla cuando se necesite. Por ejemplo, eso se manifiesta cuando hay una mala organización espacial para el desarrollo de las distintas técnicas; cuando no hay una estructuración adecuada en el espacio-tiempo, que se ve muy bien cuando no se es capaz de trabajar con Time; otro caso es cuando hay una coordinación deficiente visomotora, tan necesaria en los niveles medios y superiores de la formación en del Aikido.

        

        Déficit afectivo, que se manifiesta cuando hay una ausencia de afecto lo suficientemente larga, que va a repercutir en la sensación de bienestar del estudiante en la escuela. Los alumnos son personas y no robot marciales. El primer paso para que haya un buen sentimiento y una buena integración del estudiante en el Dojo, es el ambiente que generan todos los componentes del mismo. El problema se plantea cuando se manifiestan las carencias afectivas, bien si las trae el alumno de su vida personal o se producen con la disciplina, esto se puede expresar cuando hay una inseguridad a la hora de afrontar las acciones técnicas; cuando el alumno no valora su progreso porque tiene una baja autoestima; cuando hay un descontrol emocional y tan pronto está deprimido porque no le salen las cosas, como dando brincos por un pequeño logro. Los educadores no debemos ignorar que el estado de ánimo del estudiante condiciona mucho su práctica y su progreso, siempre hay que animarlo a que vaya desarrollando progresivamente Fudoshin, eso no solo va a mejorar su estado mental, sino también el de su técnica.

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        Según se avanza en el proceso educativo hay que ir descubriendo, persiguiendo, afianzando y desarrollando determinadas sensaciones. Por ejemplo, el desarrollo del Kamae junto con su estabilización es una de ellas; la esfericidad en el Ukemi es otra, porque inicialmente el cuerpo tiene muchas aristas para rodar eficazmente como son: los codos, los hombros, la zona lumbar, las rodillas o los talones; el renunciar a la fuerza o al palanqueo cuando se desarrolla la Waza, que es un subterfugio muy típico en la técnica de Ikkyo; otro aspecto puede ser el uso del peso corporal para el desequilibrio del Uke y, así con muchas más sensaciones que van a indicar que vamos progresando. Está claro que la solución es siempre buscar-encontrar la sensación de facilidad y sensibilidad para ejecutar la técnica, eso básicamente es abstenerse del músculo y utilizar otros recursos como puede ser los principios fundamentales de la disciplina.

        

        No nos debemos de olvidar de las sensaciones negativas, que son las luces rojas que se nos encienden para avisarnos que lo que estamos haciendo está mal, por ejemplo, hombros crispados y brazos rígidos, que lo que hacen es inmovilizar la parte superior del cuerpo y que van a dificultar mucho la práctica; otro caso puede ser, estar de pie en Kamae sin ningún arraigo ni alineación estructural correcta y, así con muchas más sensaciones nocivas que frenan el progreso. Cualquier captación negativa es una oportunidad de darse cuenta dónde tenemos el problema y, por otra parte de mejora continua, pero para desarrollar esa autopercepción hay que refinar cada uno de los sentidos corporales.

        

        Otro aspecto con el que debemos contar, es el recuperar las sensaciones perdidas, que ocurre cuando se deja de practicar o de realizar un determinado aspecto o faceta del curriculum de formación durante un tiempo y, al retomarlo hay que volver a restablecer esas sensaciones que lo hacía practico, sutil y efectivo. Por ejemplo, eso puede pasar con la técnica de Ikkyo (o con cualquier otro aspecto), quizás se perdió la sensación de corte, de la correcta dirección de entrada sobre el compañero, del contacto, de la adherencia para controlarlo, etc., así que durante un tiempo hay que volcarse para recobrarlas y situarnos en el nivel que se poseía antes del parón.

        Cuando sí o sí hay que volver a recuperar sensaciones, es después de una crisis o después de un accidente y, con más razón si ese parón ha sido prolongado. En estas dos circunstancia, no solo hay que restablecer las sensaciones perdidas a un nivel físico – técnico, sino que también hay que recuperar la autoconfianza mental, porque con toda seguridad, las dos están menoscabadas y hay que volver a establecerse en el nivel que se poseía antes de esas vicisitudes.

        Cada año después de los periodos vacacionales de verano y de navidades, también hay que volver a recuperar las sensaciones al iniciar la practica, porque son periodos de descanso largo y con toda seguridad que se ha perdido alguna sensibilidad con determinados elementos, pensemos simplemente en los Ukemis. Así pues, siempre al retornar de nuevo al Dojo vamos a tener que afrontar el reto de restablecer sensibilidades, independientemente de lo corto o de lo largo que haya sido la pausa realizada.

        Si se quiere hacer un Aikido sensitivo, con una técnica de calidad y con poder (Ki), es prioritario desarrollar una buena autosensación corporal. Todo aquel que centre su atención en la fuerza o en solo en usar los miembros sin conocerse, está condenado a realizar un Aikido primitivo, algo descafeinado y sin marcialidad. Para comenzar con éste tipo de educación, no hace falta llegar a una determinada etapa en el desarrollo del Kihon, se hace nada más pisar el Dojo con cualquier parámetro educativo o con cualquier conducta que el alumno realice.

        Ya dentro de la Waza misma, cualquier forma debe estar animada y sustentada con el mismo principio para que revele su poder, de ahí, que el alumno se esmere en identificarse con esa forma cada vez que la practique. La autosensación comienza desde el mismo momento que el alumno se esmere en su identificación con la técnica y sus detalles, si no existe ésto, nunca habrá desarrollo en ella, se harán figuras en el espacio-tiempo, pero sin ningún contenido y con una acción motora deficiente.

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        3º Toma de consciencia o el reconocimiento de las distintas partes del cuerpo.

«La tortuga puede hablar más del camino que la liebre»

Khalil Gibran.        

        La toma de consciencia corporal ayuda a los estudiantes a reconocer y conocer su cuerpo, lo cual posteriormente le va a permitir maniobrar en muchas situaciones al practicar, las cuales se crean con todo el curriculum técnico del Aikido y, en nuestro caso particular, debemos añadir las disciplinas complementarias que se estudian en nuestro Dojo. Por lo tanto, la consciencia corporal es la habilidad que se va adquiriendo para el reconocimiento de toda nuestra estructura, que tiene como objetivo posterior desarrollar y controlar unos movimientos conscientes y coordinados, para interactuar con los demás compañeros o con determinados implementos en el espacio dentro de unas circunstancias siempre cambiantes.

        La toma de consciencia de la estructura hay que hacerla paso a paso sin prisas pero con continuidad, dentro de ese ritmo hay que desarrollar una capacidad, que es la de escuchar lo que el cuerpo nos trasmite en cada momento y con cada parte que estemos usando en un determinado ejercicio, dando prioridad a una o más partes que intervengan en él, por ejemplo, si el ataque es en Morotedori (dos brazos agarran a uno), está claro que la prioridad es cómo se sale de ese ataque para realizar una determinada técnica, aunque intervengan otras partes de forma secundaría como podrían ser las piernas.

        Esto nos lleva a que cada técnica, cada ataque y cada circunstancia que se cree a través de los distintos elementos, es una gran oportunidad para reconocer, conocer y obtener dominio sobre las distintas partes de nuestro cuerpo. Esto puede ser complementado si se practican otras series de disciplinas que puedan mejorar al Aikido. Por ejemplo, en contraposición al dinamismo del Keiko, estaría la quietud que aporta la meditación para el estudio de la estructura, que aunque la observación está volcada sobre la respiración y sobre la alineación estructural, está claro que de entrada tiene que haber un proceso de estudio – regulación, para mantener la postura y que esta facilite la atención – concentración.

        Las disciplinas del Chi-Kung como la Hatha-Yoga cuando se desarrollan mínimamente, ofrecen un conocimiento muy exhaustivo sobre el “detalle” de cada una de las partes de toda nuestra anatomía, eso significa adentrarse en un conocimiento muy profundo desde el mismo momento que se entiendan las bases para poderlas practicar.

        En el Chi-Kung cuando se comienza con sus cinco posturas básicas, -la raíces-, a éstas tenemos que sumarle la sonrisa interior para ir recorriendo e ir focalizando cada parte del cuerpo. Inicialmente al adoptar las diferentes posturas, nos centramos sobre los distintos miembros, luego, sobre los diferentes músculos de éstos, para posteriormente concentrarnos sobre los tendones y, por último, cuando seamos capaces a través de nuestra concentración de profundizar aún más, lo hacemos sobre las fascias. Al realizar este trabajo, nos permite una exploración, un autoconocimiento y un dominio muy exhaustivo de nuestra anatomía.

        En la Hatha-Yoga ocurre lo mismo, ya no solo con las distintas Asanas a través de sus cinco técnicas, sino también cuando se realiza la relajación. Donde igual que antes, se hace un recorrido consciente y completo, bien sea de segmento en segmento pequeño, -solo los pies-, largo, -toda la pierna-, como con toda la estructura, -todo el cuerpo- y, se puede enfocar de forma externa, -por la periferia del cuerpo-, como interna, -por el interior del mismo-, teniendo en cuenta los diferentes órganos.

        Estas prácticas ofrecen un conocimiento y una percepción muy minuciosa sobre nuestra anatomía, se podrían definir como, “Una consciencia de ser y de sentirse que se expande al usar nuestra mente focalizada.” Por lo tanto, podemos decir que cualquier aikidoka está preparado para realizar un Aikido de calidad, desde el mismo momento que comience a utilizar su mecánica corporal, de forma consciente dentro del contexto que cada técnica le ofrece, siempre y cuando sea consciente de sí, eso le va a facilitar que tenga relax, poder y eficacia en su aplicación.

        Por el contrario, aquel “practicante” que siga atrapado en la inconsciencia corporal, que significa que solo utiliza los distintos miembros de forma sincopada para ejercitarse, desconociendo por completo cada una de las parte de su anatomía, como la de su centro – eje que todo lo gobierna, ese alumno, nunca llegará a comenzar su educación en el Aikido, ¡hará cosas! Claro que sí, hay mucha gente que hace eso cada día sobre el tatami, pero esas cosas, son una sombra que parecen las técnicas, pero la realidad es que no tiene nada que ver con ellas, porque el recipiente que debe contenerlas para que se puedan expresar está ausente.

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        ¿Cómo se desarrolla la toma de consciencia o el reconocimiento del cuerpo?

         Si no eres capaz de sentir tu cuerpo, debes comenzar por visualizarlo desnudándote delante de un espejo y miralo de frente, de lado y por la espalada.

        Este simple ejercicio lo primero que hace es que haya una aceptación del propio cuerpo, eso significa que se ve lo que hay y que a la vez es susceptible de mejora. Por otro lado, es lo que se tiene como medio para evolucionar en la vida y en la disciplina, por lo tanto, hay que cuidarlo e ir más allá desde un punto de vista espiritual para no identificarse con él. Lo segundo, es que posteriormente va a facilitar la visualización – autosensación cuando se haga un recorrido mental por él, por ejemplo, en la relajación de la Hatha-Yoga, cuando se trabajen las distintas posturas del Chi-Kung o cuando se tenga que sentir una determinada parte en la construcción de la técnica en Aikido.

        

         En la cotidianidad hay que sentir y percibir al cuerpo cada vez que se desempeñe una actividad que se haga asiduamente.

        Este ejercicio lo que hace es que va aumentando la percepción de nuestro cuerpo con diferentes acciones, en diferentes ámbitos y en diferentes circunstancias fuera del Dojo: conducir, con la profesión que se tenga, la relación con otras personas, la relación con los objetos que se manipulen tanto en casa como en el aspecto laboral, etc., esto afinará después la relación en la acción técnica que se establece entre el Uke – Tori / Tori – Uke.

        

         Tomar conciencia de las partes del cuerpo más dormidas, menos sensibles o que no se les suele prestar la atención que se debiera.

        Esto después va a facilitar la focalización para el dominio corporal en determinadas partes del cuerpo, por ejemplo, la mayoría de las personas cuando están de pie pocos sienten la verticalidad de su cuerpo, esto es, si están o no encorvados, cómo pisan o dónde tienen dirigido su peso corporal: a los talones, al canto exterior o al canto interior de la planta de los pies. Al concentrarse en tomar consciencia de los apoyos de los pies, no solo va a cambiar la pisada, la higiene postural, el equilibrio estructural, la alineación de la propia figura con la gravedad, sino que transformará la técnica del alumno de forma progresiva.

        

         Hay que dedicar un tiempo para ordenar, depositar e integrar lo percibido – vivido con la práctica en la conciencia corporal.

        Eso se hace cuando se estudia de forma precisa un determinado elemento de la disciplina, bien sea en solitario o en compañía. Por ejemplo, cuando el alumno inicia su estudio sobre el Kamae y comienza a observarse, tendría que ser consciente de sentir y dominar los siguientes puntos: la condición del cuerpo para adoptarla, en espacial la tonificación y la flexibilidad de las piernas; su correcta colocación dependiendo de la lateralidad que esté delante como para equilibrar éstas; los apoyos que van a ser los cimientos que le van a facilitar los desplazamientos; la disposición del peso en las piernas que es clave para el uso de la estructura con equilibrio en la dinámica; los arcos de las piernas que van a facilitar el empuje y la fuerza de penetración; la verticalidad que es clave para que haya ligereza y movilidad; el relax, que va a marcar la economía de la energía al moverse por el espacio. Todos estos aspectos hay que percibirlos y asimilarlos de forma progresiva, según se va desarrollando el estudio sobre los diferentes elementos del Kamae o de cualquier otro aspecto técnico.

        Hay otro ejercicio que nos puede ayudar en este proceso de impregnación – asimilación de los distintos aspectos practicados, que se hace al concluir cada sesión de práctica en el Rei final. Es un ejercicio de asentamiento de todo lo sentido y percibido durante la clase y, se hace en base a la interiorización y a la concentración en el bajo vientre a través de la respiración. Tengo que aclarar que no es un repaso mental o memorístico de lo que ha acontecido en la sesión, la imagen es más el dejarse inundar por todas esas sensaciones vividas sin que medie el intelecto ni el pensamiento limitante.

        

         Siempre va a ver nuevos descubrimientos en base al ejercicio continuo, por lo tanto, hay que prestar atención a las nuevas percepciones para seguir ampliándolas y así incrementar aún más el conocimiento sobre la estructura.

        Cada vez que se profundice más, siempre habrá nuevas sensaciones más sutiles y más penetrantes, que antes pasaban completamente desapercibidas, porque nuestra mente carecía del poder de penetración para llegar a ese estadio de agudeza. Llegados a este punto, ya no solo se es capaz de sentir la energía, sino que se es consciente de su poder y de su uso en el Keiko.

        

         No obsesionarse con un aspecto concreto del cuerpo, pero tampoco abandonar a la primera de cambio por no conseguir dominarlo.

        Hay que disfrutar con cada descubrimiento y con cada reconocimiento estructural, eso nos debe de motivar, al igual que dar impulso a nuestra formación. También tiene que aportar un equilibrio mental para poder ir más allá del cuerpo, que es cuando se accede al aspecto de trabajar con más profundidad con la energía (Ki) y así se es capaz de adentrarse en la espiritualidad que el Aikido le ofrece al estudiante. Para muchos practicantes que no son capaces de acceder a esos niveles de comprensión y, que no invierten tiempo ni energía en el descubrimiento de su cuerpo, al final terminan medios frustrados o abocados al aburrimiento, dado que no son capaces de ir más allá de la simple apariencia y de la estética al desarrollar la forma.

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        4º Aprender a usar las diferentes partes de la estructura.

«La postura es la mansión del Qi»

Proverbio Chino.        

        Para educarse en el uso de la estructura, es importante investigar el cuerpo en la posición de estático, al igual que en el uso del movimiento como se ha visto con anterioridad. Lo mismo hay que hacer con la forma, de hecho, aunque de entrada en base a una percepción dualista se vean como elementos separados, en realidad son la misma cosa, es decir, son UNO. El estudio de las distintas partes de la estructura nos va a poner el firme que pisa la técnica para desarrollarse, eso quiere decir que sin entender esas partes difícilmente se podrá comprender, desarrollar y aplicar la Waza en la acción con el otro. A modo de resumen, esas partes son los puntos de apoyos con el suelo, los pies, el uso de las piernas, la cintura, el Tanden o centro de gravedad, la columna, los omóplatos, los hombros, los codos, las muñecas, las manos, la cabeza y la coronilla.

        Pero antes de entrar con esas partes, vamos a tener en cuenta una breves pinceladas sobre el armazón estructural, que son los huesos, los músculos y las articulaciones.

        Los huesos proporcionan sostén a nuestro cuerpo a la vez que ayudan a darle forma. Los hay de dos tipos: los huesos compactos, que es la parte dura y externa; por otro lado están los huesos esponjosos, que como su propio nombre nos indica, se asemeja a una esponja y se encuentra dentro del hueso compacto. Los huesos se mantienen unidos a otros huesos a través de los ligamentos.

        

        Los músculos ayudan a que el cuerpo pueda realizar muchas funciones: movernos, masticar, impulsar o transportar la sangre, etc., como se ha mencionado más atrás, los hay de tres clases: los esqueléticos o voluntarios, que son los que están unidos al hueso a través de los tendones y ayudan al movimiento, siendo claves para poder practicar; los lisos o involuntarios, que son los músculos que no podemos controlar y son dirigidos por el sistema nervioso, que se encargan de ayudar a digerir y transportar los alimentos por el sistema digestivo y, por último, el músculo cardíaco tan indispensable para la vida.

        Los músculos mueven las distintas partes del cuerpo contrayéndose y relajándose, aspecto a tener muy en cuenta a la hora de construir Waza, por esa razón es importante poder tener el control sobre ellos, de no hacerlo, es cuando el Keiko se vuelve difícil y se hace de una manera torpe.

        

        Las articulaciones son las uniones entre los huesos y hacen que nuestro armazón sea flexible, sin ellas sería imposible pensar en el movimiento. Las hay en forma de bisagras, como la de las rodillas y la de los codos, luego están las más complejas, como es el hombro o la cadera, que posibilitan movimientos hacia adelante, hacia atrás, laterales y las rotaciones.

        Hay una clasificación básica según su amplitud para el movimiento: las inmóviles o fibrosas, como las de la bóveda craneal; las semimóviles o cartilaginosas, que están unidas por un cartílago, como pasa en la columna vertebral aportándole flexibilidad y, por último, las móviles o sinoviales, que son las que podemos mover en muchas direcciones, como por ejemplo los hombros, los codos, las muñecas etc.

        Dentro de las móviles se pueden dividir en tres categorías:

        Ya hemos visto antes las de bisagra, como la de las rodillas y la de los codos.

        Las de pivote, que permiten movimientos giratorios o en rotación, por ejemplo, cuando la cabeza se puede girar en una y otra dirección.

        Las esféricas, son las que aportan mayor rango de libertad para el movimiento y, esto es posible porque un extremo redondo de un hueso encaja en el hueco de otro hueso, por ejemplo los hombros y las caderas.

        Teniendo el contexto general de la estructura, ahora vamos a poner las bases, tanto para el uso de ésta, como para la integración de la Waza, entrelazando aspectos fisiológicos y mentales, o lo que es lo mismos, viendo elementos internos y externos simultáneamente.

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        1º) La intención es la clave porque moviliza el Ki.

        Sin cultivar la intención en los inicios de la formación, no se puede lograr absolutamente nada en la disciplina. Por otro lado, hay que saber que la intención va aparejada a la determinación, a la voluntad y al deseo de forma consciente, de ahí que ese afán, se tiene que concretar en la mente con objetivos claros y realistas para progresar en Aikido. Luego, llega una etapa en la evolución del estudiante donde debe desprenderse de eso, porque va a ser más un freno que un avance, cada cosa en su momento es de utilidad. Los problemas nacen cuando no se tiene la intención clara, esto es, no hay una determinación firme para afrontar las cosas, no se ejercita la voluntad para poderlas integrar y el deseo está confuso en la mente. La otra parte del contratiempo se da en los estadios más avanzados, que es cuando no se tiene la capacidad de renuncia y se sigue apegado a una herramienta que ya no es de utilidad.

        Mucha gente cree que para aprender y hacer circular el Ki por el cuerpo, se hace por un hechizo mágico que el supuesto maestro te debe de transmitir en un sitio remoto, recóndito y altamente secreto, cuando la realidad es que es solo una cuestión de respiración y de focalización de la mente.

        Al comienzo de la práctica si no hay determinación y voluntad, no se podrá hacer circular la energía por la estructura para conectar todas las partes que intervienen en la acción técnica, como tampoco se podrá recoger la energía en los huesos y, por lo tanto, no habrá hundimiento. Por ejemplo, eso se comprueba fácilmente al posicionarse en el correcto Kamae y mantenerlo durante toda la ejecución técnica dentro de una dinámica que se realice en el espacio. Este simple ejercicio nos conecta con la determinación, porque nos establece en un propósito sin dudas ni vacilaciones durante el tiempo que dure esa ejecución; con la voluntad para sostener la postura en todo momento; con el relax justo de las piernas a través del control muscular y con el objetivo nítido en la mente de practicar el hundimiento.

        Lo mismo es aplicable al sostenimiento de las distintas posturas con el Chi-Kung, con Yoga Asana o con la meditación, el principio es el mismo para la superación aunque cambien las disciplinas.

        

        2º) El Ki es el encargado de mover al cuerpo.

        Cuando se es consciente de eso y se logra, significa que el cuerpo está relajado, ligero pero a la vez enraizado, suelto y por su puesto, que la respiración está presente siendo suave y coordinada, si no se dan esas circunstancias, no se podrá aprovechar las ventajas de la intensión y, por lo tanto, la energía no se podrá movilizar.

        El gran problema del alumno novicio es que su voluntad suele ser intermitente o inexistente, esto ocasiona un gran conflicto entre la mente y el cuerpo, dando como resultado que la energía no puede fluir de una manera continua. Pensemos en una bombilla que tiene una mala conexión con el portalámparas y se enciende y se apaga por esa mala conexión. Es exactamente eso lo que le pasa a muchos estudiantes cuando son intermitentes con su voluntad, bien si quieren mantener su focalización en la atención – concentración para poder mover el Ki, desarrollar una técnica o concentrarse en los detalles que tienen que pulir.

        Hay que entender que la movilización de la energía no es solo de una manera mecánica, que es cuando se usan los huesos, los tendones, los músculos y las articulaciones, también lo es mental a través de la intensión bien dirigida. Está claro que para entender este aspecto mental más avanzado, hay que comenzar con el más básico, que es el conocimiento y el uso de la estructura a través de la determinación y la voluntad, luego llega un punto donde ya se funden y forman una unidad que actúa sin el pensamiento consciente.

        

        3º) Hay que despertar el espíritu de vitalidad.

        ¿Qué es eso del espíritu de vitalidad?

        El espíritu de vitalidad es cuando la mente y el cuerpo se funden en una acción sin dualidad.

        Y ¿cómo se hace?

        Inicialmente la mirada juega un papel clave y debe estar bien dirigida al frente, a la vez que hay que estar colgado desde la coronilla, a esto se le llama ser ligero, ¿cuál es la razón de hacer eso? El motivo es para disminuir el peso corporal, y para aquellos que no lo crean pueden realizar el siguiente ejercicio de fácil ejecución. Cuando suban una escalera con quince escalones o más, se lleva la atención a la coronilla a la vez que se asciende, se comprobará que se es más ligero por ese pequeño tirón mental desde la coronilla y se sentirá que el cuerpo se vuelve más liviano, cuidarse de no tensar los músculos del cuello y del trapecio, que suele ser el fallo de los principiantes cuando comienzan a realizar este ejercicio. Esto no solo es importante para entrar en Irimi, sino muy especialmente en las rotaciones, si no hay suspensión desde la parte alta del cuerpo va a ver inclinación y, al hacerlo, es muy difícil despertar el espíritu de vitalidad, teniendo como consecuencia que se llegará tarde para responder a las acciones del otro, a la vez que se es torpe y pesado con el contacto, siendo imposible contestar con una reacción vivaz en la dinámica creada.

        Hay otro enfoque con el espíritu de vitalidad, y es cuando no hay una determinación clara para la practicar. Esto tiene una relación directa con el punto número uno, porque la piedra angular sigue siendo la voluntad y el deseo de superación del alumno para afrontar cada sesión. Estudiantes desganados, apáticos, flojos o como decimos por estas latitudes, “sin sangre,” está claro que con un perfil así se hace imposible usar la estructura y menos aún alimentarla con los principios mentales que se están explicando aquí.

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        4º) La intensión y el Ki deben de interactuar con la habilidad y con la circularidad teniendo en cuenta lo vacío y lo lleno.

        Cuando actuamos lo hacemos con dos manos y dos pies, también existe la posibilidad de hacerlo con una sola mano y un solo pie, esto significa que hay un amo y un sirviente en la ejecución de la técnica, estando dentro de en un mismo rol, bien sea el de Uke o el de Tori. “Para dar un ejemplo, la voluntad es como el amo de una casa, mientras que el ánimo es como el sirviente. La voluntad está en el interior y se sirve del ánimo.” Yagyu Munenori.

        Otra manera de verlo es teniendo en cuenta lo vacío y lo lleno, esto significa que el Ki sigue a uno y a otro simultáneamente. Por ejemplo, la mano que es agarrada por el Uke al Tori en Katatedori Gyaku hanmi es la llena, la otra, que está pendiente para hacer Ikkyo es la vacía, que se van intercambiando desde el mismo momento que hay desplazamiento para ejecutar la técnica. La destreza radica en cómo el ejecutante es capaz de intercambiar lo vacío y lo lleno con la presencia de la energía sin que haya intermitencia. Lo mismo le pasa a las piernas, la llena es la adelantada y la vacía es la que está detrás, que se van intercambiando desde el mismo momento que se desplazan en el espacio para la ejecución de la técnica.

