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Los pequeños compromisos.          
           





Editoriales 2019EDITORIALES 2019

        

Los pequeños compromisos

“Los ladrillos de la construcción de un Dojo, son los pequeños compromisos de los estudiantes.”

        Hay muchas formas de contraer pequeñas responsabilidades que nos van a ayudar a construir nuestra formación en Aikido, la actitud es la misma que la del levantador de pesas, comenzando por pocos kilos para llegar a levantar un gran peso.

        Por otro lado está el disciplinarse, comenzar a dar orden a tu progreso, esto se relaciona con la responsabilidad porque de lo que se trata aquí es de cambiar actitudes, disponer de un espíritu emprendedor, generar o sumarse a sinergias constructivas, integrarse en un equipo de trabajo con ganas de superación y articular esfuerzos para lograr objetivos particulares y comunes, por lo tanto, si se quiere tomar la práctica del Aikido en serio, el compromiso en cualquiera de sus dimensiones se hace indispensable.

        Un estudiante comprometido consigo mismo denota