        Cuando se es capaz de hacer esto sin cortes, es cuando aparece el espíritu de vitalidad, porque la intensión y el Ki están interaccionados constantemente. Esto significa que en el interior hay circularidad y se es suave porque se posee poder interno, a la vez hay una gran facilidad en el exterior que permite actuar con libertad. Este poder corporal y mental permite intercambiar las dos manos o los dos pies, o una mano y un pie de lo vacío a lleno de manera continua y fluida.

        

         5º) Para poder practicar, el cuerpo debe estar erguido y suelto, de esa manera se puede afrontar un ataque desde cualquier dirección en el espacio.

        

Ejemplo de Kokyu Undo en cuatro direcciones. Ejercicio de base para tener el control visual del espacio circundante y poder percibir ataques de diferentes direcciones.

        

        Es muy importante que el cuerpo esté centrado para poder actuar en el espacio y eso comienza por la cabeza, que debe estar suspendida desde arriba, desde la coronilla, de esa manera el cuerpo estará bien balanceado. Por el contrario, si no hay una correcta suspensión, con toda seguridad que habrá una inclinación hacia un lado y por lo tanto, se producirá el desequilibrio estructural. Esto no solo pasa en el Aikido, sino que también es muy común en los meditadores noveles.

        Desde el mismo momento que haya movimiento, la energía debe de hundirse, esa es la razón por la que hay que tener un Kamae bajo, de esta manera la estructura estará fija, centrada y lista para actuar. Las curvas, es decir, las rotaciones, deben de ser graduales y continuas, así los giros serán cómodos y fáciles, por otro lado, es importante contemplar la profundidad de la entrada para poder pivotar con desenvoltura en las rotaciones.

        Hay que tener una cosa clara, si durante el movimiento el cuerpo no se desenvuelve de forma cómoda y fluida, siempre el problema estará en la parte superior de la cabeza. Esto traerá como consecuencias que no se podrán abordar impactos desde ninguna dirección, por lo tanto, lo sólido y lo suave no se pueden complementar y, menos aún actuar en conjunto, visto de otra manera, el cuadrado y la del círculo no se pueden apoyar en la dinámica.

        

        6º) Cuando proyectamos energía y, muy especialmente cuando atacamos, es prioritario hundirse y estar suelto. Otro aspecto que hay que tener en cuenta, es focalizar bien el punto a donde se dirige o se recibe la energía de ataque.

        Es muy común tanto en el rol de Uke como en el rol de Tori, tener una posición alta con el Kamae, bien sea atacando como si se recibe éste. Eso es un error de novato y muy especialmente si se posee poca experiencia en la práctica, si se habla en tiempo, que no se haya completado el primer ciclo marcial, que serían los diez primeros años de ejercicio continuado. Por otro lado, si se llega a esa fase y aparecen deficiencias de ese tipo, es porque no se ha hecho un uso correcto de la determinación y de la voluntad para establecer el hábito correcto de forma continuada y, por lo tanto, no hay un control sobre la postura, sobre el centro de gravedad o sobre la técnica, bien si se ataca como si se defiende.

        En el ataque como en la respuesta a éste no debe haber esfuerzo, si hay esfuerzo significa que se tiene una actitud inactiva, es decir, no se está en positivo, por el contrario, la ausencia de esfuerzo implicaría una relajación con contenido, que es cuando el poder de la energía, más el dominio de la estructura se hace manifiesto en la acción. Al practicar de esa manera el cuerpo es vasto, vacío, flexible y se puede utilizar la energía con poder, ductilidad y creatividad.

        En la ejecución siempre hay que ser consciente que las dos manos se van turnando entre lo vacío y lo sólido, esa diferencia tiene que estar bien clara y bien definida, para así proteger el equilibrio del cuerpo, a la vez que se usa con poder y ductilidad. Cuando enfocamos bien la dirección correcta, -da igual el rol que se desempeñe-, significa que una mano es pesada y la otra ligera, eso se ve muy bien en los ataques desde Shomenuchi, por lo tanto, hay que cuidarse mucho de no trabajar con una energía de impacto con este tipo de ataque, porque de hacerse es cuando las acciones chocan en vez de proyectarse o refractarse. Eso es un gran defecto que hay que corregir lo antes posible en los inicios de la educación.

        Con toda seguridad cuando se trabaja con energía de impacto el equilibrio estructural se rompe, eso quiere decir que no hay hundimiento y lo vacío y lo sólido no están claramente divididos. Para ello basta pensar en la posición del Tori, cuando la mano del Uke baja con un ataque desde el Shomenuchi, ¿cómo recibe éste esa mano? Porque si no se está hundido, está claro que se va a chocar con ella. Lo mismo pasaría cuando a pesar de estar hundido, no se ha definido bien lo lleno y lo vacío, es obvio que la propia mano que va al encuentro del Shomenuchi y que no tiene Ateri, se desmoronará y golpeará al Tori, porque no está llena de ningún contenido para recepcionar ese ataque.

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        7º) La energía debe movilizarse por el cuerpo como cuando se hilvana un rosario, esto es, cuenta a cuenta sin ningún hueco (o interrupción) entre ellas.

        Siempre el problema que se plantea es cómo mover el Ki en la acción con el compañero. Aquí hay que tener dos cosas en cuenta, la primera, es que no haya intermitencia entre una acción y otra, esto representa el hilo que contiene todas las cuentas del rosario o si se quiere ver desde otra perspectiva, es el flujo continuo e ininterrumpido de la energía a través de la distintas partes del cuerpo, teniendo como punto referencial la conexión establecida; la segunda, es que los pasos para pespuntear la técnica no pueden contener huecos entre ellos, es decir, que las acciones aunque una va detrás de otra para realizar Waza, están ensartadas y unidas, no separadas unas de otras. Estos pasos son los representan las distintas cuentas que componen el rosario.

        Para poder hacer esto hay que tener en cuanta las nueve curvas del cuerpo que son: la articulación del tobillo, la articulación de la rodilla, las caderas, la cintura, la columna vertebral, la articulación del hombro, la articulación del codo, la articulación de la muñeca y la articulación del puño o de la mano. Esto significa que la energía o el empuje no se debe bloquear en ninguna de esas partes y, debe fluir por ellas con suavidad, comodidad y vivacidad. Desde el mismo momento que alguna de esas partes se quede bloqueada o desconectada, es cuando comienzan los problemas y el flujo de energía se ve obstruido.

        Por esa razón se dice en la tradición que “Hay que aprovechar el movimiento del Ki,” eso significa que todas esas partes actúan como una unidad o lo que es lo mismo, están ensartadas como las cuentas del rosario, esto nos lleva a otra de las máximas de la tradición que dice: “Cuando una parte del cuerpo se mueve, todo el cuerpo se mueve.”

        Completada esa fase preliminar, luego hay que prestar mucha atención a dos cosas: la primera es, cuando las articulaciones se mueven pero al no están unidas no hay eficacia en la acción, que es cuando me refiero que hay movimiento, pero éste es sincopado, errático e intermitente. La segunda es, cuando la acción está encadenada y el Ki se mueve, pero no se es capaz de aprovechar el movimiento, entonce se convierte en una acción inútil que no le vamos a sacar provecho. Por ejemplo, eso pasa cuando recibimos bien el ataque, lo drenamos con el encuentro y el desequilibrio, conducimos al compañero hacia la técnica que hay que aplicar, pero en el último momento el Uke se nos escapa, nos hace Kaeshi Waza, no somo capaces de hacer una buena proyección o lo controlamos de aquella manera imprecisa y fuera de control. Entonces si hacemos un balance del resultado de nuestro trabajo, es que hemos comenzado bien, en mitad del proceso hemos hecho lo correcto, pero fracasamos en la conclusión de la técnica. Si no me crees, analiza con energía consciente y sin velocidad pero con continuidad cualquier técnica que hagas hoy en clase, verás el resultado de lo que digo.

        La razón por la cual pasa esto es por la falta de presencia mental en la acción, es decir, se posee una atención – concentración deficiente o hay una intermitencia en la ejecución de la técnica. Deficiente es cuando ni siquiera inicialmente se es capaz de aprovechar el movimiento del Ki; la intermitencia es cuando en la recta final de la acción se pierde todo el esfuerzo hecho con anterioridad, porque los movimientos no estaban vigilados con una atención meditativa. Por otro lado, vamos a quitar el elemento del Ki y lo llevamos a un campo más prosaico, que es solo viendo el aspecto cinético de la acción, que sería exactamente igual para poder realizar la técnica y por extensión controlar al compañero.

        

        8º) Mover la energía es como templar acero cien veces, eso da como resultado que lo flexible y lo firme no se rompen.

        Un ejemplo de flexibilidad y de firmeza lo tenemos en la forja de la Katana japonesa, ese aspecto de forjar o Taren tiene muchas connotaciones. Aquí lo quiero relacionar con la capacidad mental del estudiante para mover la energía por el cuerpo según lo que se quiera. Lo de cien veces, quiere decir que no sale a la primera, porque hay que insistir una y otra vez con el trabajo estructural y con el trabajo mental fusionados. Como en la forja de la Katana, hay que persistir hasta conseguirlo, es lo mismo que el martilleo del forjador hasta unir las diferentes capas del acero que componen la Katana y que la dotan de esa flexibilidad y de esa dureza maravillosa. No es una empresa fácil y menos aún si no se acepta o se descarta el trabajo mental, de ahí la importancia que deben de dar los aikidokas a la meditación en sus variadas facetas: sentado, caminado o de pie.

        No nos tiene que despistar el comprender la dureza como algo rígido o tenso, por el contrario, debemos entenderla como algo que contiene ductilidad, elasticidad, suavidad y poder. Son muchos los practicantes que confunden la dureza con la rigidez o el agarrotamiento y, es en ese mismo momento cuando se pierden en la práctica siendo unos marmolillos moviéndose por el tatami.

        La sensación que se percibe cuando se practica con alguien que domina este aspecto, es que por fuera es blando, pero desde dentro aflora una dureza tremenda y da igual el rol que esté desempeñando. Esa solidez interna es producto de tener un centro bien anclado, unas articulaciones flexibles, una energía unificada y focalizada que circula constantemente por la nueve curvas del cuerpo. Para comprender esa densidad de la solidez, la imagen que tenemos que integrar es la de una goma que la envuelve una varilla de hierro, al moverla contiene flexibilidad, pero a su vez en el interior contiene una alta consistencia.

        La dureza hay que templarla constantemente en la práctica, lo de cien veces hace alusión a la insistencia que hay poner para conseguir ese logro. La blandura debe contener maleabilidad porque esta sustentada por un interior sólido y estable, de ahí su versatilidad para adaptarse constantemente en la acción de la Waza.

        Si durante el movimiento el interior está inactivo, rígido y sin flexibilidad, vamos a tener muchos problemas para sentir y seguir al otro y, como sea más sensible, más flexible y más sólido que nosotros tenemos todas las de perder. Si el cuerpo está completamente flácido y en el interior no hay flexibilidad, entonces ya tenemos dos problemas acumulados, que se ven en muchas formas de Aikido donde todo está volcado en una acción externa sin ningún trasfondo interno, dicho de otra manera, es un teatro porque no hay contenido ni en los cuerpos de los practicantes, ni en las acciones técnicas que llevan a cabo.

        La flexibilidad es primordial si está dotada de contenido, es decir, de densidad, de dureza, debe ser como los muelles de un coche, que es capaz de absorber los baches y los golpes del camino, pero no pierde en ningún momento su poder de resistencia, de adaptabilidad y de fuerza de tracción. Cuando se entiende la suavidad como la del algodón, es cuando ya se ha perdido la idea central de templar acero cien veces y se cae en la coreografía que tanto abunda en muchas formas de Aikido.

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        9º) El espíritu de vitalidad debe ser vivaz como el vuelo de un halcón y contener la flexibilidad y la potencia de un felino cuando se abalanza sobre su presa.

        La naturaleza nos ha dado modelos que se han imitado desde tiempos inmemoriales en todas las artes marciales, eso se ve muy bien en las artes chinas, donde no solo ha influido en muchas, sino que se han creado estilos propios tomando como referencia a determinados animales, como por ejemplo, el mono borracho, el estilo mantis, el estilo serpiente, etc.

        La inspiración que nos puede aportar un animal es muy grande si lo observamos con mucho detenimiento, con el objetivo de captar su espíritu para luego aplicarlo a la disciplina. El caso que nos ocupa ahora es el halcón y el felino, éste último, siempre más simple de observar, porque, quién no tiene en su casa un gato. El cual nos puede enseñar mucho en determinados aspectos como pueden ser: la toma de Ukemi, el caminar, la ductilidad del movimiento, la presencia con flexibilidad en su contacto, la rapidez con precisión de sus acciones y, como no, cuando se esconde para abalanzarse sobre el propio dueño en un acto de cariño.

        Dicho esto, el gran problema de la mayoría de los aikidokas comienza con el ataque que realizan, porque no lleva consigo ningún contenido y, ya no por su ejecución errónea, como podría ser en los Shomenuchis y en los Yokomenuchis que entran abiertos, si no porque no contiene ningún realismo, dado que el que lo recibe no se siente para nada amenazado. Por tal motivo, no se puede olvidar a la tradición cuando nos dice, “La práctica se debe de desarrollar de lo duro a lo blando y no a la inversa,” como hacen muchos cada vez que practican y así es muy fácil caer en la coreografía y en el teatro que tanto daña la imagen del Aikido.

        Aquí de lo que se trata es que la intensión bien focalizada pueda mover el Ki, a su vez, el Ki mueve el cuerpo, éste tiene que revolotear y moverse de forma circular para emboscar al compañero o acosarle constantemente para entrar sobre sus aperturas. Creo que se sobreentiende, que esto no se podrá ejecutar hasta que el practicante no tiene asimilado unos mínimos de las bases que sustentan la disciplina, porque de no ser así habrá un peligro real de dañarse. Lo que sí se puede hacer desde el principio, es ir educando la actitud del alumno hasta que haya la seguridad necesaria para poder integrar el realismo, tanto en el ataque como en la técnica. Por ejemplo, lo primero que se debe de enseñar al novicio es la correcta manera de realizar el ataque, utilizando la mecánica corporal adecuada y ajustada a los principios, después, poco a poco se la va dando contenido al ataque de forma progresiva hasta llegar a ejecutarlo de forma real.

        

Ejemplo de ataque con contenido utilizando la intensión focalizada tanto para atacar como para desplazarse.

        

        Otro aspecto para chequear la vivacidad, la flexibilidad y la potencia, es observar si la forma contiene desanimo, le falta vigor o carece de vitalidad, porque eso supondría para el practicante que no se es capaz de seguir los movimientos del otro. Cuando eso ocurre, está claro que no hay vigor, no hay ductilidad y hay debilidad en todas las acciones que se llevan a cabo, a la vez que van a estar desorganizadas, la mente dispersa y está claro que se hará otra cosa, pero no Aikido, cosa que le cuesta entender a muchas personas que dicen ellos que lo practican.

        

        10º) Hay que contener la serenidad de la montaña, pero a la vez tener la capacidad de fluir como un río caudaloso.

        Este punto es como el anterior, la naturaleza nos da el ejemplo perfecto que debemos imitar con el objetivo de poder progresar.

        Para aplicar lo blando en el exterior y lo sólido en el interior hay que cultivar la calma interna, pero a la vez discurrir como una corriente continua de agua que todo lo invade llegando a todos lados. Muchos son los estudiantes que abordan la práctica con una gran inquietud mental, si a esto le sumamos la inmovilidad física, está claro que ese camino solo les conduce a un hacer descoordinado, que le va a faltar control sobre el otro y que va a tener una ineficacia en la técnica cuando la quieran aplicar.

        El agua de un río y de un estanque se comportan de diferente manera, ¿te has parado a pensar como actúas tú sobre el tatami cuando practicas? Porque si tu movimiento es como el agua del estanque, tu progreso se va a empantanar por muchas horas que estés sudando en el Dojo.

        La tranquilidad es necesaria para hundirse y no levantarse, dicho de otro modo, cuando una parte se aquieta, todas las demás hacen lo mismo, a esto se llama estar unificado en el interior. Cuando hay movimiento el Ki que burbujea dentro crea una corriente continua de poder, por el contrario, si el espíritu no es el director interno, las partes del cuerpo no se aquietan y el Ki no podrá moverse con libertad. La imagen para entenderlo es la del río fluyendo caudalosamente o la del estanque con su inmovilidad, ¿la próxima vez observa tu movimiento en relación con el otro cuando practiques? Así sabrás en que posición estás.

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        11º) Para poder aplicar el Ki en la práctica se debe comprender muy bien la función del arco.

        Si quieres proyectar energía debes saber cómo generarla, cómo almacenarlas y cómo ser capaz de expulsarla al exterior. Para hacer todas estas cosas es prioritario que en la estructura se den determinadas condiciones: por ejemplo, hay que estar colgado desde la coronilla, el pecho debe estar relajado, la columna vertebral erguida, los omóplatos redondeados, los hombros y los codos bajos, las caderas abiertas y las rodillas flexionadas con un buen arraigo con los puntos de apoyo con la tierra. Todas estas partes se mueven en conjunto ciclo tras ciclo de movimientos en el espacio, al realizar las distintas técnicas.

        En las entradas (Irimi) hay que ser como la flecha que sale despedida del arco previo almacenamiento de la energía por su extensión, su objetivo es penetrar o traspasar el blanco elegido. Hasta que no se entienda esta forma de entrar que está relacionada con el uso de la estructura, el Aikido que se haga estará desprovisto de poder. En los encuentros (De – ai) y a través de la conexión hay que recoger y almacenar energía, que equivale a cuando se tensa el arco, para posteriormente poder usarla con economía, con solvencia, con autonomía y con potencia, al hacer todo esto, traerá como consecuencia que el cuerpo se puede mover con mucha soltura en cualquier dirección y que en las rotaciones siempre va a ver estabilidad y potencia.

        Si la recolección y la proyección de energía no se combinan bien, entonces el movimiento del cuerpo no es el adecuado, por lo tanto, habrá deficiencias en la estructura, con la energía y con la eficacia de la acción técnica. Si el cuerpo se mueve pero el arco no se abre, -eso significa usar bien las partes antes mencionadas-, no se podrá disparar la flecha o lo que es lo mismo, no se podrá proyectar ni la energía ni al compañero. Cuando pasa eso, es porque hay un interior que no está unificado, manifestándose en un movimiento sincopado y desequilibrado. Para recoger y luego proyectar, la estructura, el movimiento y la energía deben contener una armonía unificada.

        

        12º) En los desplazamientos los pasos siguen al cuerpo.

        Es muy común ver a muchos aikidokas con el centro de gravedad atrás cuando practican, esto es una prueba clara de que el cuerpo sigue a los pasos que se dan cuando se realizan los desplazamientos, bien para recibir las acciones o realizar las técnicas, esto es un defecto muy grave y anula el poder del eje vertical para ejecutar Waza. Si el cuerpo pierde su centro – vertical, perderá su energía de eje y esto inhabilita mucho el poder de la estructura. Donde se hace imperativo que los pasos sigan al cuerpo es en las rotaciones, que es otro de los casos donde muchos practicantes dejan que el cuerpo siga a los pasos y así perdiendo la verticalidad, o lo que es lo mismo, no llegan o se quedan atrás y, en la mayoría de las ocasiones perdiendo el contacto y no pudiendo responder a la acción del otro.

        Si el centro se mueve, todo lo demás se mueve, ¡eso ya lo vimos más atrás! Pero el centro no son las piernas ni los pasos, es el director de la orquesta que está en el interior del cuerpo y que comanda como las demás partes deben interpretar la melodía.

        

        13º) Recibir es proyectar, proyectar es recibir.

        Para poder hacer una u otra cosa hay que estar en positivo y, muy especialmente en los niveles de base, pero, ¿qué es eso de estar en positivo? Es tener la capacidad de expandir la energía por el cuerpo, esto es, utilizar Kokyu con Ateri, que debe de comenzar en los ataques de contacto, esto se refiere a cualquier tipo de ataque que implique un agarre. Luego se debe de ampliar en las distancias largar a través del encuentro – contacto, que puede ser a través de cualquier ataque hecho desde lejos, como por ejemplo, con Geri Waza, Shomenuchi, Yokomenuchi, etc. La imagen de base para comprender este concepto de recibir y proyectar es la del globo, cuando está inflado está en positivo, cuando está desinflado está en negativo y falto de energía que expandir.

        No debemos olvidar que también se relaciona con tener una presencia o irradiar un estar y, da igual que haya o no contacto.

        Dicho esto, hay que desarrollar el talento de cuando se recibe aunque se esté blando tener presente la capacidad de proyectar y, cuando se proyecta aunque se esté sólido tener la capacidad de recibir. Eso se ve y se siente muy bien en los ejercicios de empuje de manos, tan necesarios para desarrollar una práctica con contenido y con sensibilidad.

        

        

        Si cuando recibes estás rígido, no vas a poder proyectar, porque tu rigidez ha anulado tanto la capacidad de recibir como de proyectar. Esto hay que sentirlo a través del ejercicio continuado, analizarlo una y otra vez hasta lograrlo, porque es imposible explicarlo con palabras, ¡al menos para mí!

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        14º) Hay que descubrir la recta dentro de lo esférico.

        Se habla de que la disciplina es esférica, ¿pero alguien se ha parado a reflexionar dónde está la recta?

        Ante un ataque recto, el recibir debe ser siempre curvo, porque sino las acciones chocan, se contraponen y no se refractan. Cada articulación debe de hacer la recepción de forma curva, también ayuda mucho que los hombros y los codos estén bajos y así se puede expandir la energía con más eficacia. Todo esto es producto de la verticalidad que debe adoptar el cuerpo o lo que sería el eje de la esfera.

        La fuerza (el uso de la estructura) es cuadrada, el poder (el uso del Ki) es esférico. La fuerza es tangible, se puede tocar, en cambio el poder es intangible, solo se puede sentir; la fuerza es dura, de ahí que se pueda palpar, el poder es blando, de ahí que no se pueda atrapar, porque contiene la cualidad del agua, esto es, cuando la intentas agarrar se te va a escapar entre los dedos por mucha fuerzas que hagas para retenerla. La fuerza es lenta mientras que el poder es rápido; la fuerza se puede dispersar si no hay unidad estructural, mientras que el poder es capaz de concentrar y aunar física y mentalmente; la fuerza flota, mientras que el poder se hunde de ahí su eficacia; la fuerza es algo torpe, mientras que el poder es muy perspicaz.

        Cualquier movimiento que se haga de forma esférica siempre en la proyección o el control hace aparición la recta. La imagen es analizar la técnica de Katatedori, Gyaku Hanmi, Kokyunage, ¡pocas cosas son tan esféricas como Kokyunage! Pero a que siempre al final con el desplazamiento se entra recto para hacer la proyección. Lo mismo pasa con Shomenuchi, Ikkyo, el encuentro es curvo para que exista la deflexión del ataque, pero la entrada es recta sobre el eje del Uke.

        Para encontrar la recta en lo esférico hay una máxima en Aikido, “El entrecejo y el ombligo del Uke y del Tori deben de estar en la misma línea recta,” es una regla que nunca falla, un ejemplo claro de eso es la entrada de Ikkyo, que como esos puntos no coincidan en una línea recta, la acción del Tori es ineficaz y propensa a que le hagan Kaeshi Waza (una contra).

        Cuando uno se adentra en el estudio la técnica, debe de tomar consciencia de encontrar siempre lo recto dentro de lo esférico y, esto se complementa con el aplomo estructural, el buen uso del cuerpo, el trabajo de las direcciones en el espacio y la comunicación visual con el compañero. Otra máxima que nos va a servir como guía es, “Donde hay Irimi siempre estará presente la recta en lo esférico,” aunque el cuerpo se posicione en cuarenta y cinco, noventa o ciento ochenta grados con respecto al compañero.

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        15º) Si se pierde el contacto hay que volver a conectar.

        Es otro de los grandes retos para el alumno nuevo, porque en él reina la interrupción, la discontinuidad y la desconexión. Los motivos es que carece de los conocimientos necesarios para entender la importancia de la conexión, con el objetivo de facilitar la comunicación entre los cuerpo en la acción técnica.

        Una cosa es perder el contacto por una acción con contenido que implica relax y flexibilidad y, otra muy distinta es por tener deficiencias tanto en la estructura como en la técnica. Cuando nos encontramos en distancias cortas y en la acción se pierde la conexión, hay que seguir al otro para volver a conectar, eso básicamente se hace moviendo los pies con ligereza, que es lo mismo que seguir lo curvo a la vez que se practica la adherencia, de esta manera lo ligero puede responder a lo pesado para poder seguir con la acción.

        Aunque ya lo he dicho, lo vuelvo a repetir porque es muy relevante, donde de todas, todas se va a perder el contacto, es cuando se lleva el centro de gravedad atrás y uno se queda anclado con los pies, eso es una de las deficiencias estructurales más graves que se pueden tener. Otra es cuando las articulaciones están tan rígidas que no podemos seguir al otro por nuestra tensión muscular.

        El colmos de los colmos, es cuando se pierde el contacto por la desidia, por la apatía y por la desgana, no haciendo nada por volverlo a retomar. En esos casos habría que preguntarse si realmente se está haciendo Aikido u otra cosa que nada tienen que ver con él.

        La acción de conectar se puede hacer con cualquier parte del cuerpo, la máxima dice, “Que hay que dar prioridad a lo más cercano o donde se esté realizando la acción.” Incluso se puede dar el caso de que haya cierto distanciamiento dentro de las distancias cortas, entonces se hace un acercamiento con seguridad, velocidad y control para seguir con la acción en la que se estaba envuelto. Desde el mismo momento que se rompe el contacto y se está fuera del Ma – ai, entonces ya hay que iniciar un nuevo ataque.

        Todo esto ocurre en centésimas de segundo, por esa razón antes de hacerlo de una forma intuitiva, hay que educarlo paso a paso y con tiempo cuando se elaboren las distintas técnicas en el proceso de aprendizaje. La tradición dice, “La velocidad viene sola,” eso significa que no es lo primero que hay que buscar cuando se construye la Waza, porque cuando se da prioridad a la velocidad sin tener la maduración adecuada, es cuando se pierden todos los principios de la correcta alineación estructural, los cinéticos, los energéticos y los técnicos.

        

        16º) Retornar también implica replegarse para después poder expandirse.

        Hay que entender muy bien que el retroceder es avanzar, por ejemplo, eso se comienza a estudiar en los Suburis de Bokken, todo lo que lleva Jondan no Kamae con paso atrás, está o debe estar presente el replegarse para después poder expandirse o entrar con más profundidad. Eso se consigue cultivando la actitud corporal correcta, que tiene una relación directa con los siguientes parámetros físicos: la proyección de la energía hacia adelante que se hace con la disposición del peso en las piernas que ayuda a potenciar la actitud corporal, con la rodilla del pie delantero a la altura del dedo gordo del pie y con la mirada dirigida al frente.

        

        

        Todos estos ajustes estructurales, van a permitir que en el repliego exista la posibilidad de no quedarse anclado, de no huir y que el poder de la inercia no nos arrastre hacia atrás sin un control sobre la estructura y sobre la actitud. En los estudiantes nuevos estos ajustes estructurales no se podrán hacer sin que medie la determinación junto con la voluntad, porque solo limitarse a hacer sobre el tatami, sin “obligar” al cuerpo y a la mente a que adopte estos patrones posturales y actitudinales, el alumno nunca los dominará, ni va a entender correctamente que el retroceder – replegarse contiene la posibilidad de expandirse o de entrar.

        En la mano vacía, un ejercicio de base que contenga lo mismo es Torifune, que luego va a ser muy necesario para poder ejecutar la Waza con raíz y así poder aplicar retornar – replegarse – expandirse. El replegarse es otra forma de almacenar energía para posteriormente poderla proyectar, que se ve muy bien en la ejecución del Torifune. Otras de las cosas que hay que tener muy presente, es que al retroceder, bascular hacia atrás o replegarse, se hace con las piernas, por lo tanto la parte alta del cuerpo (de caderas para arriba) debe estar muy suelta, relajada y flexible. La imagen para entenderlo es la de tentempié, si se comprende su principio, es cuando se va a ser capaz de asimilarlo y ejecutarlo de forma eficaz en la acción técnica.

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        17º) Hay que saber avanzar y hay que saber retroceder.

        Si se avanza sin el gobierno del centro - eje, eso es un avance sin control, desordenado y siempre muy propenso al desequilibrio, junto con la poca eficacia que va a tener ese movimiento en cualquiera de los roles. Siempre el avanzar debe contener el retroceder y viceversa, un ejemplo muy claro de eso se puede ver en los ejercicios de caminar para cultivar Kamae o en las armas el Kumitachi número 5 de Bokken, -en el primer movimiento del ataque del Uke-, o en los dos primeros trabajos de Jissen Kumitachi (Tsuki Kaeshi y Kiriwari) de la Kashima Shin Ryu. En todos estos casos, los ocho puntos de apoyo de los pies que conectan con el suelo, las disposición del peso en las piernas, el balanceo de la estructura en el plano medio, teniendo al centro (Tanden) como eje de la acción en la entrada y en el retroceso es clave, tanto para avanzar como para retroceder. Podemos decir que es un Torifune en movimiento, volvamos otra vez a la imagen del tentempié que nos ayudará a visualizar mejor ese concepto, para luego poder aplicarlo en la acción con el otro.

        

        

        No se puede entender bien el avanzar y el retroceder sin aprender a caminar con el vientre, ¡que no es lo mismo que caminar con los pies! La mayoría de los practicantes no valoran adecuadamente ese aspecto tan esencial, que por otro lado, muchos Senseis lo descuidan con sus estudiantes, porque dentro del proceso educativo es lo primero que le deberían enseñar nada más llegar al Dojo. Esas deficiencias muy pronto se van a manifestar en el trabajo con la Waza, lo quiera o no el Sensei y el alumno.

        

         18º) Para movilizar energía hay que hacerlo a través de las espirales.

        En todos los elementos de la naturaleza está presente la espiral: en las galaxias, en los tornados, en el ADN, en el agua, en la flores..., es un elemento que aunque no nos demos cuenta está en nosotros y a nuestro alrededor, esa es una de las razones de la toma de consciencia de ellas dentro del contexto del Keiko. Hay momentos que las hacemos con todo el cuerpo, por ejemplo, en Tachi Waza, Shomenuchi, Iriminage en Ura, pero hay otras veces que las realizamos con un miembro, como puede ser en el Te Sabaki (trabajo de manos) para salir de una sujeción o para conducir al compañero. Básicamente hay dos tipos de espirales, hacia el exterior o expansivas y hacia el interior o contractivas, el aplicar unas u otras va a depender del momento, de la circunstancia, de la técnica o de lo que pretenda hacer el practicante.

        

Uso de las espirales para interceptar y responder a la reacción del Uke.

        

        La espiral es una formidable generadora de energía porque contiene la creación y el desarrollo de algo, bien sea del encuentro, en la liberación de la sujeción, en la conducción del compañero o en la aplicación de una técnica. En la espiral esta contenido los movimientos de atrás – adelante, izquierda – derecha, arriba – abajo, es decir, contiene en sí todas las direcciones del espacio, todo un reto para poder neutralizar esa energía que tiene un movimiento continuo y constante, solo hay que pensar en como se mueve un tornado para entender el poder que se puede desplegar.

        La base de la espiral es el punto, o si se prefiere otra definición, el centro – eje, desde ahí se origina el poder en la espiral, si a eso le sumamos la esfera, entonces, tenemos la espiral esférica, entendida como la estructura unificada moviéndose en el espacio con un movimiento infinito de expansión y de contracción en la construcción técnica.

        El uso de la espiral hay que trabajarlo con tiempo y teniendo consciencia de él para poder integrarlo, no es algo que se haga de forma innata, sino que hay que incorporarlo a través de la práctica – estudio a lo largo del proceso de aprendizaje. Son movimientos muy poderosos, pesemos en Ushiro Waza cuando nos movemos en espiral dentro del compañero, bien para expulsarlo, para absorberlo o para controlarlo, la sensación es como si se estuviera dentro de una espiral acuática, que fluye de forma continua y de la cual no se puede escapar.

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        19º) En el interior el espíritu esta unificado, esto trae como consecuencia que el cuerpo en el exterior está imperturbable.

        Yo me atrevo afirmar que la gran mayoría de aikidokas están divididos con la gran dualidad, esto es, piensan que una cosa es el interior, que siempre se asocia con algo espiritual e intangible, normalmente en el mundo del Aikido con mucha infantilidad, producto de una imaginación que no se corresponde con la realidad. Más que nada porque se es espiritual por rachas, lo cual no debería ser así, porque no hay espiritualidad a tiempo parcial, ni en Aikido, ni en cualquier otro Camino que se elija como muchos creen y proponen a sus seguidores, porque la cuestión es muy simple, se está siempre en el Camino o no se está nunca en el Camino, ¡así de sencillo es!

        Por el otro lado esta un exterior con mucha acción a través de los distintos ejercicios y de las distintas técnicas, independientemente de la calidad de éstas. Esto es otro concepto pueril y da igual que se lleve toda una vida pisando tatamis, porque los practicantes que tienen éstas ideas, es porque aún no han sido capaz de captar lo sutil, ni siquiera aun nivel de base, bien sea con lo intangible, lo espiritual, siendo conscientes de su Ser, como de lo tangible, la autoconciencia corporal aplicada a la Waza.

        Lo interior y lo exterior deben rendir una unidad indivisible que debe de estar conectada, ¡esto no se consigue de hoy para mañana! Lleva su tiempo tomar consciencia de ello, pero ese es el trabajo y ese es el camino a seguir desde el mismo momento que se comienza la práctica – estudio en Aikido desde cero.

        En el exterior está el cuerpo con los apoyos que lo sustenta, los arcos de las articulaciones que potencian las acciones, la cintura como motor que multiplica la dinámica de los movimientos y la coronilla que es la cúspide de ese eje gobernador de todo lo que acontece en el espacio. Así que cada movimiento que se elabore con cualquier técnica, debe contener esa unidad estructural (sintetizada) para trabajar con poder y libertad sobre la Waza.

        En el interior está el espíritu vigilante que todo lo ve y todo lo percibe, lo acompaña la voluntad con su poder de vitalidad para dar vida a lo que acontece en cada momento de la acción técnica, que a su vez, esto es inundado por la energía que todo lo impulsa.

        En el exterior el cuerpo debe estar ligero, ágil y conectado; en el interior el espíritu gobierna, la energía bulle y penetra todo aquello con lo que se conecta.

        El gran problema para establecer esta unidad externa e interna es la tan temida intermitencia que todo lo rompe. El origen de la intensión y de todo movimiento viene desde el interior y, no desde exterior como muchos quieren creer, luego las piernas inician la acción que es acompañada por la cintura, esto consta de un solo acto al moverse por el espacio, para finalmente terminar manifestándose el resultado en las manos.

        Luego viene el trabajo de las líneas con sus respectivas angulaciones, sostenidas por la geometría de los diferentes desplazamientos, le acompañan los tan necesarios ángulos de intercepción de los diferentes ataques, que se complementa con lo de: lo vacío – lo lleno, arriba – abajo, izquierda – derecha, avance – retroceso o viceversa. Eso significa que todo movimiento está enlazado con un hilo ininterrumpido que conecta lo superior, -de la cintura hasta la coronilla-, con lo inferior, -de la cintura hasta el contacto de los pies con el suelo-, dando como resultado un interior – exterior unificados. Cuando se es capaz de conseguir esa fusión, llega un punto que no nos debemos preocupar por el cuerpo, porque ya tiene su director que es la no mente creadora, expresado en palabras de la tradición, “El cuerpo debe ser una balanza y, la mente y el Ki gobiernan, mientras que los huesos y la carne son los sirvientes.”

        El problema está en, ¿se trabaja con la actitud correcta para lograr ese resultado cada vez que se practica? O ¿solo se mueve el cuerpo para pasarlo bien durante un rato como cuando se baila?

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        20º) Cuando te desplaces hazlo con la agilidad de un felino, cuando te muevas hazlo con la suavidad de la brisa.

        Lo más avanzado tiene una relación directa con lo más básico, porque tanto para desplazarse como para moverse, la base está en saber caminar, que como se ha visto con anterioridad se aprende desde los inicios de la formación. No se debe de caer en el error de pensar que estas acciones son como las ordinarias, porque no es ese el caso, tanto una como otra, tiene sutiles ajustes mentales como estructurales que hay que entender, practicar e integrar. Por ejemplo, cuando uno se mueve entre cuatro Ukes que le están atacando, hay que hacerlo con la sedosidad del viento al moverse entre los árboles de un bosque, eso significa con continuidad, poder y sinuosidad. Eso si no se aprende, no se puede hacer y, si no se practica con regularidad se pierde la capacidad para realizarlo.

        

Ejercicio de caminar adelante y atrás teniendo en cuenta los ocho apoyos de los pies, el eje, la transferencia del peso en las piernas, etc.

        

        El desplazamiento contiene, un buen encuentro con un buen posicionamiento al realizar la correcta angulación para que haga aparición el desequilibrio; el movimiento contiene, Sen no Sen o Sen Sen no Sen para tener un justo tempo en la dinámica de la anticipación y, así poder controlar la reacción del otro. Con el desplazamiento, bien somos capaces de seguir al otro o conducirle según nuestros intereses; con el movimiento, el otro no nos va a encontrar donde el cree que vamos a estar.

        

Ver a partir del segundo 49, la aplicación del desequilibrio con los desplazamientos, las angulaciones y la anticipación en la acción.

        

        Todo este trabajo representa la parte más avanzada de caminar, bien sea desplazándose o moviéndose, se conjugan aspectos sutiles, tanto físicos como mentales, pero para comprender esas sutilizas hay que realizar desplazamientos todos los días en clase, con una progresión ascendente en el dominio del movimiento al interactuar con los otros.

        Para transmitir estos veinte puntos que se acaban de describir, que son parte del trabajo interno de la disciplina, es imposible hacerlo sin una enseñanza presencial, por mucha tecnología que se posea y por muchos vídeos que se vean, la trasmisión siempre ha sido y será de boca – oído y/o de corazón a corazón y, no solo se hace con la filosofía y con los principios, sino que también abarca el campo de la técnica. Los que piensen lo contrario es que aún no saben, no comprenden y no aceptan la relación entre el maestro y el discípulo, están en un mundo virtual creado por una mente cándida que carece del entorno y del conocimiento adecuado para que se produzca la transmisión de la enseñanza.

        También los hay que piensan que eso de la relación maestro – discípulo es una forma de enseñar de la edad media, dado que viven en una sociedad moderna tecnológica, al tener esa actitud es quedarse solo con la cascara del huevo desperdiciando la clara y la yema. Estos practicantes tienen una visión materialista – consumista de la enseñanza y, desconocen por completo que el conocimientos del Ser es atemporal, dado que está fuera del tiempo y de lo cultural.

        Dicho esto, pasemos a ver las distintas partes que son imprescindibles para utilizar correctamente la estructura y, como consecuencia, realizar un Keiko con contenido.

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        Partes de la estructura corporal.

«Si no sabes usar bien el cuerpo, tampoco sabrás usar bien el movimiento y menos aún poder aplicar la técnica»

        

        

        Los apoyos con el suelo.- Los puntos de apoyo con el suelo son esenciales para el sostenimiento de la estructura, o dicho de otra manera, del Kamae, tanto para el impulso del cuerpo a través de los distintos desplazamientos, como para poder realizar las rotaciones sin perder el eje, estos puntos son: los cinco dedos de los pies, la bola grande que está detrás del dedo gordo, la bola pequeña que está detrás del dedo pequeño y el metatarso. Hay que tener en cuenta que cuando hacemos Suwari Waza o Hanmi Handachi Waza, aparte de los puntos antes mencionados, entran en contacto con el tatami los dos rodillas, es decir, a los ocho puntos anteriores, le tenemos que sumar dos más cuando se acometan esos dos tipos de trabajo.

        La energía de la tierra y la fuerza de fricción hace que se manifieste el movimiento, pero para que exista éste tiene que haber un buen contacto con el suelo y una buena distribución del peso sobre los puntos antes citados, luego, se hace imprescindible conectar, controlar, distinguir y usar bien los músculos de posicionamiento, junto con los músculos de movimiento, si no se hace esas distinciones, es imposible establecer la correcta disposición del peso sobre las piernas y, como es obvio, eso va a afectar al movimiento en el espacio y a todo lo demás.

        

        Los pies.- Después de los puntos de apoyo, los pies son los encargados de transferir la energía que viene desde arriba a la tierra y viceversa, por esa razón soportan muchas cargas y con frecuencia están bastante congestionados, así que hay que cuidarlos y prestarles la atención debida. Por otro lado, hay tener presente que la articulación del tobillo es el primer arco de las piernas para subir no solo el impulso, sino la energía que viene de abajo y va hacia arriba.

        Muchos practicantes tienen una estructura poco consistente porque tienen los tobillos rígidos, débiles o les falta flexibilidad para hacer bien su función, por esa razón hay que encontrar el justo equilibrio entre la fortaleza y la flexibilidad de los mismos. Si la articulación del tobillo es inestable y vacila, la estructura no tiene un buen sostén en la base y, por lo tanto, va a crear inestabilidad en todo lo demás que esté por arriba.

        La falta de flexibilidad del tobillo en la pierna trasera del Kamae en cada lateralidad, va afectar tanto al recoger, como al recibir la energía que viene desde lo alto y, está claro que también va a ver problemas para poderla proyectar. Eso es muy fácil de comprobar cuando hacemos Torifune, si el pie que está detrás tiene la suficiente flexibilidad y fortaleza para cuando el centro, y por lo tanto todo el cuerpo, va hacia atrás hundiéndose y mantiene la correcta verticalidad estructural, el tobillo hace bien su función y puede soportar la carga a la que se le somete, si no, hay que acondicionar la articulación hasta conseguirlo y, una buena manera de comenzar es cultivando y sentándose en la correcta Seiza, de esa forma nuestros tobillos se irán flexibilizando poco a poco.

        Otro de los grandes problemas con los pies y su flexibilidad, está en los dedos de éstos, tan necesarios para realizar un buen trabajo en Suwari Waza o en Hanmi Handachi Waza. El uso de los dedos de los pies es muy relevante en muchos aspectos, pensemos en la acción de sentarse y levantarse, si los dedos del pie que queda detrás no se utilizan bien, no nos podremos levantar y sentarnos con aplomo, como tampoco vamos a tener capacidad para reaccionar.

        Un aspecto al que le debemos dar mucha importancia cuando se hable de los pies, es su correcta colocación en el Kamae en sus cuatro primeras fases. Para ello se parte de la base de colocar bien el pie delantero cuando se adopte la posición triangular o Sankaku, éste se puede mantener recto o se abre en cuarenta y cinco grados hacia afuera. Lo que nunca se debe hacer es girarlo hacia el interior, porque anula toda la capacidad de empuje de las piernas, el potencial de la pelvis y el poder de las caderas. Es muy común ver tanto a practicantes nuevos, ¡que se entiende por su inexperiencia! Como a practicantes muy veteranos, llevar el pie delantero hacia el interior, las preguntas serían: ¿por qué lo hacen? ¿Conocen la correcta aplicación de la estructura en la dinámica para aplicar Waza? ¿Hacen un uso inteligente del movimiento? O ¿no son conscientes de su estructura cuando practican?

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        Las rodillas.- Es el segundo arco de las piernas que va a sumar sobre la energía que viene de abajo y que fue impulsada por el arco del tobillo, que después se va a multiplicar en las caderas. El siguiente concepto que hay que tener muy presente, es que al adoptar el Kamae hay que tener las dos rodillas flexionadas, luego, la dirección de éstas y del empuje de las mismas debe de ir hacia los dedos de los pies, porque de no hacerse, está claro que se van a romper con el tiempo.

        El defecto de llevar el empuje – orientación de la rodillas hacia el interior de los pies es muy perjudicial y, es muy común en la mayoría de los aikidokas noveles cuando intentan colocarse en el correcto Kamae. Ese ajuste de orientar bien las rodillas hacia los dedos de los pies, no solo va a ser saludable y beneficioso para el empuje de las piernas, sino que va a favorecer la apertura de la pelvis, tan necesaria para pasar la energía que viene de abajo a la columna vertebral.

        Otra cosa a observar y cuidar, es cuando se adopta el Kamae apropiado ver si la pierna que está detrás queda estirada o hiperestirada, si ese fuera el caso, al estar en esa posición no se podrá usar el impulso que comienza en el arco del tobillo y queda anulado por completo el arco de esa rodilla, trayendo como consecuencia un movimiento rígido y nada penetrante. Si la pierna de atrás está demasiado doblada, es decir, hay un exceso de hundimiento, la fuerza de empuje no podrá salir, eso significa que hay mucha energía recogida y almacenada, pero no se podrá usar. Estos son otros ajustes que hay que contemplar y es responsabilidad de cada estudiante el tomar consciencia de ello teniendo en cuenta su envergadura física.

        Una referencia válida para todos los casos, es que cuando se flexionen las rodillas llevarlas a la altura de los dedos gordos de los pies, ¡no más allá! Porque si se hace, entonces ya estamos fuera de nuestro centro – eje, que se produce cuando llevamos más allá del dedo gordo la rodilla de la pierna delantera o, estaremos desequilibrados cuando se produce sobre la pierna trasera. Tampoco es recomendable tenerlas más atrás de los dedos de los pies, porque entonces no podremos orientar bien la intensión y la dirección de nuestra acción, dicho de otra manera, si la rodilla está en línea perpendicular sobre el tobillo, eso está mal y, el efecto más inmediato es que tanto el peso del cuerpo como la intención van a ir hacia atrás.

        Las rodillas son los resortes de la estructura, por lo tanto no pueden estar ni rígidas ni bloqueadas, porque si lo están, no van a permitir el paso de la energía ni la recepción de los ataques, tampoco se podrá utilizar el impulso – fuerza de manera rentable en la acción. Por ejemplo, cuando se corta con el Ken, no se corta con los brazos como muchos creen, se corta con las piernas y las caderas, pero para hacer eso hay que hundirse (flexionar las dos rodillas) y tener extensión en el corte liberando la parte media y alta del cuerpo (Chudan y Jodan).

        Lo mismo pasa en la mano vacía, bien si son sujeciones atrevés de los diferentes agarres, como si son ataques de distancias largas. Por ejemplo, cuando recibimos un Shomenuchi, si queremos producir una deflexión para conducirlo, adherirnos o absorberlo, el tener las rodillas flexibles y sueltas se hace muy necesario, porque de no hacerse, las acciones van a chocar y no se podrá desequilibrar, conducir o controlar al compañero. Esto es uno de los logros a los que se tienen que consagrar los estudiantes y, de ello va a depender mucho la calidad de su movimiento como la de su Aikido.

        Todos estos ajustes estructurales como otros muchos que se están describiendo en este texto, hay que hacerlo desde el mismo inicio de la formación, independientemente de la edad con la que comience a practicar el estudiante. La razón es que esta en juego muchos aspectos trascendentales a posteriori, que después se hacen muy difícil reconducir y, de hacerse va a llevar el triple de esfuerzo, esto es: lo primero es tomar consciencia del fallo y aceptarlo para poder trabajar sobre él, que son pocos los alumnos que tienen esa capacidad y esa predisposición interna para reconducir su aprendizaje; lo segundo es, desmontar el mal hábito con el gesto correcto que se quiere implantar, eso implica mucho esfuerzo consciente, junto con muchas horas de trabajo; tercero, montar y establecer el habito correcto, esto es, asimilarlo e integrarlo en la mecánica corporal. Todo esto supone un gasto de energía y de tiempo muy grande y, no todos los estudiantes tienen un estado mental y de corazón para realizar ese proceso, esa es la razón de cuidar mucho la forma y el uso de la estructura de entrada, con mucha atención al detalle y descartando la velocidad en la práctica.

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        El uso de las piernas.- “El Budo son piernas,” es una de mis sentencias favoritas en el proceso educativo que constantemente se la estoy repitiendo a mis alumnos, eso quiere decir que en las piernas está el secreto para edificar bien los desplazamientos y la Waza. La eficacia del uso de las piernas durante la práctica depende de los siguientes factores: de los apoyos, de la distribución del peso en ellas y del uso de los arcos de las mismas.

        Eso significa que cada pierna tiene que tener el peso adecuado para poder aplicar el elemento de lo lleno y de lo vacío en la acción, a la vez que se realiza un buen desplazamiento. Hay que tener mucho cuidado con el doble peso, que es cuando en cada pierna hay un cincuenta por ciento del peso corporal, eso querría decir que no hay una lateralidad definida, por otro lado, va a colapsar la intensión y el empuje de los desplazamientos. Tampoco debemos olvidar la anchura de las piernas al practicar, bien si se trabaja con mano vacía o con el Jo, que en éstos casos hay que adoptar el primer estadio del Kamae, que es tenerlas a la anchura de los hombros. Sin embargo, cuando utilizamos el Bokken, la amplitud de las mismas es la de las caderas. Todo esto es necesario tenerlo en cuenta para que se puedan rentabilizar y a la vez producir la eficacia en la técnica.

        Los ejercicios de equilibrio y propiocepción son claves para aprender a usar las piernas en los inicios del aprendizaje, con ellos también se trabaja la flexibilidad y el fortalecimientos de las mismas, luego, parejo a eso hay que concentrarse en los desplazamientos y en los diferentes elementos técnicos, tanto con las armas como con la mano vacía. Al desarrollar todos estos aspectos van a complementar su preparación para hacerlas productivas durante el Keiko.

        La siguiente frontera a conquistar con las piernas es el Kamae y, este campo se compone de varias fases con su proceso de aprendizaje y desarrollo, que no solo se restringe al inicio de la formación, si no que se hace a todo lo largo de la vida del practicante. Los previos antes de abordar cada ciclo de perfeccionamiento y de evolución del Kamae son: mantener los dos pies en la misma línea, tener las dos rodillas flexionadas, subirse sobre las piernas y, por último, saber cabalgar sobre ellas, si lo resumimos en un solo concepto, es estar hundido durante todo el tiempo que se esté trabajando con la Waza. Es otro de los retos que tienen que afrontar los alumnos y, como se puede ver es un proceso de pies y piernas puro y duro. Si nos remitimos a la definición de Kamae desde un punto de vista físico y estructural, -porque también engloba los aspectos mentales-, es algo que se define como los cimientos o la base que sustenta a todo lo demás que está por arriba.

        Muchos practicantes tienen un Aikido descafeinado porque su base, que son el Kamae y sus piernas, están mal fundamentadas y, con la mala calidad de ese soporte se hace muy difícil edificar encima algo que tenga transcendencia.

        Hay otras consideraciones con las piernas a las que se les debe prestar atención:

        Donde primero se manifiestan los síntomas de un mal Aikido o donde se comienza a degenerar, es en el trabajo con las piernas, cosa a tener muy presente según se avance en el proceso formativo del Kihon.

        En las técnicas de Katame Waza (las técnicas de control), hay que considerar que la toma de Ukemi hay que hacerla con las piernas, junto con unas rodillas flexibles y libres, a parte de las manos que toman contacto con el tatami. De no utilizar las piernas y las rodillas, siempre la recepción del Ukemi va a ser rígida, junto con algo de torpeza, por lo tanto, va a dificultar una reacción vivaz en la respuesta al Tori durante la acción con la Waza.

        Según va pasando la edad, las piernas son las primeras que nos van a obligar a ser más sintéticos, más económicos y más simples con el movimiento y la técnica, porque el vigor de la juventud va abandonando el cuerpo de forma progresiva. Esa es una de las razones de la evolución del Kamae, tanto en la anchuras de las piernas, la disposición del peso, el hundimiento y el cultivo de Hara.

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        Las ingles y la pelvis.- La ingle se situá en la región externa de la unión entre la parte inferior del abdomen y el muslo, siendo el tercer arco de las piernas. Es una parte que se suele ignorar por muchos practicantes, pero es un área muy importante no solo para la condición física, sino para el buen desenvolvimiento con la técnica. Por ejemplo, en los calentamientos al estar sentado y con las piernas abiertas e ir hacia adelante, se hace necesario llegar al suelo para adquirir la suficiente flexibilidad en esa zona, con el objetivo a posteriori de prevenir lesiones inguinales, tan frecuentes en los Ukemis cuando se comienza a volar. Por otro lado, la flexibilidad de esa zona es esencial, para junto con la de la pelvis poder dirigir la energía que viene de las piernas hacia la columna vertebrar. Si no se despierta y se acondiciona esta parte del cuerpo, siempre nos encontraremos con problemas en muchas áreas de la formación según se avance.

        Ingles flexibles ayudan mucho a realizar mejor la función de la pelvis, por otro lado, ingles rígidas no solo van a dificultar la apertura de la pelvis para realizar un buen Kamae, si no que va a entorpecer a los desplazamientos.

        

        

         Por esa razón en nuestros planteamientos con los calentamientos para las clases o los ejercicios de relax y distensión para finalizar los seminarios, hay determinadas posturas de Hatha-Yoga que siempre son fijas, por ejemplo: las distintas variantes del ángulo (Upavistha Konasana), variaciones de Hanumanasana y Kapotasana y similares, con esta serie de posturas, no solo ayudamos a que los estudiantes tengan una mejor calidad de vida, sino que va a contribuir a tener una buena forma física y a conseguir mejor los logros técnicos.

        

Ejemplo de nuestros calentamientos basados en la Hatha-Yoga.

        

        La pelvis es el fulcro del cuerpo y una parte importante para poder alinear la estructura con la verticalidad, tanto si estamos sentados como si nos hallamos de pie. El correcto posicionamiento de la pelvis también va a afectar a nuestro centro de gravedad (Tanden), como a nuestra postura. Porque todo aquel que la bascule hacia atrás (retroversión), irremediablemente deja atrás su centro, perdiendo el aplomo entre la parta alta y la parte baja del cuerpo. Por ejemplo, eso se ve muy bien cuando se está sentado en Seiza con la pelvis basculada hacia atrás, se notará en la parte baja, esto es, nalgas, ingles y bajo vientre se entierran, a la vez que el pecho se cierra, los hombros tienden a encorvarse por el hundimiento del pecho y la mirada tiende a bajar.

        Por el contrario, cuando se bascula la pelvis hacia adelante (anteversión), la parte baja se expande y se alinea con la verticalidad, el pecho y los hombros se abren y la mirada se dirige al frente. Todos estos ajustes “simples” no solo tienen una relación con la anatomía, si no que afectan profundamente a nuestra mente y a la actitud que emana nuestro cuerpo. Un ejemplo de eso se puede comprobar en el proceso que se hace antes de comenzar a meditar, lo primero que se realiza son los ajustes del cuerpo para buscar la correcta verticalidad, de esa manera se tiene una buena base de sustentación, -nalgas, rodillas y pelvis-, que va a facilitar no solo la correcta respiración, sino una mejor focalización de la atención – concentración y, la razón es muy simple, porque la estructura está bien compensada y bien alineada con la gravedad.

        En las posturas de pie hay que tener en cuenta el ajuste del Sacro (esto hay que enseñarlo de forma presencial), que está unido a la pelvis por ligamentos y es interdependiente con la columna vertebral. Sin ese pequeño ajuste, tanto en el Kamae como en el Chi-Kung, la estructura no está alineada y carece de eje, con lo cual va a perder mucha eficacia en toda acción dinámica, bien si es en las estradas como en las rotaciones.

        Es un ajuste muy sutil y pequeño, pero es increíble como algo aparentemente tan insignificante, puede afectar tanto a toda la estructura. Luego, una cosa es que te lo digan, que te lo muestren, que tú lo veas y, otra muy distinta que lo integres en el desenvolvimiento normal de la práctica, ¡lleva su tiempo y no es nada fácil! Nosotros para educarnos en éste ajuste corporal, siempre comenzamos en estático y con el Chi-Kung, -más fácil de asimilar por la quietud-, luego, lo integramos en el Kamae cuando se realizan los desplazamientos en las clases habituales, para cuando se entienda y se integre, poderlo usar en toda la práctica con las técnicas.

        Otro campo extensible con lo anterior, es cuando se trabaja con el Bokken, primero se hace en solitario con los Suburis y, ya luego en los demás elementos de ese arma, es una progresión de menos a más como en el ejemplo anterior.

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        La cintura.- Lo primero que tenemos que tener claro es la diferencia entre las caderas y la cintura: las caderas es la circunferencia de la parte osea de la pelvis y, la cintura es la circunferencia abdominal, que se sitúa cinco centímetros por arriba de las caderas. Esto nos lleva a otro aspecto y, es que las caderas por sí solas, esto es, sin las piernas y pelvis, tiene poco movimiento, en cambio, la cintura al tener a la pelvis y a la columna como eje, puede generar mucho más movimiento y con mucho más poder, por esa razón la tradición hablan de que “La cintura es como un eje, la columna es el mástil de una bandera.”

        

Uso de las caderas junto con el círculo grande para desequilibrar (Kuzushi) desde Katadori.

        

Uso de la cintura junto con el círculo pequeño para desequilibrar (Kuzushi) desde Katadori.

        

        Las caderas y la cintura, se deben de mover al mismo tiempo, pero a la vez cada una de ellas teniendo su independencia propia, por esa razón es muy importante comprender y aplicar, lo que es movimiento relativo y lo que es el movimiento transportado.

        El movimiento relativo es la relación cambiante entre dos partes del cuerpo que resulta de un movimiento articulado entre ellas. Por ejemplo, en la acción de Kokyu al flexionarse y extenderse la parte superior del brazo y del antebrazo, cambian entre sí. Si lo vemos cuando el cuerpo rota, el movimiento relativo tiene lugar entre el área de la caja torácica y de la pelvis, pero es posible que una parte permanezca fija mientras que la otra se mueve.

        El movimiento transportado es la relación entre dos partes del cuerpo que se mueven en el espacio, pero cuya posición en relación entre sí permanece estática. Hay que contar que el movimiento transportado, se produce como el resultado de un movimiento relativo previo que se iniciado en otra área del cuerpo. Por ejemplo, en la acción de Kokyu de antes, el movimiento del brazo y del antebrazo cambian entre sí, pero ese gesto transporta la mano y los dedos para completar la ejecución del Kokyu. Si lo vemos en las piernas cuando caminamos, la parte alta del cuerpo, -inclusive la cintura-, se ve transportada por las piernas y, a su vez, la cintura se ve transportada cuando las piernas cambian su peso de lleno a vacío.

        La toma de consciencia de estos aspectos dentro del trabajo técnico, reorienta la práctica a una nueva dimensión inimaginable. Pero para que pase eso, hay que hacerlo con energía consciente en la primera parte de la formación, dicho en un sentido de curriculum de aprendizaje, es cuando se inicia el trabajo con el nivel de 4º Kyu, donde todos estos aspectos deben de estar integrados a un nivel de base. Si hablamos en tiempo, serían dos años y medio de practica continuada y trabajando con ejercicios específicos que lleven a esos logros estructurales.

        Otros aspectos a tener en cuenta para que las caderas puedan ejercer su poder, es tener claro el uso del pliegue inguinal y el perineo. En éste está el centro y es el director de los pliegues inguinales. Por otra parte, el control del suelo pélvico es vital para poder desarrollar el trabajo con el Ki y, una condición sine qua non, es que siempre esa zona debe de estar relajada para que pueda fluir bien la energía, pero para que pase eso, antes hay que localizarlos, tomar consciencia de ellos y a la vez ir desarrollando el control sobre ellos.

        Para poder desarrollar la zona del perineo, son buenos los ejercicios con Mula Bandha en la Hatha-Yoga, tanto en la parte del Pranayama como en la Yoga – Asana. Si hablamos del Chi-Kung, nos lo encontramos cuando nos ejercitamos en la órbita microcósmica, tan necesaria para poder trabajar con la energía. En Aikido lo hacemos cuando nos ejercitamos en Furitama o el asentamiento de la energía en el Hara, que como todos sabemos, es un ejercicio que se realizar después de hacer Torifune o ejercicios respiratorios (Kokyu).

        La cintura controla y hay que tomar consciencia que es la base para movilizar el poder que viene de abajo, eso es gracias a la fuerza centrifuga que gira en el eje, de ahí que esa línea vertical nunca se puede perder en la acción técnica, por esa razón la tradición nos hablan de que “Es la base para que lo lento supere a lo rápido.” Si la cintura no está centrada o el je se inclina, es una gran dificultad para que el cuerpo pueda rotar con estabilidad, de ahí la importancia en los comienzos de la formación, no meter velocidad a los movimientos cuando se construyan las técnicas, de esa manera se va tomando consciencia de lo que se hace para que el cuerpo vaya absorbiendo todos estos factores, tanto externos (anatómicos) como internos (energéticos – mentales).

        Cuando la cadera está relajada y bien posicionada, la cintura hace de mediadora para transferir la energía – empuje que vienen de abajo a la parte superior del cuerpo, pero para que eso ocurra, hay que entender que en las piernas y en los pies tiene la técnica su raíz. Si todo lo que generan las piernas no se obstruye en las ingles, en la pelvis, en el sacro y la musculatura circundante a la cadera está relajada, se puede hacer esa transferencia de energía de abajo arriba. Por el contrario, si todas esas zonas están tensas o bloqueadas, ese trasvase nunca se producirá.

        Todo esto nos debe de llevar a la siguiente reflexión, la fisiología, la energía, el movimiento y la técnica, tienen que fusionarse en un todo para que la disciplina pueda expresar su belleza y su efectividad sobre el tatami. Mucha gente quiere aprender Aikido o cualquier otro arte, sin conocer y dominar su cuerpo, eso es una fantasía infantil desprovista de toda intensión real por trascender y superarse de forma sería y honesta.

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        El Tanden o centro de gravedad.- “Esta palabra, kikai (la zona por debajo del ombligo), asociada al término tanden, designa el punto situado a unos cinco centímetros más abajo del ombligo. Tanden solo, significa centro de gravedad que se manifiesta en un Hara sólido.” Karlfried Graf Dürckheim.

        Partiendo de esa base, hay que contar que “Si se controla el centro, ya se tiene todo lo demás a disposición para hacer una práctica con contenido,” que es la meta inicial para cualquier alumno cuando comienza en la disciplina. Porque si un estudiante no es capaz de localizar y dominar su centro de gravedad, le va a resultar muy difícil controlar su propio cuerpo en la cinética y, ya no hablemos el del compañero. Si no hay consciencia de Tanden, es imposible que haya desarrollo y percepción de Hara. “Ni que decir tiene que llegar a un saber-hacer, (con el Hara) necesita al principio una atención mantenida, una voluntad firme e infatigable, así como una gran regularidad en la práctica de ejercicios repetidos constantemente hasta, por fin, lograr la técnica.” Karlfried Graf Dürckheim.

        Cuando se comienza con la base para localizar y después poder usar el Tanden, ese cimiento está en la respiración abdominal, diafragmática o en la respiración con el vientre (respiración con el Tanden o Tanden Kokyu). Sin establecer ese fundamento, todo lo demás no se va a poder hacer, porque ya sabemos que sin respiración no hay vida y tampoco habrá evolución en la disciplina si no se aprende a respirar. En nuestra estructura educativa para trabajar este aspecto tenemos: la meditación, el Chi-Kung y los ejercicios de Pranayama de la Hatha-Yoga; dentro del sistema técnico del Aikido, el elemento fundamental son los Ukemis y muy especialmente el trabajo de Uke. Son campos donde los estudiantes no solo comienzan a trabajar esta cuestión tan esencial, sino que con el paso del tiempo la van perfeccionando al hacer un buen uso de la respiración, que lentamente va inundando las demás áreas de su práctica.

        Pero, ¿por qué es importante la respiración para localizar y usar el Tanden?

        Porque ese tipo de respiración estimula el nervio parasimpático, produciendo serenidad y calma en el practicante, tanto física como mental. Esto tiene una relación directa cuando el alumno se ejercita, porque eleva su capacidad de atención – concentración según va dominando la respiración. Por otro lado, aporta una mayor oxigenación al cuerpo, que conecta con la reducción del en cansancio en el Keiko. También se relaciona con el perfeccionamiento de la visión – percepción de la acción, que ayuda a mejorar la estabilidad corporal, de esa manera contribuye a una mejor trasmisión del empuje de lo bajo hacia lo alto, es decir, del tren inferior al superior y, por último, es una pieza clave para el mantenimiento del core en un estado optimo, que no solo tiene repercusiones en la práctica, sino que los beneficios son extensibles para poder tener una mejor calidad vida.

        Entonces, llegados a éste punto con la respiración, hay que interrogarse.

        ¡Preguntas!

        ¿Sabes respirar cuando practicas?

        O, ¿no la tienes en cuenta ni eres consciente de ella?

        Veamos ahora qué se necesita para poder usar con consciencia el Tanden.

        Las cuatro condiciones para rentabilizar el Tanden o centro de gravedad.

         Hay que tomar consciencia de la proyección del eje vertical que pasa por el centro del cuerpo y debe de terminar en la base de la estructura, o lo que es lo mismo, en medio del espacio formado por los dos pies al posicionarse en el Kamae. Pasaría lo mismo si estuviéramos de pie con los pies paralelos y separados a la anchura de los hombros, que es la postura de partida o Shizentai.

        Si estamos sentados en Seiza, es exactamente igual, pero con el matiz que el eje que viene desde el cielo y baja por el interior del cuerpo debe llegar al medio del perineo y ahí se hunde en la tierra.

         Ese eje vertical imaginario debe comenzar en la coronilla, pasa por la cabeza, el pecho y las caderas hasta llegar al suelo. Hablo de un eje interior invisible y no material, por esa razón cuando se practica ayuda mucho las referencias externas del entrecejo, el esternón y el ombligo, con el objetivo de situar y usar ese apoyo psíquico – físico que enriquece tanto el hacer de un aikidoka.

         Al tener conciencia del propio eje, esto hace que se pueda captar mejor el desplazamiento del centro de gravedad del compañero. Las referencias externas que mencioné antes, junto con el sentido del tacto a través del punto de contacto y de la adherencia, son una gran guía para poder captar el Tanden del otro. Por ejemplo, regla mnemotécnica, el entrecejo y el ombligo del Uke y del Tori deben de estar siempre en la misma línea recta, esto da igual que sea de frente o de espaldas, porque la proyección de esas dos líneas imaginarias paralelas al suelo, -entrecejo y ombligo-, tienen una proyección infinita en el espacio, caso práctico, cuando se realiza el corte con la técnica de Ikkyo, como Tori al cortar no dirija su eje hacia el del Uke, queda totalmente expuesto para que le hagan una contra.

         La consciencia de eje, debe permitir el cambio con rapidez, sensibilidad y naturalidad del cuerpo en la relación que se establece entre los practicantes. Inicialmente con movimientos preestablecidos que se encuentran dentro del curriculum de aprendizaje del Kihon, posteriormente se hará de forma natural y espontánea, tanto cuando se domine el Kihon en sus fases avanzadas, como cuando se sale de la forma.

        Estas cuatro fases son indisociables de los cuatro principios que fundamentan la técnica en Aikido. Hay que decir que tienen entre sí una gran interdependencia, ya que según se va descubriendo la técnica y se vaya tomando más conciencia del eje como del Tanden, eso solo tiene una dirección, que es hacer crecer y evolucionar al estudiante. Esto es lo que debería pasar independientemente de la corriente de Aikido que se siga. Lo que no puede suceder es lo contrario, esto es, que según se progrese con las técnicas se vea una estructura desequilibrada por falta de centro – eje y, unos movimientos sincopados y desorganizados por carecer de consciencia corporal. Esto último es una señal clara e inequívoca de que no hay un trabajo serio ni con el físico ni con la Waza.

        Cuando en la práctica no hay una comunicación de centro a centro entre los practicantes, no se está haciendo Aikido, se hace otra cosa, pero no Aikido. Se habla mucho del Ki, todo aikidoka estamos constantemente con lo del Ki para arriba y el Ki para abajo, pero, ¿se siente? ¿Se usa? ¿Se pone en practica? ¿Se estudia? ¿Se investiga? O solo está en la lengua de los practicantes porque es uno de los kanjis que componen la palabra Ai – Ki - Do.

        Sin Tanden no hay Hara y si Hara no hay Ki. No debemos olvidar lo que dijo O Sensei en la década de los 50 del pasado siglo, cuando una televisión le entrevistó, (Rendez-vous with Adventure), “Para Hacer un círculo debes tener un centro.” Esto nos lleva a otra reflexión, sin centro no hay esfericidad en la práctica.

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        La columna.- Siguiendo nuestra ascensión del estudio corporal, los clásicos dicen: “El origen de la fuerza está en la columna y en la cintura.” Si nuestro movimiento está unificado, la cintura es el eje de poder que transfiere la energía a la columna, para que las “ruedas” de las manos puedan manifestar ese poder en la acción con la técnica.

        Si la energía no se adhiere a la columna, inevitablemente el pecho sobresaldrá, a la vez que se elevan los hombros, signos claros de que el centro en vez de permanecer bajo y enraizado, se ha elevado y se ha desestabilizado. Esto nos lleva a que en la acción, solo habrá movimientos de manos, pero no de centro a centro, o lo que es lo mismo, movimientos con un cuerpo descentrado y desequilibrado en una acción atropellada, cosa que vemos continuamente sobre los tatamis cuando la gente ejecuta las técnicas y, para el que sabe ver, observará que solo hacen acciones con sus brazos desconectados de todas las demás partes de la estructura.

        En cambio, cuando la energía se adhiere a la columna, los hombros bajaran y el pecho se podrá usar de forma natural, porque está relajado y equilibrado con el resto de la estructura. Cuando en la construcción técnica la espalda vacila, es signo de inestabilidad estructural y de no saberla usar. Por ejemplo, eso se ve en el trabajo de Ushiro Waza o de Katadori. Pensemos en éste último ataque con la técnica de Shihonage, como no se haga un buen uso de la columna y con dominio, se verán posturas encorvadas, retorcidas e ineficaces para aplicar la técnica y donde el Tori queda totalmente expuesto al Uke.

        Otra parte donde hay que vigilar la columna, es en las rotaciones y, aquí hay que preguntarse, ¿se mantiene con verticalidad teniendo como base a unas caderas estables? O ¿vacila en la rotación? Porque si oscila es que carece de soporte, de verticalidad y la energía no se ha adherido a ella.

        Esto nos lleva a contemplar otro aspecto, que es cuando el Uke realiza su ataque, como no tenga los hombros bajos, como no salga la fuerza desde la cintura y se potencien con la columna, va a ser un ataque ineficaz, ¡reflexionemos! ¿Qué efectividad va a tener un ataque, bien con el cuerpo o con un arma, cuando la columna está encorvada y los hombros crispados?

        Las maneras más fáciles para aprender a equilibrar la columna y saber como colocarla de forma correcta es con la meditación (en los ejercicios preparatorios) junto con el Chi – Kung.

        ¡Pero Sensei, a mí no me gusta ninguna de las dos cosas! Pregunta que va a salir en algún momento a cualquier formador, o por lo menos es lo que me ha pasado a mí muchas veces.

        ¡Respuesta!

        Cada vez que te sientes en tu vida cotidiana, esto es, para conducir, para comer, para ver la televisión, cuando vas al cine, como cuando comenzamos o finalizamos las clases, cuida mucho cómo te sientas y cómo alinea tu cuerpo para hacer todas esas actividades. Son unos buenos recursos prácticos para los alumnos que no quieren trabajar la parte interna de la disciplina, pero que necesitan imperiosamente aprender la correcta alineación estructural.

        No debemos olvidar nunca a la pelvis, que es de gran importancia para el equilibrio y la estabilidad de la columna vertebral y, ya sabemos que cualquier alteración afecta tanto a una como a la otra. Para no ser reiterativo me remito al apartado de la pelvis que se explicó más atrás.

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        Los omóplatos.- La redondez de los omóplatos es como el coxis, algo que parece tan inapreciable y lo mucho que condiciona el buen hacer con la técnica. No es lo mismo unos omóplatos “cuadrados” que redondos, me explico:

        Son cuadrados cuando el pecho se abre y las escapulas se juntan (los bordes exteriores o bordes espinales), ésta acción corporal desconecta la energía que sube por la columna, impidiendo que pueda pasar a los brazos y a las manos. Es un ERROR muy común en el ejercicio de Kokyu Ho y no solo para alumnos noveles, si no que lo comete muchos practicantes con una larga trayectoria. La razón es muy simple, no se han preocupado en realizar un estudio la estructura, porque su interés está volcado en realizar figuras sin contenido en el tatami para pasar el tiempo.

        

        

        Son redondos cuando se hunde un poco el pecho e inmediatamente los omóplatos se abren y se redondea la cintura escapular, o si se quiere ver de otra manera, los omóplatos al abrirse se pegan a la columna vertebral. Es en este momento cuando la energía que viene de abajo y que sube por la columna, se puede pasar a los brazos y a las manos para ser usada en la construcción técnica. Siguiendo con el ejercicio de Kokyu Ho de antes, cuando éste ajuste se hace bien, esto es, en el contacto inicial cuando las manos son sujetadas, al subir los brazos y las manos hasta llegar un poco por encima de la cabeza, como cuando se finaliza con el control del Uke, el hecho de redondear los omóplatos, es cuando se siente que sin fuerza alguna se es capaz de de controlar al otro. La otra sensación que recibe el Uke siempre y cuando haya una buena expansión, es que tiene encima un peso con mucha densidad, no sabiendo por qué, a la vez que le impide levantarse.

        Lo mismo pasaría cuando nos ejercitamos en Morotedori o Kokyunage. Como intentes proyectar al compañero sin redondear los omóplatos, te vas a tropezar con un muro y da igual que sea en Omote o en Ura. Otro test interesante es en Katatedori Gyaku Hanmi y el compañero te frena cuando te sujeta, como no redondees los omóplatos no vas a poder salir de ahí y no lo vas a poder ni conducir ni desequilibrar, ¡pruébalo y luego me cuentas!

        Si somos rigurosos, todo Kokyu llevaría la redondez de los omóplatos y, ya sabemos que sin Kokyu no hay Aikido, así que si queremos ser esféricos estructuralmente en la parte superior del cuerpo, no podemos ignorar a los omóplatos, ya lo mencioné antes, como algo casi “insignificante” puede alterar tanto la práctica, tanto para bien, -integrando su correcta posición-, como para mal, -al ignorarlos-.

        Esto es un ajuste que hay que aprender y lleva su tiempo, tanto al hacerlo solo, por ejemplo en las posturas básicas del Chi – Kung, como cuando se lleva al campo técnico con un compañero. Siempre es mejor comenzar su integración en solitario, para cuando ya se tenga ese dominio anatómico integrado poder aplicarlo con el compañero.

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        Los hombros.- ¡Ay los Hombros! Es el gran reto para todo estudiante de Aikido y es donde primero se refleja un centro mal situado o inestable, porque la consecuencia más inmediata es su crispación. En los practicantes veteranos, -también en lo meditadores experimentados-, hay signos corporales externos que reflejan si su hacer con los hombros es cuadrada o redondeada, esto solo se puede apreciar cuando no hay ropa en la parte superior del cuerpo del practicante.

        Es cuadrada cuando el estudiante hace un Aikido de músculo contra músculo y que no tiene en cuenta sus principios, eso quiere decir, que sus hombros están altos y tienen esquinas, es decir, el prototipo de hombre accidental del triángulo invertido, donde la base es muy estrecha e inestable.

        Por el contrario, si se observan los hombros de un aikidoka o meditador que siga los principios esenciales, en una posición natural de pie, se verá que sus hombros están redondeados, es un signo claro y evidente de hacer un Aikido que utiliza la estructura, el centro y el Ki. Esto está en consonancia con la idea oriental del triángulo es su posición normal, donde hay una base muy amplia y solida para poder construir encima lo que se quiera.

        La tradición dice: “Descender los hombros y dejar caer los codos,” eso significa que éstas dos partes tienen una relación directa, esto es, codos levantados es igual a hombros crispados, bloqueados y rígidos, en cambio, codos bajos es igual a hombros relajados, sueltos y móviles.

        Siempre hay que comenzar por flexibilizarlos, para realizar ese cometido los controles de las técnicas de Katame Waza junto con las posturas de Hatha-Yoga dentro del calentamiento son fundamentales y, siempre teniendo en cuanta a la respiración como elemento principal, en especial a la exhalación cuando se reciba el control o se adopten las diferentes posturas, porque unos hombros rígidos difícilmente se pueden usar con eficacia cuando se practica. Si se quiere adquirir dominio con el Keiko sobre los hombros, la presión sobre el Tori cuando es sujetado debe de ser de forma ascendente de menos a más y, muy especialmente en los alumnos noveles, porque el aspecto psicológico de la frustración constante por no lograr hacer nada por recibir un agarre demasiado fuerte, puede frenar el paso de la energía a través de la parte que es sujetada. Por otro lado, hay que contemplar el aspecto psicológico del alumno, porque la mente es quien dirige al Ki y si ésta se bloquea por una emoción negativa en esas acciones, no es posible usar el poder del principio de extensión con relax. Al estudiante hay que ir dotándolo de una confianza progresiva en todos los ejercicios donde intervenga la estructura y la energía.

        Ya flexibles, el siguiente paso es tenerlos relajados mientras se practica con la Waza en cualquiera de los dos roles (Uke o Tori), ¡todo un reto! Según sea la capacidad de relax que posea el practicante, será un signo claro de la evolución técnica y del uso del Ki y del cuerpo. Cuando los hombros están bloqueados y rígidos, la energía no fluye porque se ve obstruida en un punto concreto, que en líneas generales, quiere decir que el flujo energético al bloquearse en una determinada zona no puede pasar a los brazos y a las manos, que en esos casos es cuando solo se ven acciones de manos, pero no de cuerpo y de energía unificados.

        

Ejemplo de trabajo usando los hombros para realizar la proyección.

        

        Para que exista una acción fluida y continúa en la acción técnica, no debemos olvidar la relación cintura – hombros, de hecho, el ir liberando una parte, irremediablemente va a influir en la otra, eso quiere decir que no puede haber una cintura relajada y móvil y unos hombros tensos y duros o a la inversa, porque esos dos segmentos corporales están íntimamente relacionados.

        Todo estos aspectos que se acaba de describir, son signos externo que nos van indicando el camino a seguir, bien para hacer correcciones o reafirmarnos en nuestro hacer y proyectarnos en una evolución futura de más calidad. Ignorar todas estas señales es hacer una práctica inconsciente a la vez que desprovista de contenido, porque nada tiene que ver con el estado de Kitai, o el aspecto del no pensamiento, que muchos quieren hacer sin tener un trabajo previo, no solo con la técnica, sino con la estructura también. No se puede colocar a la carreta delante de los bueyes o como decía Tamura Sensei, “Hay mucha gente que quiere comenzar por el final.”

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        Los codos.- Lo primero que hay que tener claro, es que es una articulación muy sensible y muy fácil de romper o descoyuntar. Así que es muy importante trabajar siempre con mucha sensibilidad en cualquiera de los dos roles e independientemente de los niveles que se afronten con el Keiko, porque si no se hace así, las lesiones están garantizadas y las complicaciones que eso conlleva en la vida personal y profesional de los estudiantes es muy grandes.

        Hay gente que comienza liberando primero los hombros antes que los codos, hay otros que lo hacen a la inversa. Cada cual debe buscar su propio camino en función de sus conocimientos, de su nivel de evolución y de sus capacidades, el asunto está en soltar y relajar cualquiera de esas dos partes anatómicas, para posteriormente poderlas usar con eficacia dentro de la acción técnica.

        Otro concepto clave, es que los codos tienen una relación directa con el centro, eso significa que toda acción que se haga sobre ellos va a afectar al centro. Por ejemplo en Shomenuchi, Ikkyo, al controlar el codo tenemos el dominio del centro del compañero con el primer fundamento técnico, independientemente de que Ikkyo significa el control del codo. Otro caso de fácil comprobación, es cuando en Kotegaeshi hay que volcar al Uke boca abajo (ver min 1.45) para aplicarle el control y finalizar la técnica, sin el control del codo, no solo el Uke se va levantar al ser proyectado, si no que será inviable darle la vuelta boca abajo, más que nada porque no se va a dejar. Desde el mismo momento que se funde entrecejo y codo del Uke con la rotación del hombro – brazo, Uke quiera o no va a ir boca abajo por la acción que recibe su centro a través del codo.

        

        

        Otro aspecto a tener muy presente con los codos, a parte de que tienen que estar bajos, es que hay que tenerlos cerrados, eso significa que hay que ajustarlos a la acción de las piernas y de las caderas. Por ejemplo, en el ejercicio Morotedori Kokyu Ryuku Yoseiho, en Omote y en Ura, como se tengan los codos abiertos y desconectados de las caderas y del empuje de las piernas, da igual del bíceps que puedas hacer gala, no vas a poder con el compañero.

        Tanto para la conducción como para el desequilibrio, hay que saber usar y tener el control sobre los cuatro puntos de los codos para poderlos maniobrar con eficacia, esto es:

        

De arriba abajo, se hace mucho en el desequilibrio desde Katatedori Gyaku hanmi, Ikkyo.

        

De abajo arriba, la técnica típica donde se aplica es la de Udekiminage de Kihon, que cuando se hace en variaciones, el trabajo del Te Sabaki es más sutil, pero la acción mecánica de palanca es la misma.

        

Variación.

        

        De dentro a fuera, que es una acción típica en variaciones en la que queremos abrir al Uke o expulsarlo hacia su exterior, para ello solo hay que desplazarse y aplicar presión en la parte interna – lateral del codo para conseguir ese efecto.

        De fuera a dentro, que es lo opuesto a lo anterior. Muy útil cuando se quiere cerrar al Uke en la dinámica y canalizarlo hacia su interior, alejando el peligro de la mano y pierna atrasada.

        

Ejemplo de conducción a través del codo de fuera hacia adentro.

        

        El correcto uso de los codos es clave para el buen desarrollo de las técnicas, no entender su funcionamiento junto con su aplicación, siempre va a conllevar el realizar un Aikido muy primitivo y muy muscular.

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        Las muñecas.- La energía que viene de la piernas, sube por la columna, pasa a los brazos a través de los omóplatos, para que tenga su continuidad hacia las manos, es importante saber cómo posicionar correctamente las muñecas. Básicamente el gran problema con las muñecas, es que en los agarres se doblan ahuecando la palma y, eso no permite seguir la línea del antebrazo, o lo que es lo mismo, no se mantiene pleno contacto con las palmas al agarrar.

        Cuando en una acción de Kokyu o de sujeción no se hacen esos ajustes, eso significa que ese agarre es ineficaz y que el Uke a parte de perder un buen contacto, se expone al Atemi del Tori. También puede pasar, que al perder la conexión con el otro se quede atrás por no saber usar la estructura correctamente, que en este caso significa que el codo – antebrazo – muñeca – mano no están en la misma línea y por esa razón no puede responder al Tori. Lo básico es que en cualquier ejercicio que implique Kokyu, si el Uke no libera su hombro, no flexiona su codo y no mantiene sus muñecas en línea recta con los otros dos segmentos (antebrazo y mano), su respuesta no es correcta, perdiendo el contacto y separándose del compañero en una distancia corta con los riegos que eso entraña.

        ¡No hay que olvidar! Que las palmas de las manos y la acción de los pies tienen una relación directa. Por ejemplo, cuando los practicantes no tienen pleno contacto con la/s palma/s de las manos, -dependiendo si solo se agarra con una o con dos manos-, irremediablemente el centro (el culo) se llevará atrás, es una de las cosa que se ve constantemente sobre los tatamis, gente encorvada, arrítmica y desequilibrada siguiendo a otro llevando el trasero atrás y completamente desconectado de él. Todos estos problemas que se dan en los agarres, es porque no se utilizan correctamente las muñecas, junto con el movimiento de los pies por parte de los estudiantes cuando practican.

        Cuando la muñeca se alinea con el antebrazo, es cuando se comienza a sentir la acción desde el centro y da igual el rol que se desempeñe. El campo para aprenderlo es con el trabajo de Uke, o dicho de otra manera, se comienza a usar toda la estructura como una unidad teniendo como director de la acción al centro – palma de la mano. Esto hay que cultivarlo durante mucho tiempo cuando se desempeñe el papel de aquel que recibe la técnica, de esa manera lo va asimilando la inteligencia corporal y se puede integrar en la acción – reacción con el compañero cuando están presentes los agarres, bien sean, de frente, Katatedori, en Gyaku o en Aihanmi, Munadori, Ryotemochi ryotedori...; lateral Katadori, Katadori Shomenuchi..., o por la espalda en Ushiro dori. En algunos de estos ataques hay matices que primeramente hay entender para luego poder aplicar, por ejemplo, en Katadori, hay que sustituir la palma por los nudillo y la falange proximal que hace la misma función que la palma de la mano con respecto al contacto, pero lo que no cambia es la alineación muñeca – antebrazo – mano.

        Unas muñecas rígidas o débiles también es un obstáculo para poder hacer una práctica con contenido, eso significa que el trabajo del Tekubi no se realiza bien, tanto en el acondicionamiento inicial para calentarlas, como para prepararlas para el Keiko posterior. Hay que tener presente que una de las funciones del Tekubi, es acondicionarlas para usarlas correctamente dentro del contexto de la técnica.

        

      

      

        

        Cuando están adecuadas son muy útiles para recibir las técnicas con flexibilidad y ductilidad en el papel del Uke, por ejemplo, Nikkyo, Sankyo, Kotegaeshi, etc. Las personas que no acondicionen sus muñecas, nunca podrán realizar una práctica con cierta intensidad con las técnicas mencionadas u otras similares, porque se lesionarían rápidamente y, muy especialmente cuando se encadenan varias técnicas seguidas para finalizar controlando o proyectando al compañero.

        Las muñecas tiene una relación directa con el Te sabaki (el trabajo de las manos), que a su vez, tiene una correspondencia directa con la Waza (la técnica), de hecho, cada posición que se utiliza para preparar las muñecas en el calentamiento es una técnica en sí, cosa que a los principiantes les ayuda mucho para poderlas distinguir, aunque solo sean esas seis técnicas que se usan como ejercicio de acondicionamiento.

        

        Las manos.- Con ellas se tiene que ver y sentir para posteriormente poder interpretar y actuar. Ya sé que lo de ver es una función de los ojos, pero el reto está en desarrollar esas dos capacidades con las manos. Unas manos ciegas no van a poder buscar, a la vez que tampoco van a poder encontrar nada y, esa ceguera es producto de su insensibilidad por la falta de refinamiento del sentido del tacto. Al parecer, los Mapaches cuando tientan bajo el agua para buscar su alimento, son capaces de ver a través de sus patas al palpar el fondo y así conseguir su comida.

        Las manos de un aikidoka puede buscar el punto exacto para el desequilibrio, un lugar para realizar el Atemi o captar dónde está situado el centro del otro para drenar su postura, eso es una mano inteligente, pero para realizar todas esas cosas y muchas más, hay que obrar con unas manos que tengan la capacidad de ver, sentir para después poder actuar en consecuencia según lo requiera la circunstancia.

        Las manos hay que despertarlas, inicialmente con el Tekubi y posteriormente se pueden utilizar implementos, por ejemplo, las bolas chinas de manos, que son un excelente ejercicio para desarrollar la inteligencia táctil en sus múltiples formas de usarlas: rotando, soltar y coger, pasar de una mano a otra, etc. Unas manos despiertas y sensitivas llevan a una percepción de la energía más fina y a una ejecución técnica más depurada.

        Por el contrario, unas manos torpes o insensibles, dificulta la acción técnica y ya no hablemos para captar el Ki del compañero. Otra cosa que junto con las manos se descuida en la práctica, son los dedos, que también tienen sus ejercicios específicos para trabajarlos, porque son importantes para sentir la expansión del Ki a través de ellos. Esa es la razón de que a los alumnos noveles siempre se les recomienda que los abran y estiren, es una forma sencilla de comenzar con la expansión en brazos, manos y dedos, al igual que poder comenzar a sentir y familiarizarse con el Ki.

        Los estudiantes que no contemplen este simple ejercicio cada vez que practiquen, les va a ser muy difícil sentir, usar y familiarizarse con la energía a través de manos – dedos. Por ejemplo, la consecuencia más inmediata cuando son sujetados con agarres a los antebrazos, es que sus hombros suben y se congestionan, o dicho de otra manera, se quedan anclados y no existe el segundo principio de Aikido que es la expansión, en este caso a través de sus brazos y de sus manos. Si pasa el tiempo (2 años) y no se es capaz de proyectar la energía a los brazos y a las manos, es un a gran deficiencia en el aprendizaje y solo hay dos razones para que se manifieste esa carencia: la primera, es que no se interesan en la educación del Aikido y están sobre el tatami de forma lúdica, como podrían estar en un campo de fútbol pateando un balón; la segunda, es que se tenga un instructor poco o nada cualificado para enseñarles las bases de la disciplina.

        Cuando se habla en la tradición de que “Las manos son las ruedas del cuerpo,” eso quiere decir que desde el mismo momento que se produzca el encuentro, ¡e incluso antes! Ya tienen movimiento. Ejemplo simple, Shomenuchi, Sankyo, todas esas acciones que se hacen hasta concluir con el control de esta técnica, es un movimiento continuo de manos unificadas con el resto de la estructura. Digamos que las manos van a expresar y concluir la obra que hace todo el cuerpo unificado, de ahí la denominación de ruedas que están en continuo movimiento desde el principio hasta el final de la acción.

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        La cabeza.- Si se inclina, se agacha al desplazarse o al rotar es un gran defecto. Luego, en la cabeza está el oído, que no solo sirven para escuchar la información que nos quieren transmitir, si no que está el sentido de la equilibriocepción para la estabilidad corporal. Otro órgano a tener en cuenta son los ojos, que son importantes por sus diversas funciones para la evolución: captar la información que nos muestran, la focalización de las direcciones en el espacio, el trabajo de los distintos tipos de mirada, como ayuda para mejorar aspectos técnicos como es el caso de los Ukemis, etc. El entrecejo, que como hemos visto con anterioridad, es un punto de referencia externo clave para usar el eje corporal.

        Tampoco debemos olvidar que es un arma muy eficaz en las distancias cortas, porque se pueden aplicar distintos Atemis en base a su versátil uso según las circunstancias creadas durante la práctica. Otro uso de la cabeza es para guiar o producir un desequilibrio en el compañero, por ejemplo, en la técnica de Iriminage cuando se trabaja sobre el cuerpo del Uke, en estos casos, la cabeza es clave tanto para guiarlo como para drenar su postura. También hay que contemplar cuando la cabeza se convierte en una técnica en sí, como es el caso de Kubinage (proyección desde la cabeza), que se usa en función de lo que se quiera en base a varios factores: ataque, respuesta del Uke, Time, distancia, etc. Todas estas acciones son producto por desarticular la línea – eje que compone el entrecejo y el ombligo.

        El ajuste del cuello y la cabeza son claves para mantener el aplomo estructural, por esa razón señalé antes que no se debe ladear cuando se rote. La cabeza debe de girar de un lado a otro sobre su propio eje que se establece con todas las demás partes que están debajo de ella y que se han descrito con anterioridad, para que se dé ese ajuste es imprescindible que el cuello se coloque adecuadamente. Eso lo saben muy bien todos los meditadores, porque es de obligado cumplimiento alinear esas dos partes antes de entrar en la meditación, cuando este ajuste se extrapola a la dinámica del Aikido, es de una ayuda inestimable. Por otro lado, esto demuestra lo complementario que puede ser las distintas disciplinas que componen la educación que debe recibir un budoka.

        ¡Ejercicio de comprobación!

        ¿Cuándo saludas a tu Sensei o al compañero estando de pie, la columna, el cuello y la cabeza mantienen una línea recta?

        O, ¿se desajustan esos segmentos corporales en esa acción, yendo cada parte por su lado?

        Este simple ejercicio también va a constatar varias cosas:

        ¿Tu saludo sale del centro, es decir, del bajo vientre?

        ¿Solo flexionas el cuello?

        O, ¿simplemente te inclinas hacia adelante sin más?

        Si el saludo está correctamente hecho, es una muestra tangible de la magia que encierran las cosas básicas, porque es donde están los grandes “secretos” de los aspectos más avanzados. Será por esa razón que la tradición dice, “Todo está al comienzo” y, no como muchos quieren pensar y hacernos creer que hay que buscarlo al final del proceso educativo.

        

        La coronilla.- Si no se domina la coronilla nunca habrá ligereza para poder practicar. Cuando la coronilla se levanta hay que hundir el Ki en el Tanden, eso lo saben muy bien los meditadores cuando hacen sus ajustes, tanto posturales como con la respiración para comenzar a meditar. En este ajuste no se puede tensar la nuca, no se trata de un posicionamiento por empujar con la fuerza muscular, comienza con la intensión – expansión de la energía en el eje vertical interno y eso solo se puede encontrar con la práctica y con el ejercicio cotidiano. Lo mismo debería de hacer el aikidoka cuando se coloca en su Kamae, esto traería como consecuencia que se despierte el espíritu de vitalidad, que es la unificación cuerpo – mente, cuando ocurre eso, uno tiene soldado lo inferior con lo superior, permitiendo que no haya desconexión con el otro en ningún momento y tampoco se quedará atrás en la acción dinámica.

        La coronilla y la planta de los pies son los dos polos opuestos del eje imaginario que atraviesa todo el cuerpo, cuando se conectan y se equilibran entre sí, es cuando se mantiene al cuerpo en su posición central. Luego, la espiral del movimiento se pone en marcha, enhebrando toda la estructura, esto es, el tren inferior hace sus desplazamientos, la cintura genera poder, las manos están sensitivas, activas y vacías, adaptándose continuamente al compañero para conducirle y aplicarle la Waza.

        Si no hay suspensión de la coronilla, no vamos a conseguir la naturalidad en los movimientos y tampoco despertaremos el espíritu de vitalidad. Despierto éste, después se podrá utilizar bien con ligereza o con densidad, por esa razón hay que observar y estudiar la cabeza en todos los movimientos que impliquen una rotación o un cambio de dirección.

        ¿Cuál es la razón de hacer eso?

        Porque estos movimientos no son innatos, hay que aprenderlos a base de mucha práctica y dedicar mucho tiempo para su integración, ¡eso sí! Desde el mismo momento que se comprendan y se ejecuten con soltura y con naturalidad, nuestra práctica habrá adquirido un refinamiento y una dimensión muy grande, ya nos lo adelanta la tradición cuando nos dice: “Una energía intangible y viva levanta la cabeza.”

        Eso trasladado a la Waza genera mucho poder, a la vez que se puede entender lo que decía O Sensei cuando manifestaba que “Te tienes que convertir en un tornado.”

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        Resumiendo el apartado para usar las diferentes partes de la estructura.- Ai es armonía, ¿pero cómo se manifiesta éste aspecto en la mecánica corporal? Y ¿cuántos tipos de armonías hay?

        Si el cuerpo no rinde un equilibrio estructural, tanto en estático como en movimiento, siempre habrá descompensación y eso traerá como resultado muchos problemas, que van afectar a un nivel interno (la mente), como a un nivel externo (el cuerpo).

        Las armonías externas en la estructura son las siguientes:

        Las manos se deben de armonizar con los pies. Ya vimos hace un momento lo importante que era mantener en el agarre el contacto de la palma con el antebrazo del compañero para la movilidad de los pies. En el caso de que fueran distancias larga, como por ejemplo en Tsuki, Shomenuchi, Yokomenuchi, etc., la palma se sustituye por el contacto con cualquier parte del cuerpo. Si manos y pies no van juntos, hay muchas carencias en el movimiento a la hora de realizar las técnicas, por eso a veces se ven a muchos practicantes realizando solo movimientos de manos o solo movimientos de pies, eso significa que esas dos partes están aisladas y desconectadas entre sí.

        

        Las caderas se deben de armonizan con los hombros. Antes también lo mencionamos, porque cuando se pierde el vínculo cadera – hombro, la ejecución ya se ve arrítmica y con toda seguridad ineficaz, porque una parte del cuerpo va por un lado y la otra por otro.

        

        Los codos se deben de armonizan con las rodillas. Porque es necesario para dar poder al eje vertical y esto a su vez nos conecta con la esfericidad. Si las rodillas no aportan estabilidad y flexibilidad en la acción de muelle de las piernas, se pierde la energía flexible que viene de abajo. Si el codo va más allá de la rodilla adelantada, ya uno mismo se sale del propio centro y de esta manera estamos completamente desequilibrados.

        Para entender la fuente y la raíz del movimiento hay que tener en cuenta las nueve secciones cuerpo.

        Dentro de cada uno de estos bloques, hay que ser consciente cual es su raíz, cual es su medio y cual es su extremo. ¿Por qué razón hay que hacer esta distinción?

        Esto se hace porque es mucho más fácil la toma de consciencia y el chequeo por parte del alumno cuando revise su estructura, tanto para ver si los distintos segmentos están coordinados y si hacen bien su función, como si esas partes están hilvanadas, liberadas u obstruyen el flujo del Ki, veamos las distintas secciones:

        Zona baja.

        El pie – tobillo, es la punta, donde están los 8 puntos de apoyo y es la conexión con la energía de la tierra que da la estabilidad y soporte de todo lo demás que hay por arriba.

        La rodilla es la parte media y es muy importante que aporte estabilidad, de ahí la importancia de colocarla correctamente en la acción técnica, como se ha visto más atrás.

        Las caderas, es la raíz y el potenciador de todo lo que viene de abajo.

        Zona media.

        El hombro, es la raíz de ahí su liberación para que haga bien su función.

        El codo, es la parte media e igual que el hombro hay que soltarlo y tenerlo estable para usarlo con eficacia.

        La muñeca – mano, es la punta y donde se manifiesta el resultado que ha empezado en los pies.

        Zona alta.

        El Tanden, es la raíz y el origen de todo lo que ocurre en la estructura.

        El pecho, es la parte media y hay que tenerlo suelto, relajado y conectado con la cintura.

        La cabeza, es la punta y hay que tenerla suspendida continuamente para que haya ligereza y densidad en la práctica.

        Cuando todo rinde una unidad, los hombros y las caderas se mueven junto apoyándose mutuamente en todo momento. Lo mismo tienen que hacer los pies, las rodillas, los codos y las manos, esa unidad (Ai = armonía) es lo que expresa un movimiento hilvanado, unificado, poderoso y armónico. Al hacelo, se tiene un movimiento muy eficaz y vigoroso y no como en otros casos cuando la estructura esta completamente desbarajustada y anárquica.

        

        También nos puede valer otro enfoque para desarrollar estabilidad, movilidad, continuidad y unidad estructural, es el siguiente:

        Pies estables.

        Tobillos móviles.

        Rodillas estables.

        Caderas móviles.

        Columna lumbar estable.

        Columna torácica móvil.

        Escapulas estables.

        Hombros móviles.

        Codos estables.

        Cabeza móvil en su eje.

        Coronilla estable y suspendida.

        Si analizamos cada parte, vemos como se va hilvanando la estabilidad con la movilidad en las diferentes partes de la estructura, esto se hace para que se pueda manifestar un movimiento unificado y enlazado, permitiendo que la energía vaya circulando con fluidez y con continuidad.

        Cualquiera de las dos fórmulas nos vale, que en realidad son lo mismo, lo que cambia es la manera de presentarlas, el quid del asunto está en si invertimos tiempo en el estudio de la mecánica corporal aplicada a la práctica, bien de forma segmentario a global. O simplemente, nos movemos con la inconsciencia de una marioneta cuando es manipulada por el titiritero.

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        Si no somos conscientes de las armonías externas, va a ser muy difícil, ¡por no decir imposible! Afronta las armonías internas, que es el trabajo con la mente, éstas son las siguientes:

        Hay que armonizar la mente con la intensión. Es decir, actuar sin dualidad. Si la intención no esta clara, la mente no puede aportar ni eficacia ni eficiencia y, la razón es muy simple, ¡porque no está focalizada! Eso se ve muy bien cuando los practicantes en el rol de Uke hacen su ataque, lo más usual es que carezca de contenido y de unidireccionalidad en su intensión a la hora de atacar al Tori.

        

        Hay que armonizar la intensión con el Ki. Si la intensión no está clara, el Ki no sabe a dónde tiene que ir y eso es un gran problema si se quiere hacer AI KI DO.

        

        Hay que armonizar el Ki con la potencia y con el poder corporal. Esto se produce cuando al practicar se siente que todas las partes están conectadas y libres de bloqueos, que se manifiesta en una ejecución técnica fácil y sensitiva. La razón de ello es que se sustituye el músculo por una estructura equilibrada y por una energía en continua expansión a través de la estructura.

        Las armonías internas tienen una conexión directa con la técnica, ¡aunque algunos no lo crean! De hecho, cuando más se hace patente es después del primer ciclo educativo en el Kihon, es decir, los 10 primeros años de formación. En ese periodo inicial, hay que dedicarse a conocerlas, ser conscientes de ellas e irse familiarizando según se van integrando. Por lo tanto, eso quiere decir que como no se esté atento a todas estas sensaciones que aportan las armonías internas cuando el alumno se ejercite en el Keiko, irremediablemente se terminará realizando un Aikido anodino e insustancial carente de poder y de marcialidad, impidiendo al estudiante acceder a estadios superiores en la formación. Por el contrario, al cultivar todas estas armonías, ya no solo se hará un Aikido poderoso, sino que contribuirá a un refinamiento progresivo de la Waza, que será extensible para despertar una consciencia trascendente en el estudiante.

        El siguiente paso es armonizar lo interno con lo externo, es decir, el cuerpo con la mente y la energía, porque ya sabemos lo que dicen la tradición, “La mente guía al Ki y éste hace que el cuerpo le obedezca.” Esto no se puede quedar en la mera emoción o en una curiosidad intelectual, hay que llevarlo a cabo cada día y en cada momento de la práctica, da igual que sea con un arma, con la mano vacía o que se sea novato o veterano.

        Sin la comprensión más básica, esto es, sentir como funciona la mecánica corporal, es imposible acceder a los conocimientos superiores, como por ejemplo, cómo funciona la técnica en el cuerpo del compañero, el efecto de la energía en la acción, en el Time, en el De – ai (el encuentro), etc. El proceso es bien simple, se avanza de lo más palpable a lo menos tangible y dentro de ese proceso hay que ir buscando las diferentes conexiones, tanto las técnicas, como con la mecánica corporal dentro de la acción, para al final llegar a lo que no tiene forma y que no se puede definir con conceptos, pero en cambio, sí se puede vivir con una consciencia plena y no dual.

“Si todo en el planeta como en el Universo está conectado e interactúa entre sí, por qué crees que tu cuerpo y tu mente no lo debe estar cuando practicas.”

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        5º Las partes no tangibles.

«La manera de hacer es ser»

Lao Tse.        

        Las partes intangibles son todos aquellos aspectos que no se ven, pero que se sienten durante la práctica si se hace ésta con contenido y con atención – concentración, por ejemplo, trabajar con los diferentes tipos de energías que se manifiestan en el Keiko, el uso de la gravedad, la distribución y el uso del peso corporal, el uso del Ki, el uso del espacio a través de las direcciones, etc., todas estas cosas, como muchas más, las usamos y nos servimos de ellas aunque no las veamos.

        Cualquier forma de trabajo que se plantee, no puede estar desprovista de los distintos tipos de energía que nos permiten relacionarnos con el compañero. Para trabajar con ellas, no se puede hacer solo contemplando el aspecto físico, con eso no se llega ni a ser tuerto en el Arte, más bien sería estar completamente ciego y también desprovisto del sentido del tacto. Hay que unir el aspecto estructural, con una mente focalizada y abierta para poderlas percibir a la vez que se utilizan. De esa manera se podrán investigar, desarrollar e integrar dentro del amplio abanico de posibilidades que se desarrollan durante el Keiko.

        Desglosemos los diferentes tipos de energías que se dan durante la práctica:

        La energía de Irimi.- Es un tipo de energía penetrante, decisiva y resolutiva, eso significa que tiene una relación directa con la unidireccionalidad de la mente. En ella no caben dudas ni indecisiones, porque se entra rápido y de golpe en el asunto, no debemos olvidar a la tradición cuando nos dice, “Aikido es Irimi y Atemi.”

        

Ejemplo del empleo de la energía de Irimi tanto desde el rol del Uke como del Tori.

        

        Entendiendo éste tipo de energía, ayuda mucho a comprender las otras, como por ejemplo, la de continuar que veremos más abajo. Cuando se entra en Irimi, ¡se penetra hasta el tuétano! Por lo tanto, la mente y el cuerpo no están divididos o lo que es lo mismo, no hay dualidad, es decir, se tiene unidad y van conjuntados en la acción. Es obvio que al actuar de esa manera, la intermitencia nunca hace acto de presencia.

        En la cosmogonía oriental sería el aspecto de Yang. Por otro lado, el Irimi se relaciona con el aspecto de estar en positivo y con la actitud que debería tener el estudiante dentro del proceso educativo. Eso quiere decir, que los practicantes que están desganados, con falta de vigor, apáticos, desmotivados o aburridos, no cultivan ni aplican la energía de Irimi en su proceso de aprendizaje.

        No se puede entender Tenkan, si previamente no se ha asimilado Irimi, después, todo lo demás se apoya en estas dos patas: desplazamientos, técnicas, ejercicios, armas, mano vacía, etc.

        

        La energía de Tenkan.- Es un tipo de energía envolvente y absorbente, que está presente en las espirales y en la esfericidad. También se la puede entender como una energía de búsqueda, “Si no se puede por aquí, hay que ver si se puede por allá.” Si hay algo que caracteriza a la energía de Tenkan, es la fluidez y la continuidad que da a las cosas. Por otro lado, nos permite ver las diferentes aristas de un mismo aspecto, por esa razón se caracteriza por su poder de flexibilidad y de ductilidad. En la cosmogonía oriental sería el aspecto de Yin.

        El aspecto negativo en el Tenkan, no se refiere a las actitudes nocivas que tiene la mente para frenar la educación del estudiante, todo lo contrario, hay que contemplarlo como el aspecto reflexivo e introspectivo del proceso formativo del alumno, si vemos el significado de Keiko, se verá que es recapitular o meditar sobre lo producido y lo que se genera según se avanza de nivel en nivel.

        Las energías de Irimi y de Tenkan no son solo útiles sobre el tatami, el aplicarlas en la cotidianidad de cada uno, obra maravillas para vivir en una armonía constante (Ai). Dentro del proceso educativo, esos aikidokas que se quedan solo con lo blandito desprovisto de contenido en el Aikido, es que han ignorado o desconocen por completo la energía de Irimi y andan cojos en el Arte, ¡si es que pueden andar!

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        La energía de rodar.- Después de la energía de Irimi y de Tenkan, personalmente la considero la tercera más importante, porque es la energía del Ukemi. Hay un gran conflicto en la mente de los aikidokas cuando llaman a los Ukemis caídas, ¡si fueran así! Ya quedaríamos pocos, porque unos estarían muertos y otros tantos en silla de ruedas.

        La energía del Ukemi es esférica y de rodamiento, ¡NO ES DE IMPACTO! Aún estando presente desde el mismo momento que se comienza con el estudio de la disciplina como el Irimi y el Tenkan. Cuando no se entiende, es cuando se aplica mal el concepto. Por ejemplo, ¿cómo es tu rodamiento, esférico u octogonal? Porque si es de ésta última forma vas a ir impactando con cada parte del cuerpo al “rodar”, es decir, quedan trocitos de cuadrado en la estructura, como son: el codo (porque en éstas circunstancias es por donde se comienza y no por donde se debería, que es por el Shuto), el hombro, el omóplato, la zona lumbar, la cadera, la rodilla, el gemelo y los pies.

        Cuando se ha integrado la esfericidad, -visto desde el papel de Uke-, es cuando se comienza a sentir y utilizar la energía de rodar, mientras más se tarde, más chuchazos va absorbiendo el cuerpo con cada Ukemi y eso no es nada sano. Por otro lado, puede descartar a muchos aspirantes, porque es nuestro cuello de botella para poder disfrutar de la práctica, así pues, hay que darle una importancia relevante para poder practicar con seguridad, a la vez que permite y da acceso a otros aspectos más avanzados de la disciplina.

        La energía del Ukemi está íntimamente relacionada con la exhalación, de hecho, más que relación se podría decir que es una parte de ella, como podría ser el brazo o la espalda para rodar hacia adelante.

        La energía de rodar no se limita solo al Ukemi, también se relaciona y se conecta con la técnica. Que es el hecho de moverse alrededor de un eje, como en el caso de pasar del círculo grande al círculo pequeño, en esa transición, la energía de rodar es clave para no romper ni el contacto, ni la dinámica de la acción y eso se hace a través de las espirales junto con la energía de rodar.

        En nuestro Kihon, el contacto con el circulo grande y pequeño se hace en los albores de la formación en el nivel de 6º Kyu con la técnica, Katatedori Aihnmi, Shihonage, en el Omote se realiza con un círculo grande y, en el Ura se aplica el círculo pequeño. Es una buena base para que el estudiante se vaya familiarizando con los dos tipos de círculos, que luego va a encontrar en muchas otras construcciones técnicas, al igual que con el uso de su cuerpo.

        

        La energía consciente.- La he puesto en cuarto lugar por respetar tres elementos claves de la disciplina, porque era para que ocupara el primer puesto. Hay que partir de la premisa, que sin desarrollar éste tipo de energía es imposible hacer una práctica sería, real y ajustada a los principios, de hecho, la tradición es contundente cuando la define como, “Conocerse a sí mismo y conocer al otro.”

        La energía consciente se basa en percibir todos los cambios y todas las acciones del otro, eso significa que se relaciona con todas las demás energías. Por ejemplo, cada vez que practico y la aplico necesito la de Irimi para saber por donde puedo entrar; necesito la de Tenkan para cambiar las intensiones del otro; necesito la de rodar para poder escapar de él con seguridad; necesito la de escuchar para saber que va a pasar y colocarme en una posición segura: necesito la de flexibilidad para poderle seguir allí donde vaya; necesito la de adherirme para estar siempre pegado al compañero y no dejarle huecos para que me pueda contraatacar y así, podría seguir enumerando cada una de las distintas energías que quedan.

        Las acciones inconscientes o lo que es lo mismo, la energía inconsciente, que consiste en hacer las cosas perdiendo toda capacidad de conocer la realidad de lo que acontece aquí y ahora, porque no existe una mente focalizada. Esta actitud lleva invariablemente a no avanzar ni a que se produzca la evolución en el alumno y, da igual el Sensei que te forme, el entorno donde se estudie o los medios de los que puede hacer gala el estudiante. Me atrevo afirmar, que la energía inconsciente es la más popular en el actual mundo del Aikido, porque de no ser así, no se verían las cosas que se ven hoy en día sobre los tatamis.

        ¿Cómo se desarrolla la energía consciente?

        Cultivando en todo momento la atención – concentración orientada a lo que se realiza, de esa manera, lo primero que habrá es una autoconsciencia de la energía que se está empleando, para posteriormente poder leer lo que el otro va a hacer. Si no se comienza por percibirse a sí mismo, es imposible adaptarse al otro, de hecho, en el proceso práctico cuando aplicamos una técnica, hay que ser consciente de como está nuestra estructura, como nos desplazamos, como nos encontramos con el compañero, etc. Por lo tanto, hay que ir sintiendo – percibiendo el desarrollo de la dinámica hasta llegar al final de la acción, si no se sienten esos pasos, desde el mismo comienzo del proceso educativo hasta integrarlos en el inconsciente para que después la mente funcione con plena autonomía, ya sin el pensamiento analítico, se irá completamente ciego y confuso dentro del Keiko.

        La gente quiere hacer sin sentir, es decir, de forma mecánica sin atención – concentración, con eso solo se consigue sudar y bajar kilos, pero nada más, porque la inconsciencia es la que lleva la batuta en el desarrollo de la técnica, así que por lo tanto, estamos ausentes de lo que está aconteciendo en cada momento, es decir, somos unos autómatas.

        La atención – concentración para despertar la energía consciente en Aikido se puede trabajar con los distintos ejercicios que se hacen en solitario, -que es por donde hay que comenzar-, luego en la acción con el otro, bien sea con las armas o con la mano vacía.

        Todo eso se debe de apoyar con disciplinas que la complementen y la potencien, por ejemplo con la meditación, el Chi-Kung o cualquier otra especialidad que permita desarrollarla. No debemos olvidar la cotidianidad, que es el gran campo donde no solo se puede aplicar, sino que se puede acrecentar, siendo de gran ayuda y un complemento ideal con la educación que se recibe en el Dojo.

        Sin desarrollar la energía consciente es imposible abordar el siguiente tipo de energía.

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        La energía de escucha.- Si se quiere aprender Aikido de verdad, éste tipo de energía es vital para el desarrollo, porque si no, se va andar solo, se estará confuso, a la vez que se estará ciego cada vez que se practique, independientemente del rol que se esté desempeñando.

        Muchos estudiantes cuando les toco me suelen decir, “¿Es que no sé lo que me vas a hacer?”

        Mi respuesta siempre es, “Tú no tiene porque saber de antemano lo que va a pasar, ¡no pienses! ¡Siente!”

        Pero analicemos esta situación porque es muy interesante, a la vez que reveladora.

         Si un alumno es sensitivo y tiene una mínima escucha a través del tacto, no plantearía esa cuestión, más que nada, porque estaría presente en la acción y no le daría tiempo de intelectualizar una dinámica.

         Los estudiantes que plantean esa interrogante, aún tienen sus sentidos pocos desarrollados y no poseen dominio sobre ellos, porque hay que recordar aquello que dijo O Sensei, “Necesitamos purificar nuestros sentidos constantemente. Nuestros órganos sensores nos permiten funcionar en éste mundo, pero tan pronto como se sienten alterados o agitados, perdemos nuestra orientación.” No solo es una invitación a refinar la percepción de todos los sentidos corporales, si no también a poderlos controlar para hacer un buen uso de ellos.

        Puede pasar y de hecho pasa muy a menudo, que muchas personas llegan al Aikido hechos unos marmolitos, tanto por dentro, -con su mente-, como por fuera, -con su cuerpo-. Pero si ellos permiten que les permeen los principio del Aikido, éstos con el tiempo harán de su cuerpo – mente lo que le hacia Miguel Ángel al mármol, sacar su belleza oculta y que desconocían que poseían.

         Cuando a un alumno le solicitan, bien para mostrar a nivel general o explicarle algo a nivel particular, su actitud y su predisposición deben de estar abiertas, tanto de mente como de cuerpo y, no estar a la espera de algo que previamente se haya acordado. Esas dinámicas de roles preestablecidos, se deben de dar al comienzo del proceso educativo, esto es, dentro del aprendizaje del Kihon, pero llega un punto donde Musubi y Takemusu Aiki lo dominan todo y, para que se dé ese nivel de trabajo, los sentidos tienen que estar refinados, porque si no, no se puede practicar a ese nivel tan sutil.

        Hasta que llega ese momento, el estudiante se debe de consagrar en ir desarrollando su percepción sensitiva con su cuerpo y refinando su mente en todo el proceso que le ofrece las distintas exigencias que hay en cada nivel evolutivo. En nuestro caso con la formación de base, una de las formas para desarrollar ese apartado, lo tenemos regulado con los elementos de aprendizaje que hay en cada escalón formativo.

         Nunca se debe menospreciar el primer método de aprendizaje en Aikido, que es donde se comienza a desarrollar éste tipo de energía de escucha, él encierra muchas cosas valiosas que se valoraran a medida que se vaya ascendiendo en el proceso formativo y, llegado el momento se verá lo capital su desarrollo en la formación. Es un procedimiento como el que hacia Miguel Ángel al mármol, va quitando de forma progresiva las diferentes aristas estructurales y las diferentes capas de resistencia que posee el alumno, tanto en su mente como en su cuerpo y lo hace de manera sosegada, suave y progresiva.

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        La energía flexible.- Se manifiesta tanto cuando recibimos la energía del otro, como cuando expandimos o proyectamos la nuestra, sin ella, la ejecución técnica sería muy rígida y con una mecánica de ejecución atropellada.

        Es indiscutible, que la piedra de toque para que se manifieste, es que exista un cuerpo con esa misma condición, que a su vez va a permitir albergar la técnica con esas mismas características, porque en un cuerpo agarrotado, duro y tieso no se va a manifestar.

        De ahí la importancia que se debe de dar al acondicionamiento en las clases habituales, en los seminarios o en los intensivos para ir preparando y puliendo el cuerpo del alumno. Muchos Senseis se sienten atrapados y condicionados por el hecho de hacer solo técnicas en sus clases o cursos, descuidando esta parte tan esencial para la evolución de sus estudiantes.

        Cuando los instructores diseñen su plan para acondicionar los cuerpos de sus alumnos, hay que pensarse muy bien las disciplinas que se empleen para tal menester, teniendo en cuenta la meta que se persiga, que no es otra que potenciar el mejor desarrollo de la Waza. Por ejemplo, si el calentamiento planteado es haciendo crossfit, pues en vez de liberar el cuerpo de tensiones, lo que va a pasar es que se van aumentar éstas y se llegara a la técnica endurecido y bloqueado corporalmente.

        Otro aspecto que hay que cuidar es la técnica en sí, es decir, hacerla con flexibilidad y fluidez en los dos roles, dado que el cuerpo va a responder por su acondicionamiento previo. En los cuerpos donde se ven ejecuciones duras y rígidas cuando se desenvuelven con la técnica, solo puede pasar dos cosas: la primera, es que el ejecutante no tenga su cuerpo acondicionado; la segunda, es que aún teniendo el cuerpo acondicionado, aún hay aspectos mentales que le hacen hacer una técnica dura y carente de sensibilidad.

        

        La energía de adherir.- Es cuando nos pegamos al compañero y no nos separamos de él, independientemente de las reacciones que tenga, la imagen es como cuando se nos pega un chicle en el zapato, que por mucho que estiremos, sacudamos o cualquier otra cosa que se haga, el chicle sigue pegado a nosotros.

        Esto es imposible hacerlo si no se ve acompañado con la energía de la flexibilidad. Porque lo normal en los estudiantes rígidos, es que inmediatamente haya desconexión y separación, porque no pueden responder a las diferentes acciones con ductilidad y plasticidad.

        La energía de adherir es un tipo de energía que está por todos lados dentro de la Waza, el no desarrollarla significa que siempre estaremos separados del otro e iremos solos y da igual el rol que se asuma. Lo de ir solo no es nada recomendable en la práctica, tanto para sentar las bases de un buen aprendizaje, como para el desarrollo técnico más avanzado a posteriori.

        Si no se entiende la energía de adherir, va a dificultar la compresión de las energías de enlazar y de continuar, por ejemplo, pensemos en los pasos que hay que hacer para pasar de Ikkyo a Sankyo, si se analiza el proceso, se verá que las tres energías están presentes e interactúan entre sí.

        

        La energía de pesar.- Está relacionada con la de escuchar, con la de adherir, con la de flexibilidad y con el refinamiento del sentido del tacto. Es el proceso por el cual Tori contrapesa la intensidad, la dirección y la densidad del ataque del Uke y básicamente se hace a través de las manos, luego, en estados más avanzado interviene toda la estructura. Cada mano representaría los dos platillos de una balanza, -o lo que es lo mismo, el Yin y el Yang- y, según se percibe la energía del otro, se actúa en consecuencia, por esa razón, no se debe de olvidar lo que nos dice la tradición, “El equilibrio entre el Yin y el Yang es el camino hacia la armonía.”

        Este trabajo se hace inicialmente con las distintas formas de ataques de sujeción, es un buen campo para ir aprendiendo a captar lo que el otro proyecta hacia nosotros, a la vez que da la posibilidad de poder responder según sea su energía: con presencia, sin contenido, rápida, lenta, blanda, dura, fuerte, rígida, bien dirigida, mal dirigida, etc.

        No se puede aplicar la energía de pesar si no se han desarrollado los otros tipos de energías con los que tiene una relación directa, ¿por qué? Porque el alumno no ha cultivado la suficiente sensibilidad – percepción para dar respuesta a las distintas situaciones en la acción del Keiko. Esto es fácil de apreciar, cuando se ven a dos alumnos enfrascados, más que en una práctica, en un forcejeo entre uno contra el otro, o lo que es lo mismo, músculo contra músculo, porque si uno de los dos hubiera sido más sensible, esa situación nunca se hubiera dado.

        Para pesar la energía en los ataques de distancias largas, previamente hay que poseer un buen desarrollo en la interpretación a través del contacto directo, esto es, con los ataques de sujeción, de hecho, afrontar una práctica de estas características, es un nivel de trabajo superior dentro de la formación. Para ejercitarse en este campo, se hace a través de la atención – concentración y de la intuición, orientada al lenguaje corporal del atacante, según sea esa percepción se entra, se le deja pasar o se sale a una posición más segura. Por ejemplo, para aprender a utilizar esta herramienta a un nivel de base, se puede hacer con el ataque de Shomenuchi, donde Uke, a su criterio, puede entrar con mucha fuerza, en ese caso se puede direccionar o lo dejamos que siga su curso sumándole a lo que ya él trae; que se percibe que el Uke no ataca con tanta potencia, pues se entra sobre su eje o se sale para posicionarnos en su espalda. Lo mismo se puede hacer con cualquier otro ataque de distancias largas.

        Esto son formas para familiarizarse y desarrollar el trabajo con la energía de pesar, ¡lleva su tiempo! Y lo voy a decir por si acaso, NO HAY TIEMPO PARA PENSAR aunque se haga una práctica lenta, ¡HAY QUE SENTIR! Todo alumno que utilice su pensamiento se quedará bloqueado y el otro le ganará la posición.

        En los diferentes estadios de Yudansha, ésta energía debería estar perfectamente integrada y hacerla patente cada vez que el alumno haga Keiko. ¡Que no se da! Entonces el practicante tiene su grado en el papel, pero no en su cuerpo y menos aún en su mente.

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        Proyectar energía.- Es lo que todo practicante tiene que hacer nada más iniciarse en la disciplina. Para desarrollar éste tipo de energía se hace con el Ateri a través de sus brazos y manos, por lo tanto, se relaciona con el principio de expansión. También hay que contemplar que es la energía que utilizamos en las técnicas de Nage Waza.

        En este apartado habría que preguntarse unas cuantas cosas:

        ¿Cuándo proyectas al compañero tu cuerpo tiene una unidad estructural estable?

        ¿La proyección se sustenta en una buena raíz?

        ¿Está suelta la parte superior de tu cuerpo?

        ¿Estás conectado al Uke cuando haces la proyección?

        O, ¿simplemente él se tira?

        En líneas generales, la proyección de energía se hace cuando se cambia de círculo pequeño a círculo grande y se consigue cuando se aplican las espirales dentro de la acción técnica.

        Otro aspecto en el que hay que cultivarse, es en proyectar la energía a través el cuerpo. Por ejemplo, si el ataque es Katadori, hay que conectar con el compañero a través del hombro, eso a un nivel de base significa que se establece una línea de poder, desde los ocho puntos del pie trasero del Kamae hasta el hombro sujetado, esa conexión inicial el clave para después poder construir la Waza.

        

        

        La energía de unir.- Es un tipo de energía que se usa cuando se construye la técnica por pasos. Cuando se entienden éstos, se le suma continuidad en cada una de las distintas fases, es en este momento cuando se manifiesta este tipo de energía, que nos va a permitir realizar todos los encadenamiento hasta construir el global de la técnica. Si lo queremos ver desde otra óptica, es cuando todos los pasos están soldado entre sí y juntos forman un bloque, que es la técnica completa desde el principio hasta el final.

        Otra aplicación de la energía de unir en la práctica, es en el papel de Uke cuando hay acción – reacción, al aplicar ese elemento de aprendizaje, el Uke en todo momento se está adherido al Tori para leer u oír el tipo de energía con la que está trabajando, con la intensión de responder en las mejores condiciones a sus acciones. Dentro del mismo contexto, también se puede contemplar la posibilidad de si hay un error por parte del Tori, esta unión le va a permitir al Uke hacer una Kaeshi Waza.

        

        La energía de contacto, de fricción o de roce.- Es la que utilizamos para contactar, provocar una reacción o conducir al compañero. Es un elemento esencial en la acción – reacción durante el desarrollo de la técnica.

        Por otro lado, es una herramienta de inestimable valor para educarnos y desarrollar la escucha en cualquiera de los dos papeles y así refinar el sentido del tacto. Otro aspecto es para la interpretación de las diferentes energías, de esa manera se sabe cómo actuar en base a los diferentes impulsos recibidos a través de la conexión que se ha establecido. Lo vuelvo a decir, cuando se trabaja con esta energía, NO SE PUEDE PENSAR, solo hay que SENTIR y actuar.

        

        La energía de los dos impulsos.- Es cuando las dos manos se apoyan y trabajan juntas con un fin en común, este tipo de energía se da mucho en todos aquellos ataque que impliquen la sujeción de las dos manos, ejemplo clásico, Ryotemochi ryotedori, Tenchinage.

        Por otro lado, éste tipo de energía siempre va a poner a prueba nuestra psicomotricidad, independientemente de la edad que tenga el practicante. La razón es muy simple, le ciñe y le obliga a unificarse a través de su centro, dado que la movilidad de los miembros superiores está reducida si no lo tiene en cuenta, por ejemplo, en la técnica de antes de Tenchinage, hacerla en Ura.

        

        La energía que implica conexión y presión.- Es cuando se tiene un punto de contacto y se ejerce presión sobre el compañero sin romper la conexión para provocar una reacción. Por ejemplo, eso se da cuando se cabalga al Uke en Kotegaeshi y se hunde para provocar la reacción de que suba y así facilitar una mejor conducción antes de hacer la proyección.

        En toda técnica que impliquen hundimiento y conducción va a estar presente este tipo de energía y, hay que tener muy en cuenta la energía de adherir para que el compañero no se nos escape.

        

        La energía de separar.- Es cuando a través de un punto de contacto abrimos al compañero, bien para proyectar, desequilibrar o conducir a donde se quiera.

        

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        La energía de Atemi.- Es un tipo de energía que se da tanto en el ataque como en la defensa, todo va a depender de la circunstancia cuando se hace el uso del Atemi, que puede ser al comienzo, en medio o al final de la técnica.

        Este trabajo no solo se limita al aspecto del impacto mecánico, cuando se usa una parte del cuerpo como un arma contra una reacción del otro, porque en la práctica no todo Atemi es impactar, también los hay disuasorios, los de finta, los que se insinúan, etc. Por otro lado, hay que tener en cuenta el aspecto mental y energético de las distintas facetas de la anticipación, que son Sen No Sen o Sen Sen No Sen, que siempre en ello están implicadas distintas partes de la anatomía, los desplazamientos y la insinuación del golpe o el golpe mismo.

        No se debe olvidar que en las artes blandas, el uso del Atemi es provocar hondas en el cuerpo del otro a través del contacto o de un golpe, más que quebrar una parte del mismo, que siempre éste hecho es mucho más fácil de hacer. Ese trabajo ondulatorio – vibratorio del Atemi, se hace usando la estructura unificada junto con un Ki en expansión, que se proyectada en una dirección concreta a través del contacto.

        

        La energía de enlazar.- La usamos mucho en todas las técnicas de Katame Waza, porque Ikkyo es la base que da pie a la construcción de las demás. Es en ese transito, cuando aplicamos la energía de enlazar hasta terminar en el control de dichas técnicas. Es posible que se dé en las técnicas de Nage Waza, cuando se desequilibra y se encadenan varias de éstas, o cuando se mezclan las de Katame con las de Nage Waza o a la inversa.

        No se de debe confundir con la de unir aunque ésta esté presente. Otra faceta es cuando a través del desplazamiento y del movimiento, somos capaces de absorber al compañero hacia el interior de nuestro Tanden (fuerza centrípeta), para después obrar según corresponda o se quiera, muy típico en los ataques desde Yokomenuchi.

        

        

        La energía de continuar.- Es cuando se ha conectado y se sigue sumando a la expansión que ya existe previamente. Se hace con cualquier técnica, bien sea de control o de proyección, e incluso en éstas últimas, hay que contemplar que esa expansión se le da continuidad aún cuando el Uke haya salido despedido. Esto se relaciona con el aspecto de Zanshin al realizar Keiko, es decir, el comienzo y final de una técnica, debe tener una continuidad mental a través de la atención – concentración unidas por un hilo invisible que une las dos acciones.

        Lo más usual es que los practicantes desconecten, tanto con el contacto físico como con el aspecto visual al terminar y comenzar las acciones entre técnica y técnica o repetición y repetición. Pero eso no debería ser así, la “unión” entre practicantes debe existir a través de ese hilo invisible que prolonga la acción aún sin el contacto físico, para ello el uso de la mirada focalizada es clave en los dos roles.

        El gran problema para desarrollar este tipo de energía a través del tacto es la tan temida e ignorada intermitencia. Por ejemplo, Shomenuchi, Ikkyo: se ha realizado el desplazamiento en sus cuarenta y cinco grados entrando sobre el eje del Uke; se ha realizado la correspondiente adherencia y se corta; pero en este punto la mayoría de aikidokas desconectan del compañero y luego le quieren hacer el control.

        Esto no debería de ser así, porque después del corte, el Tori debe continuar unido a través del contacto al Tanden del Uke, con el objetivo de controlarle o hacer otras cosas, de hecho, le debe de mantener controlado constantemente, porque a través de ese contacto tiene el control del centro del Uke. Ya el colmo sería que en cada paso de los descritos, hubiera intermitencia, entonces, apaga y vámonos porque aún no se ha entendido nada sobre la energía de continuar en la construcción de Waza.

        La primera descripción es menos tangible, el nivel y el uso de la energía es más sutil. En la segunda descripción es más tangible y es por donde se debe de comenzar.

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        La energía de vaciar.- Es la energía que se debe usar inmediatamente después del ataque, porque va a provocar el desequilibrio a la vez que drena el ímpetu del atacante. Para ello solo tenemos que recordar cuáles son las fases para la construcción técnica: ataque – desequilibrio – Waza.

        ¡Mucha, pero mucha gente! Ignora éste tipo de energía, trayendo la consecuencia para sí de hacer un Aikido coreográfico o terapéutico, pero nada relacionado con el Budo. La razón es muy simple, es una fantasía intentar aplicar una técnica si antes no se ha mermado la fuerza del atacante.

        Aquí hay que hacer una distinción clara entre colaboración para poder desarrollar el aprendizaje, con la actitud de autenticidad que debe haber, en especial, cuando hay todas las garantías para poder trabajar con seguridad. De lo contrario, el único camino posible es la degeneración progresiva del Aikido que se practica.

        

        La energía de atar.- Es el poder que somete a la energía rígida del compañero, bien por absorción, por expulsión o por control. Curiosamente se domina lo duro o lo rígido, con lo suave y con lo blando, ejemplo clásico Kokyu Ho, que por su puesto es extensible al trabajo con la técnica.

        Todos los aspectos de soltar, soldar o de enraizar la estructura, se chequean y se ven los progresos hechos cuando se afrontan este tipo de energía y para comprobar esos aspectos no hace falta ser veterano, lo puede constatar el novicio según va avanzando en el desarrollo de su cuerpo y de la técnica.

        

        La energía de romper.- Está muy relacionada con la de vaciar, aunque el matiz está en que a pesar que el otro intenta recuperarse, no puede hacerlo porque continuamente nos mantenemos conectados a él, a la vez que seguimos con el desequilibrio o la conducción.

        Otra faceta es cuando se absorbe y se hunde al compañero, bien cambiando de nivel, por ejemplo, pasar de Tachi Waza (estar de pie) a Suwari Waza (estar de rodillas) o, a través del contacto se le hunde lo suficiente que se le puede derribar, bien con contundencia o suavemente, todo va a depender de la energía de Irimi que se aplique en ese momento. Eso se ve mucho cuando se abordan practicas donde hay Time y se entra cargando con el cuerpo sobre el Uke.

        

Trabajo cambiando de nivel.

        

Se carga con el cuerpo para hundir y derribar al Uke.

        

        La energía de provocar.- Son acciones que se hacen para desencadenar una reacción sobre el otro, básicamente se hace empujando un poco al compañero o frotando con la parte que se ha conectado y se puede dar en los dos roles. En niveles altos, es una cuestión de rango de escucha junto con el correcto Time.

        Dentro del aspecto de la Kaeshi Waza, puede constituir una técnica en sí, por ejemplo, cuando uno provoca a otro con un pequeño empujón, el que es empujado lo puede absorber y luego entrar con una carga con el cuerpo sobre el eje (Shikaku, ángulo muerto o punto ciego) derribando al que hizo la provocación, otra posibilidad es aplicar la contra sobre la marcha por el que inició la acción, teniendo como punto de partida el empujón.

        

Se carga sobre el eje del cuerpo del Uke.

        

        Estas acciones son muy limites y el más sensible es el que se lleva el gato al agua. ¡Lo voy a decir por si acaso! Este tipo de trabajo no se hace cuando se estudia el Kihon, porque primero cada uno tiene que aprender su rol, el cual debe integrar antes de pasar a estos niveles con el Keiko, que son más propios de los estadios de Yudanshas, que de los niveles de Kyus.

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        La energía de anudar.- Básicamente es el trabajo con las espirales, bien sean de manos (Te Sabaki), como de cuerpo (Tai Sabaki). Si está bien aplicada este tipo de energía, el compañero no tiene ninguna posibilidad de escapar.

        

Trabajo de Te Sabaki.

        

Tai Sabaki o Movimiento Corporal Esférico.

        

        Como hemos visto más arriba, no se puede dar ni las espirales ni la esfericidad si no hay un punto de partida sólidamente establecido, ese lugar es el centro o Tanden, del cual nace el nudo o la espiral.

        

        La energía de recepcionar.- Es cuando se suma a los que ya nos da el Uke con su ataque. Se recibe la fuerza del otro con adaptabilidad y flexibilidad, luego, se expande y se prolonga hasta donde dicte nuestros intereses. Por ejemplo, casos típicos donde se suele aplicar este tipo de energía, son con los ataques de Morotedori o Shomenuchi, especialmente con los desplazamientos de Henka y Kaiten ashi.

        

Ejemplo de recepción con adherencia aplicando la técnica Soto Kaitenage.

        

        La energía de remover.- Es el producto de cuando se le fija una posición al Tori y éste va formando con continuidad un encadenamiento de las distintas pieza corporales, para poder establecer una línea de poder, con el objetivo de salir de esa situación de bloqueo.

        En todas las sujeciones de los antebrazos, cuando se quiere estudiar esta energía, se pueden hacer con ejercicios en estático a través de un bloqueo que lo va a proporcionar el Uke a posta. El Tori por su parte, va revisando toda la estructura, desde la base de los pies hasta la coronilla, para establecer esa línea de poder que le va a permitir realizar una deflexión o repeler el empuje del Uke.

        Por ejemplo, trabajo típico para chequear el arraigo del Kamae, la soltura de los hombros y la extensión de la energía a través de los brazos (Ateri). Uke agarra en Morotedori, Tori se posiciona en su Kamae, a la vez que el Uke va aumentado de forma progresiva el empuje hacia el Tori, éste, según su capacidad, va explorando y examinando su dominio sobre la estructura y sobre la energía en expansión.

        Para practicar este tipo de ejercicio, no se puede hacer con fuerza bruta, el empuje se tiene que ir incrementando según el compañero vaya dominando su cuerpo, estableciendo la correcta alineación estructural y vaya aprendiendo a expandir su energía.

        Ya cuando se tiene experiencia, ese ajuste se hace automático y se aplica en el Time y en el De – ai. Pero es importante ejercitarse y dominar el primer aspecto por separado en estático, si no se hace así, el resultado es que siempre nos van a frenar y nos van a dominar.

        Otro aspecto a contemplar con la energía de remover, es usar la energía de provocar para ver que intensiones ocultas tiene el otro y se puede hacer si previamente existe el contacto, como si no existe. Las estrategias en los dos casos son diferentes, pasa como antes para establecer la conexión con los ataques de sujeción y los ataques de distancias largas.

        

        La energía de sacudir.- Es una vibración que proporciona una convulsión corporal que surge de dentro hacia afuera, teniendo su origen el los apoyos y multiplicada por las articulaciones, las caderas y cintura. La imagen es la de un terremoto, el cual se puede utilizar para atacar o desequilibrar al compañero, muy usual en Ushiro Waza.

        Una utilidad muy practica es cuando en los ejercicios de la energía de remover se llega al límite y se quiere recuperar el equilibrio estructural in extremis. Para que sea practica y efectiva, la condición sine qua non es que haya unificación estructural, porque como no se de ésta, quedará reducida a un simple espasmo en una parte del cuerpo.

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        La energía de torsión.- Se relaciona con la energía de Tenkan, que es cuando se utiliza todo el cuerpo para girar. El hecho de rotar, cambia el tipo de energía que viene hacia nosotros, que puede ser fuerte, dura, rígida o resistente, es un vacío que se le hace a la intensión que el otro proyecta sobre nosotros.

        Otro aspecto es cuando la aplicamos a una parte del cuerpo en la acción técnica, como por ejemplo con la técnica de Nikkyo. Puede pasar que el otro se haya anticipado y haya adoptado una posición de fuerza aún con el Nikkyo planteado, entonces utilizamos este tipo de energía de torsión sobre el miembro, no solo para poder concluir la técnica de control, si no para hacer girar hacia nosotros al otro, trabajando sobre su brazo – codo – antebrazo – muñeca. Este aspecto está conectado con la energía de adherir, cuando la usamos para penetrar dentro del cuerpo del otro.

        

        La energía de retorno.- Se da cuando se utilizan las espirales, bien sean expansivas o contractivas. Cuando se aplica éstas, siempre se va a crear un retorno, ejemplo clásico, Shomenuchi, Iriminage en Ura, cuando nos movemos por la periferia del Uke y se captura su energía al hacer uso de la espiral, se hace con el objetivo de no dejarle escapar hasta que se produzca la proyección.

        Otro aspecto es en las rotaciones, cuando hacemos que Uke gire en torno al Tori, como éste no sepa capturar la energía de retorno que viene de aquel, inevitablemente el Uke se va a escapar, por ejemplo, eso suele pasar en las técnicas de Uchi y Soto Kaitenage. Visto desde otro ángulo y con otra figura geométrica como es el círculo, primero se aplica el grande cuando se rota, pero para atraerlo hacia nuestro centro aplicamos el pequeño.

        Donde quizás sea más fácil de comprobar, es cuando hay una acción – reacción después de producir un desequilibrio en el compañero, la energía de retorno está en la respuesta que da el Uke al sobreponerse del desequilibrio que le hemos causado. En estas circunstancias, como en los casos anteriores, como el Tori no sepa gestionar esas acciones, se le van a volver en su contra, esto significaría que se hace un mal uso de la energía de retorno o no se sabe emplear como se debiera.

        

        La energía de captura.- Se aplica cuando aprehendemos la energía que el otro que proyecta hacia nosotros. Esto es fácil de entender si se toma como referencia los ataques de distancias largas, como en el caso del Yokomenuchi. A través del De – ai, nos unimos a la fuerza que trae el brazo del Uke, la absorbemos y luego lo utilizamos según nuestros intereses.

        Otro faceta de esta energía de apresar, está en las distancias cortas, que es cuando sujetamos una parte del cuerpo del compañero, con la intensión a través de ese punto de conexión dominar su energía. Ejemplo básico, el codo en la técnica de Ikkyo, bien para controlar su centro, hacer la propia técnica o para cambiar a otra. Esto es aplicable a cualquier técnica, bien sean en Katame Waza o Nage Waza.

        El matiz está en no concentrarse en la parte corporal, que solo es un medio, si no ir hacia el aspecto energético para manipularlo y de esa manera poderlo gobernar. Otra faceta es ir a un punto vital y capturarlo, por ejemplo, cuando apresamos la traquea del compañero.

        

        La energía de intercambio.- Se relaciona un poco con la de provocación, porque de entrada y a través del contacto nosotros ofrecemos una determinada cantidad de energía para provocar una reacción.

        Otro aspecto es cuando a través de las articulaciones abrimos el cuerpo del compañero, bien para aplicarle una técnica, conducirle o provocar una reacción. En todas éstas acciones, se va a obligar al otro a cambiar, corregir su posición, fluir, contraatacar, etc. En todos estos pasos hay un intercambio continuo de energía entre los dos practicantes, que será aprovechada por el que sea más sensible o el que domine el centro del otro.

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        La energía de recoger.- Es cuando el otro nos da energía y nosotros la utilizamos según nuestro intereses. Por ejemplo, eso pasa en las recuperaciones después de los desequilibrios. Es un momento donde el Uke lo que pretende es recuperarse y ponerse a salvo, pero con su cuerpo y con su movimiento nos está ofreciendo un tremendo caudal de energía, que nosotros aprovechamos para usarla en nuestro provecho.

        

        La energía de dar.- Es cuando nosotros ofrecemos al otro nuestra energía con mucha generosidad atrevés de la expansión, es tanta que somos capaces de hundirlo, causar un derribo o aplicar una técnica. Es obvio que en este caso tiene una relación directa con la energía de Irimi.

        

        

        Dentro del trabajo del Uke, es especialmente patente, porque debe ofrecer toda su energía a través de su ataque, -siempre adecuada al nivel que tenga el Tori-, para que éste pueda experimentar, investigar y superarse. Cuando Uke no se ofrece generosamente al Tori, no evoluciona ninguno de los dos. Está relacionada con la colaboración, independientemente del rol que se desempeñe.

        

        La energía de acumulación.- Es un proceso donde se va recogiendo en el transcurso de la acción la energía del otro, bien a través de un ataque, -que esto es más propio en distancias larga-, o a través de un contacto, -que esto se relaciona más con las sujeciones en las distancias cortas-. Después de haber almacenado la energía, ésta se expulsa al exterior, bien a través de una carga, un desequilibrio, una proyección o un control. Por ejemplo, Ushiro ryo Katadori, Kokyunage, a través del contacto con el agarre a los hombros y utilizando las espirales, absorbemos la energía y el cuerpo del compañero, para cuando se llegue al final, ser expulsado hacia fuera con la proyección.

        Aspectos que complementan el trabajo con las energías.

        Rentabilizar la oportunidad.- Se relaciona con el Time. Hay que recordar uno de los pilares del Budo, que es, que solo hay una oportunidad para hacer las cosas. Cada vez que el estudiante ejecute una técnica, no debe albergar en su mente que posee una segunda oportunidad.

        De las cuatro repeticiones que posee cada alumno para practicar, no son cuatro oportunidades, cada una es única e irrepetible. Cuando la mente trabaja a ese nivel, el tipo de práctica que se desarrolla es completamente distinta, porque en un momento concreto se podrá percibir un tipo de energía, pero a la décima siguiente, ya se ha manifestado otra a la cual hay que responder. La energía (Ki) es algo que está en continuo movimiento, no es como el agua que se puede estancar, ella constantemente está fluyendo, cambiando y creando.

        Esto nos lleva a otro aspecto, ¡NO HAY TIEMPO PARA PENSAR! La oportunidad se revela y con la misma se desvanece en el espacio. Si no se es capaz de atraparla, ya no vuelve nunca más, es parte de la impermanencia de las cosas (Anitya), que luego hay que trasladar a nuestra realidad cotidiana. Si la mente no detecta la oportunidad, es que aún no está lo suficientemente refinada para poder captar la ocasión que se abre ante el practicante y no se está funcionando con energía consciente.

        ¿Cómo se estudia y se desarrolla la rentabilización de la oportunidad?

        El elemento clave para poderla aprender y desarrollarla es con el Time, es una buena forma de irse familiarizando con este aspecto educativo y comenzar a captar el momento idóneo en cada una de las distintas situaciones que se den durante la práctica. Otro campo, es en la acción – reacción dentro del contexto técnico que se establece con el otro. Aquí la condición necesaria es que hay que poseer sensibilidad para poder ir viendo y percibiendo las distintas oportunidades que se crean con cada respuesta, de hecho, el reaccionar a la acción del otro es una forma de captación de lo que acontece y de lo que nos trasmite.

        El campo por excelencia para la correcta lectura de las intensiones del compañero, es con el empuje de manos, donde constantemente estamos escudriñando como actúa el otro. Por último decir, que toda acción de los practicantes, es un campo para la perfección de la oportunidad, todo va a depender de la capacidad de escucha que se tenga o se desarrolle en el transcurso del aprendizaje.

        

        

        Rentabilizar la colocación.- El primer beneficio se produce al adoptar el correcto Kamae en cualquiera de sus diferentes estadios. No debemos olvidar, que en éste apartado hay una parte física, una parte técnica y otra parte mental. Siempre hay que comenzar con la parte física, para después de forma progresiva poder irse adentrando en las demás.

        

Ejemplo de como a través de la provocación de la apertura con el Ken nos movemos para buscar una buena colocación para controlar el eje y desequilibrar al Uke a través de la axila.

        

        Otro campo está en los desplazamientos, que al realizarlos inmediatamente se adquiere una posición de ventaja con respecto al otro. Por ejemplo, eso se entiende muy bien en la acción del desequilibrio (Kuzushi), que posteriormente da paso a la ejecución de la técnica. Siempre hay que tener muy presente, la correcta ejecución de los ángulos en cada uno de los desplazamientos en los dos roles (el Uke y el Tori), porque cada cual en su papel, lo que intenta es estar en la mejor posición posible para poder responder al otro con eficacia.

        Dentro de los desplazamientos, hay que contemplar otro factor técnico, que son la líneas de trabajo, cuatro o Shiho giri u ocho o Happo giri, que son las básicas hasta que se hacen infinitas cuando se usa el espacio con amplitud y libertad.

        

        

        Todo lo anterior se refiere a aspectos técnicos – cinéticos, pero no debemos olvidar la dimensión mental, porque en los estados avanzados, lo que realmente marca una buena colocación, es una mente serena y desprovista de cualquier intencionalidad.

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        Saber interpretar la energía.- Este apartado tiene varias fases, las cuales hay que seguir para poderlo desarrollar adecuadamente dentro de la formación del alumno.

        La primera fase es aprender a recibirla (papel de Uke), o ser capaz de poderla proyectar (papel de Tori). Esto significa ir desarrollando la capacidad de poder distinguir, sentir o aplicar cada una de las diferentes energías en el transcurso de la acción técnica. Eso básicamente se hace para un estudiante novato, concentrándose en los diferentes tipos de energía aislados en acciones concretas al practicar. Por ejemplo, Katatedori Gyaku hanmi Ikkyo en Omote, en esta circunstancia es muy fácil percibir, reconocer, notar o usar la energía de Irimi en la acción con el otro, así se va percibiendo como es y como actúa en esa circunstancia técnica que se está elaborando, que es extensible a cualquier otro principio del Kihon. De esa forma los practicantes son capaces de distinguirlas, familiarizarse con ellas y desarrollarlas.

        La segunda fase, es de más nivel y va aparejada al refinamiento del sentido del tacto, aplicado a los distintos tipos de energías, como por ejemplo: la de ser consciente, la de escuchar, la de flexibilidad, la de adherir, la de pesar, la de unir, la de continuar, la de recepcionar y la de intercambiar, que son las que tienen una relación más directa con el sentido del tacto, aunque en esta etapa que estamos tratando, es obvio que también se relaciona con el resto de energías. Siempre hay que comenzar a través de los distintos tipos de ataques, que a su vez son acompañados con las diferentes sensaciones que producen éstos en el contacto o en la unión con el compañero, de esta manera nos va a permitir poder descifrar y entender las distintas energías que el otro proyecta o usa en la acción de la Waza con nosotros, independientemente de la forma o del método que se esté usando para la práctica.

        La tercera fase, se produce después de ser capaz de distinguirlas. Cuando se posee la capacidad para interpretarlas, eso supone realizar la respuesta adecuada a la situación creada, es decir, que no se llega ni demasiado pronto ni demasiado tarde, esto por otro lado es ajustarse al correcto ritmo dentro de la acción, que nos conduce a la contestación justa, con el correcto Time, con la correcta flexibilidad y con la correcta ductilidad. Por ejemplo, el compañero desequilibra bien, nos recuperamos en una buena posición e intentamos escapar, pero nos hace una buena canalización de forma suave, sin embargo, antes de finalizar la técnica, -pensemos en una de control-, el otro cambia y entra con contundencia proyectándonos. Pues para poder responder bien en cada una de las distintas circunstancias, en especial, a la última porque nos cambia la conclusión que era lógica de entrada, se necesita haber podido percibir las distintas energías que ha empleado el compañero hasta concluir la técnica, a esto se le llama interpretar al otro correctamente en cada una de sus acciones.

        La interpretación no siempre es fija ni lineal en la relación Tori – Uke, al nivel que estamos describiendo, también debemos contemplar que se puede dar a la inversa, por lo tanto, no son roles fijos, sino que se pueden intercambiar los distintos papeles dentro de una misma circunstancia en una acción dinámica. Por ejemplo, el Uke recibe el corte del Tori cuando le hace Ikkyo, en la recuperación percibe un hueco en el compañero, eso significa que ha interpretado la energía del otro y vamos a suponer que siente que tiene una intermitencia en la proyección de su corte, entonces el Uke reacciona aplicando la adecuada Kaeshi Waza a la apertura que ha sentido, que puede ser: entrando sobre el otro y haciendo él Ikkyo, realizar un desequilibrio, aplicarle un barrido, hacerle una proyección, etc.

        Vuelvo a insistir una vez más, este tipo de trabajos no se puede hacer cuando se está aprendiendo los diferentes roles preestablecidos dentro del Kihon, porque entonces hace aparición la confusión, tanto de papeles como de energías que se tienen que aprender e integrar, para después poderlas usar con plena libertad sin el acotamiento del rol fijo preestablecido. Digamos que es un tipo de trabajo que está más orientado a los Yudanshas, aunque eso no quita que en determinados momentos en los niveles de Kyus, se puedan realizar un tipo de práctica de estas características, por ejemplo, en unas clases especiales programadas dentro del curso anual.

        

        El movimiento transforma a quien lo dirige.- El movimiento es el cambio de posición que experimenta un cuerpo en el espacio en un determinado tiempo, ese trabajo afecta a nuestro estado estado mental, tanto en positivo, cuando la mente está serena y centrada, como en negativo, cuando esta dispersa y distraída. Entonces la pregunta es, ¿eres consciente como te modifica el movimiento cada vez que practicas?

        Si solo se hacen figuras en el espacio con una mente desordenada, inquieta y embotada, esa práctica no va a dar ningún resultado evolutivo, ni técnico ni espiritual. En cambio, cuando se hacen las técnicas desprendiendo unidad física y mental, es cuando el movimiento modifica tu cuerpo y tu mente y, es “... Como el arroyo que hace camino a través del valle, suavemente trasformándose mientras fluye sobre las rocas y alrededor de éstas.” Morihei Ueshiba.

        Se suele pensar que los actores principales (Uke y Tori) son quienes dirigen y tienen el control sobre todo, pero la realidad es que los verdaderos gobernantes son la Waza dirigida por el Ki. Éstos dos primeros aspectos van a trasformar progresivamente al practicante si se ajusta a ellos y no los altera. Por ejemplo, la primera transformación que se afronta, es sobre el cuerpo del alumno, si éste no está acondicionado, la técnica no va a arraigarse en él, por consiguiente, la energía no va a fluir para desarrollar una buena forma.

        El tercer elemento es el movimiento, que es el aspecto que va a ir puliendo la Waza en base a la repetición animada por la energía consciente. Cuando la mente ha llegado a un estado alto de refinamiento, a veces se hace difícil distinguir entre energía y movimiento, porque éste no se puede manifestar sin ella y ella se hace manifiesta gracias a él.

        El cuarto componente es el tiempo, que según transcurre va transformando cuerpo, la mente y la técnica del alumno. Si pasa éste y no se ve una evolución en el estudiante, hay que hacer una revisión sobre todos estos puntos que se están describiendo, porque en alguno de ellos hay problemas que impiden que se produzca la metamorfosis en el aprendizaje.

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        Errores más comunes que hay que evitar al trabajar con la energías.

        Error en la parte superior del cuerpo, que es cuando esta parte está tensa y dura, por lo tanto, no hay flexibilidad para poder usar las caderas, la cintura o el pecho con libertad. Otro fallo es que se estira en exceso en alguna dirección y se pierde la conexión con la parte inferior de la estructura, un caso típico es con la técnica de Iriminage, cuando el alumno en una proyección se alonga en exceso hacia adelante y donde el Uke tiene muchas posibilidades para poderlo derribar.

        

        Error por rigidez, que es cuando la estructura se colapsa por estar tensionada y no se puede dar una buena respuesta al compañero. Puede haber vigor en alguna dirección, pero está desprovisto de la ductilidad que aporta la energía en un cuerpo flexible.

        

        Error por alejamiento, que se produce cuando en algún momento de la acción uno de los participantes pierde el contacto con el otro, exponiéndose con esa apertura al Atemi del compañero. Desde el mismo momento que se realiza el encuentro y hasta finalizar la técnica, hay que estar “cerca” del otro y sin que haya ninguna separación, porque de darse, eso va a generar muchos problemas para el que se distancia sin contacto y, por lo tanto, sin seguridad.

        

        Error por resistencia, que se relaciona con la rigidez, bien sea corporal o técnica. Una y otra se retroalimentan, esto es, un alumno al ponerse rígido inevitablemente se va a resistir y viceversa. Otro aspecto es cuando uno de los actores se opone a la acción por llegar tarde con su respuesta, que tenía que haber sido más vivaz y con un mejor Time, ese retraso en esa acción, va a provocar que ese practicante se resista al que lleva la dirección de la dinámica.

        

        Error por inclinarse hacia adelante, como vimos más atrás era un gran obstáculo para sacar rentabilidad a la parte superior del cuerpo. Si el frente de la estructura se excede en una inclinación hacia adelante, eso traerá como consecuencia que el poder de la cintura se pierda y por lo tanto se anula. Por otro lado como es lógico, va a afectar al centro de gravedad (Tanden), que también se verá precipitado hacia adelante sin ningún control. La imagen para entender esto, es cuando se produce un trompicón en la cotidianidad, entonces es muy fácil sentir y conocer todo lo que se acaba de explicar.

        

        Error por inclinarse hacia atrás, lo primero que produce esta acción, es que se expone el pecho a una situación muy vulnerable y es obvio que el centro de gravedad también se verá trastocado. La imagen para poder comprender este acto, es cuando la parte superior huye de una acción hacia atrás arqueando la columna para no exponer la cara. Cosa muy diferente sería, si al desplazarse hacia atrás, la parte superior mantuviera la correcta verticalidad y que ésta estuviera anclada por un centro estable. Esto es muy fácil de ver cuando se aplica Torifune en la acción y el peso del cuerpo se desplaza a la pierna trasera sin inclinar ni abrir la estructura hacia atrás.

        Estos dos tipos de errores de inclinación, son dos actitudes que solo se pueden corregir si se integra el gesto correcto para que no se produzcan y, eso solo es posible si se practican correctamente, porque de forma innata no se da.

        

        Error por cortar mal, que es el gran mal en Aikido, por el uso defectuoso de la Tegatana. El primer fallo suele ser que no se corta partiendo del eje central, por lo tanto, se entra abierto con el ataque; la segunda falta, es que el brazo no lleve contenido, suele estar flácido y si vida; el tercer problema, -que es muy usual en muchos practicantes-, es que paran el corte antes del punto de donde debería haber impactado el ataque; el cuarto defecto, es que la respuesta que se da sea rígida, que se complementa con alejarse del otro sin conexión, muy típico en los Yokomenuchis; el quinto inconveniente, es que haya una resistencia a la entrada del otro o que se incline el cuerpo hacia atrás perdiendo la verticalidad y el movimiento de pies.

        Lo anterior, se puede ver desde el punto de vista del Uke, pero es aplicable también al rol de Tori. Por ejemplo, pensemos en el corte cuando realiza la técnica Ikkyo, tiene que partir de su eje hacia el eje del Uke; tiene que contener Ki en la acción ascendente del brazo que va al encuentro del Shomenuchi; cuando corta, es un tajo desde el comienzo hasta el final, eso quiere decir, que no se para en ningún momento hasta concluirlo; desde el comienzo hasta el final se está conectado con el compañero a través del contacto del codo y de la muñeca; los centros deben de estar alineados entre sí; lo tiene que hacer con flexibilidad y poder y, por último, tiene que tener un buen aplomo para que exista la expansión en la acción de entrar (Irimi) y del corte.

        Hay que hacer una clara distinción entre un corte, -sea éste con la mano o con un arma-, y un golpe, son dos gestos que lo animan energías completamente diferentes y donde muchos practicantes no saben hacer la distinción y, por lo tanto, lo ejecutan mal. La guía para hacerlo correctamente es clara, hay que manejar el brazo y la mano como si se tratara de una Katana, de hecho, no debería haber ninguna distinción en cuanto a la ejecución con o sin armas. El problema se plantea cuando no se sabe usar ni el Bokken ni la Katana, entonces, es imposible trasladar a la mano vacía el concepto de corte y se degenera la acción en un golpe. Esto lo tienen que tener muy en cuenta, los practicantes que siguen una corriente de Aikido donde se obvia el trabajo con las armas.

        

Ejemplo de corte con Kesha Giri de Kashima Shin Ryu aplicado a la mano vacía.

        

        El ejercitarse con cada una de las distintas energías, es una parte fundamental en la educación de cualquier aikidoka, el que no las contemple presentándole la debida atención, terminará degenerando en un Aikido coreográfico y carente de contenido, ¡que sí! Estará bien para mantener la salud, pero como Budo habrá perdido toda su esencia, haciendo aparición el desequilibrio en la educación, así pues, no debemos olvidar la regla mnemotécnica que aporta la tradición para que se manifieste la armonía cada vez que practicamos:

“Todo Yin y nada Yang, es igual a debilidad”

“Todo Yang y nada Yin, es igual a rigidez”

        Por lo tanto, cada uno con su cuerpo – mente, debe encontrar el justo equilibrio para que se manifieste Ai, esto es, la armonía cada vez que se afronte el Keiko.

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        6º La aplicación inteligente de la mecánica corporal en la dinámica.

«El Tuishou (Empuje de Manos) es una práctica personal y de cooperación entre dos personas y no una competición entre ellas»

Dr. Wang Xiaojun.        

        La OMS define a la mecánica corporal como, “El uso eficiente, coordinado y seguro del cuerpo para producir el movimiento y mantener el equilibrio durante la actividad,” a esto habría que añadir en nuestro caso, que la fatiga muscular sea la mínima y, que en ese uso eficaz y sincrónico, conlleve las menos lesiones posibles durante las diferentes acciones que se realicen para el aprendizaje de la Waza.

        Es obvio que cuando no se hace un buen uso de la estructura en movimiento, hace aparición la falta de atención en la dinámica, el cansancio muscular, el movimiento sincopado y la falta de eficacia con la técnica.

        Para aplicar la correcta mecánica corporal, se tiene ajustar a tres elementos básicos:

        El primero, es la correcta alineación corporal, esto se refiere adoptar la postura apropiada durante el desarrollo de la acción, que se consigue cuando la geometría corporal se relaciona entre sí, de una manera equilibrada y compensada.

        

        El segundo, es establecer el correcto equilibrio estructural, que es la raíz de la postura y de la dinámica, porque con la nivelación de fuerzas opuestas que se compensan y se anulan mutuamentese se consigue una estabilidad estructural, se potencia un menor gasto energético, a la vez que se mantiene una buena actitud funcional y se es más eficiente en la acción con el otro.

        

        El tercero, es que se tiene que dar un movimiento del cuerpo unificado y relajado, porque de eso depende que la energía se pueda mover por él según los diferentes intereses que se den en la acción. Si no hay unificación, el empuje se va perdiendo en las distintas partes que no están unidas ni alineadas entre sí, por lo tanto, va a ver una descompensación muscular y esquelética, que va a causar un desequilibrio físico y mental.

        

        Con ésta base, podemos afrontar los principios generales de la mecánica corporal, que son:

        Control del espacio donde se desarrolla la acción, eso implica el uso de la mirada y trabajar con Zanshin, independientemente del rol que se esté desempeñando cada vez que se practique.

        

        Tomar consciencia en todo momento del Tanden (centro de gravedad), porque sin centro no hay nada, ni movimiento ni técnica ni crecimiento del alumno.

        

        Trabajar siempre a favor de la gravedad, para hacer un movimiento más fluido, más fácil y más practico, esto parece que es algo lógico, pero hay muchos aikidokas que se empeñan en ir en contra de ella, de esa manera se enfrentan a tres resistencias intensas, que son: la de la propia gravedad, el peso corporal y la fuerza del compañero.

        

        Usar en todo momento el poder de las piernas y no el de la espalda o el de los hombros. Ya hemos visto más atrás que las primeras son la base para la construcción técnica. Los hombros suelen ser el gran obstáculo para que se manifieste una Waza ejecutada de forma correcta, para ello, es necesario que posean relax y soltura.

        

        Estabilizar bien la pelvis, que es la bisagra entre lo inferior y lo superior, así que como no esté bien bien ajustada, tanto la parte baja como la parte alta se van a tambalear en la dinámica.

        

        Es mejor extender que alzar, que se relaciona con el correcto uso de la gravedad o con la técnica para poderla vencer en la mayoría de los movimientos. Eso se puede experimentar en toda acción que contenga Kokyu (ver min: 1.40 y 3.44), es decir, en todo el Aikido.

        

        En todo momento la espalda debe de estar derecha, ¡incluso en la flexión hacia adelante! Se relaciona con la estabilidad de la pelvis, porque cuando ésta no esté estable, la consecuencia más inmediata es que la columna se va a encorvar, afectando al movimiento y a la eficacia de la técnica, pensemos por ejemplo en el trabajo de Ushiro Waza.

        

        Tomar consciencia de los ejes del cuerpo, que son, el eje transversal, el eje vertical y el eje anteroposterior. Tanto en éste apartado como el siguiente, tiene una relación directa con los ataques, las líneas de trabajo del suelo (Shiho y Happo giri) y con los circuitos de intercepción de los diferentes ataques.

        Dentro de los tres ejes, al que hay que prestarle una atención muy especial y más en los inicios de la formación, es al eje vertical, porque se relaciona con el Tanden y la raíz de la postura. De ese eje, sale tanto la defensa como el ataque, al igual que cuando se mueve el cuerpo con unidad en el espacio.

        

Trabajo con el eje vertical con Jo en cuatro direcciones y con Hasso Kamae en 90º.

        

        Tomar consciencia de los planos del cuerpo, que son, el plano frontal, el plano transversal y el plano sagital. Son claves en el desarrollo de la técnica, porque todo lo que implique trabajar de frente, por ejemplo en todos los ataques desde Katatedori o todo lo que implique trabajar por la espalda, por ejemplo en Ushiro Waza, tiene una relación directa con el plano frontal; todo lo que implique las rotaciones como podía ser con el desplazamiento de Irimi – Tenkan, tiene una relación con el plano transversal y, por último, todo lo que implique trabajar sobre las esquinas del cuerpo, como por ejemplo con el ataque desde Katadori, se relaciona con el plano sagital.

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        7º Conclusión.

«Lo importante en la disciplina es el proceso y no el resultado, porque focalizarse en el procedimiento educativo libera a la mente de muchas preocupaciones innecesarias»

        Un practicante que solo se limite ha realizar figuras en el espacio, sin tener en cuenta la mecánica estructural para usar su cuerpo de forma eficiente, se va a divertir y estará sano como cualquier otro animal del planeta, pero de Aikido no tendrá ni idea. Porque la mecánica corporal sin autosensación, es una acción inconsciente que no está animada por la atención – concentración y no produce ningún logro transformador en el estudiante. En cambio, cuando se usa el cuerpo de forma inteligente con una buena sensación, que a su vez la acompañe una actitud vigilante en todo momento del desarrollo de la dinámica, sí o sí va a manifestar un buen movimiento corporal y va a facilitar un logro tras otro.

        ¿Cuáles son los pasos para educarse correctamente?

        No importa la corriente de Aikido que se siga, da igual en Sensei que te instruya, no tiene importancia el lugar donde practiques, lo que realmente tiene valor, es ejercitarse acorde a los principios de la disciplina, de esa manera nunca habrá desviación ni se cometerán errores en la formación.

        La teoría es una muleta, que desde el mismo momento que no se necesite, se tiene que abandonar, porque si no se convertirá en un lastre, ¡ahora bien! No tenerla en cuenta en los comienzos del aprendizaje, es estar abocado desde el inicio al fracaso.

        “La existencia es corta y hay mucho que aprender en Aikido en una vida,” no hagas el tonto desperdiciando tu tiempo, tus recursos y tu energía. Para rentabilizar tu capital y tus capacidades, lo primero que tienes que hacer es organizar la vida personal con equilibrio en los diferentes apartados que la compongan, sin descompensar ninguno, así podrás sacar más provecho cada vez que practiques, porque tu mente estará liberada de preocupaciones y te será mucho más fácil de focalizar en cada clase con una atención sostenida.

        Si no se comprende el movimiento en cada técnica, se estará ciego cada vez que se haga Keiko y nunca se avanzará ni se entenderá lo que hay más allá de ella. Por ejemplo, si no se sabe realizar correctamente la forma, cómo se podrá comprender que lo ligero supera a lo pesado o que lo lento vence a lo rápido. Éstas cosas y muchas más, no se puede acceder a ellas sin dominar la técnica sin el pensamiento racional, es decir, que ya esté integrada en el inconsciente y que el cuerpo la pueda ejecutar con una buena mecánica corporal, dejando así espacio en la mente para que se pueda ocupar por otros aspectos más sutiles, como los que se acaban de comentar.

        Si no hay prudencia en la evolución y nos dejamos engañar por espejismos que nada tienen que ver con la realidad evolutiva del momento de cada uno, se estará en un laberinto de donde es muy difícil salir y, en un futuro a medio o largo plazo, va a ver muchas lamentaciones cuando se contraste la “educación” recibida con practicantes bien formados y bien afianzados en la disciplina.

        Hay una máxima en la tradición, que nos ayuda a no caer en éstas ciénagas, porque nos advierte que “Hay que investigar el significado real de cada elemento de la disciplina con mucho esmero, así de esa manera se obtendrá el doble de resultados con la mitad de esfuerzo.” Esto demuestra mi insistencia sobre el formador (el Sensei), el entorno de formación, hacer una práctica con falta de atención cada vez que se ejercite el alumno, estar en un Dojo por un vínculo emocional en vez de por su plan de estudios, no tener la valentía para buscar una mejor formación cuando ésta es deficiente, o ser un analfabeto funcional en la disciplina, que se produce cuando se hacen las cosas, pero no hay conocimiento detrás que las avale, muy común en los que se toman el Aikido como un entretenimiento o desde un punto de vista lúdico.

        Para aquellos que no saben cómo afrontar la educación, vamos a desarrollar un guion tipo y sintetizado que les ayude en este bosque de comportamientos, actitudes, técnicas, movimientos, formas de hacer y variaciones infinitas de las que dispone la disciplina.

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        La primera parte, es aprender y generar la actitud correcta. Esto es clave para el futuro del alumno y tiene varios enfoques:

        Saber inicialmente por qué se quiere practicar Aikido, independientemente de que con el paso del tiempo se cambie de opinión.

        Buscar un buen Sensei y un buen entorno de formación. Y si no se dispone de ellos, hoy en día con los medios que hay, es totalmente válido utilizar los recursos de una enseñanza a distancia, siempre y cuando se sea honesto y serio con el compromiso que se adquiere.

        Acotando el espacio y el tiempo en la vida personal para poderse ejercitar en función del compromiso que se haya adquirido para comenzar, que seguro que con el paso del tiempo se va a cambiar, pero en el arranque inicial, hay que establecer un punto de apoyo para poderse elevar con solidez en la educación.

        Leer, comprender y practicar la correcta etiqueta, tanto dentro como fuera del Dojo.

        Ser constante en el proceso educativo, porque es lo que va a producir la evolución.

        Con estos cinco aspectos, lo que se pretende es generar interiormente la actitud correcta en el aspirante, siendo el caldo de cultivo para que pueda enraizar, desarrollarse y florecer la enseñanza. Sin éstas bases, ya el proyecto nace fallido y no va a producir ningún resultado, salvo la sensación de una curiosidad banal, que no tiene ningún aporte enriquecedor para el solicitante que quiere ser aikidoka.

        

        La segunda parte, es elegir un método para evolucionar. Se puede tener un buen Sensei, estar en un Dojo maravilloso, pero como no haya un procedimiento que garantice la evolución, ¡no se avanzará!

        Muchos practicantes hacen, pero no saben por qué hacen y a dónde les va a llevar ese hacer, eso es otro laberinto en el cual es muy fácil caer y muy difícil salir de él. Porque es como el espejismo del agua en el desierto, por mucho que camines en esa dirección, siempre se va a encontrar vacío y más sed de conocimiento que no se puede saciar.

        

        La tercera parte, es la asimilación de la forma. El procedimiento para aprender la manera de como construir la técnica, es clave para el progreso del alumno, ¿cuántos estudiantes están atrapados en un hacer sin comprender? Muuuuuchísimos en Aikido por no disponer de una vía que le indique por dónde recorrer ese Camino, porque ellos hacen, vuelven a hacer, pero sin entender lo que están haciendo y esto no les permite progresar, es decir, se mueven sobre el mismo círculo vicioso una y otra vez sin ir a ninguna parte.

        El corazón de la forma, lo constituye los distintos principios técnicos que componen el plan de estudios del Aikido, más el cultivo de las distintas capacidades. Desarrollar los primeros sin los segundos, solo va a aportar pericia física. Desarrollar los segundos sin los primeros, es como tener una herramienta que no se sabe como usar, así que se necesita el justo equilibrio entre ambos, para que se dé una formación equilibrada y de calidad.

        No se puede asimilar la forma sin un cuerpo acondicionado. La razón es muy simple, porque el concepto solo estará en la mente y, lo más normal es que sea un producto en base a la imaginación propia o a lo que se ha visto en otros que están en los niveles altos de la disciplina, pero se es incapaz de concretizar en una acción particular usando la propia estructura corporal. Esto es una ilusión de una mente pueril y desordenada que se obnubila con cualquier cosa, que está fuera de la realidad y que no es capaz de definir nada para sí en su proceso educativo.

        Otro de los grandes problemas de muchos practicantes veteranos dentro de este contexto, es que “No han estrado en la forma y pretenden salir de ella realizando una práctica sin forma.” Esto es comenzar la casa por el tejado y demuestra una vez más que no se ha seguido ningún método educativo para progresar en la disciplina, es decir, lo único que se pretendía es realizar figuras en el espacio desde un punto de vista lúdico, pero sin tener en cuenta el origen y el propósito real del Aikido.

        

        La cuarta parte, es ajustarse a los cuatro principios fundamentales durante la acción. Se habla de dichos principios en las clases, en los seminarios, en los intensivos y en las demás forma de instrucción, pero, ¿se ponen en practica en cada momento y en cada circunstancia al realizar Keiko sobre el tatami?

        Esta interrogante nos hace volver otra vez a la concreción que se comentó antes para integrar la forma. Un simple ejemplo dentro de éste apartado, vamos a suponer que tu Sensei te hablan de la extensión y lo importante que es para el desarrollo de Waza, pero si cada vez que alguien te agarra, estás como un flan porque no has sabido alinear, enlazar y soldar tu estructura para que se manifesté en esa sujeción la expansión de tu energía interna, da igual la veces que te lo nombren y te lo recuerden, como no lo concretas en tu hacer en cada momento, no te va a valer de nada el oírlo una y otra vez.

        

        La quinta parte, es ir integrando los diferentes tipos de energías. Cuando ya se comprenden, a la vez que se tienen perfiladas las energía principales al ejecutar con cierta soltura las técnicas del nivel en el cual se está, hay que ir de forma progresiva sintiendo, experimentando y aplicando con cada una de ellas como se ha descrito más arriba. Esto no solo va a aportar conocimiento, tanto interno como externo al practicante, si no que le va a dotar de una gran libertad en la acción dinámica.

        Este paso supone un gran salto en el proceso educativo del alumno, independientemente del escalón formativo en el que se encuentre, porque es la toma de consciencia de una realidad superior, que, antes aunque estuviera delante de él, permanecía invisible y, lo que es realmente importante para el estudiante, va tomando consciencia de sí.

        

        La sexta parte, es analizar y estudiar la forma para ver lo que revela. Inicialmente, esto se hace cuando el alumno es novicio y va descubriendo cada parte del Kihon en cada uno de los niveles que afronta. Esto supone la primera exploración, el primer análisis al estudiar e integrar la forma en su estado más primigenio y es por donde se tienen que comenzar la educación. Esta fase es cuando se ingresa en el Dojo y se adentra en los niveles más elementales de la formación.

        Ya sabiendo hacer, a la vez que se puede mover por el espacio la estructura con libertad y sintiendo lo que hace, lo que toca a continuación es realizar un análisis más profundo de la Waza, esto en la tradición está perfectamente establecido cuando se aborda el estadio de Ha .

        En los dos casos, si no se es capaz de desarrollar la capacidad estudiar, que no hablo de practicar, ¡ojo a la diferencia! Siempre se estará abocado a ser un ignorante en la disciplina, da igual lo bien que se pueda mover el cuerpo sobre el tatami, pero el conocimiento no ha llegado ni a la mente y con toda seguridad tampoco al corazón.

        El estudio del cuerpo y de la forma van de la mano, no se pueden separar como mucha gente piensa, es la primera dualidad en la que se sumergen los practicantes, que si pasa el tiempo y no se cambia esa visión, lo que suele pasar es que se va a potenciar en vez de poderla disolver.

        

        La séptima parte, es conocerse a sí mismo para conocer al otro. La parte más tangible y más física en éste apartado de conocerse y conocer, es a través del proceso de integración de las diferente energías en los dos roles cada vez que se practica, que se tiene que sumar a la integración gradual de la forma, dentro del marco de la relación dinámica con el otro, que “concluye” al ir puliendo cada una de las técnicas con el paso del tiempo.

        En todos estos campos existe la oportunidad de que se revele nuestra propia estructura mental, la cual, después de conocerla, mejorarla y utilizarla en nuestro beneficio, hay que ir más allá de ella para poder conocer al otro. Si por el contrario, siempre estamos atrincherados en nosotros mismo, nunca seremos capaces de saber cómo somos y menos aún de saber cómo es el otro, por esa razón:

        Hay que saber conectar con nosotros mismos para poder percibir al otro.

        Hay que saber mantener un esfuerzo continuado para que de frutos el proceso educativo.

        Hay que saber enlazar cada uno de los contenidos del plan de estudios, para que todo forme una unidad educativa.

        Y por último, hay que saber seguir en el Camino hasta el final, a pesar de las dificultades que salgan al encuentro.

        Cuando uno va comprendiendo que cuerpo y Waza componen una unidad, es cuando comienza la primera revelación de sí mismo, porque “La discriminación conduce al desapego, el desapego asegura la acción correcta, la acción correcta constituye el puente interior a tu Ser real.” Sri Nisargadatta Maharaj.

        Se habla mucho de espiritualidad en Aikido, ¿pero se practica? ¿Solo se recuerda cuando se está sobre el tatami y de aquella manera? ¿Cuando se le dice a los amigos que se es un practicante? O, ¿se ignora por completo, porque todo está volcado en buscar la mejor manera de retorcer una articulación? Hay que partir del principio de que Ai (la armonía) es el equilibrio entre lo interior y lo exterior.

        Son dos posturas completamente diferentes e irreconciliables, porque hay que decidir si se está en un lado o en el otro, ya lo plasma el dicho popular cuando dice: “No se puede servir a Dios y al diablo al mismo tiempo.” Indudablemente, la que implica introspección es más ardua, pero también es más satisfactoria. La que implica solo lo lúdico o dejarse llevar por la inercia, es más fácil de realizar, pero no aporta ningún crecimiento aunque proyectes esa actitud durante mil vidas.

        ¿Cuál eliges tú para practicar tu Aikido?

        «En Aikido aprendemos sobre nosotros mismos, aprendemos a unirnos con la fuerza vital y aprendemos a percibir los principios de la naturaleza. Paso a paso, logramos que el nuestro sea un Camino luminoso y pacífico» Morihei Ueshiba.

Ishana Peréz.    

Aiki - Publis del mes de Septiembre de 2023.    

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        Dedicatoria:

        

          Quiero dedicar este texto a Silva Camejo, por su generosidad y altruismo para conmigo es los momentos más difíciles.

        

        

        Agradecimientos:

        

          A Cele Machado, por realizar la portada del texto.

        

          A Lucien Blanc por escribir el prólogo.

        

        

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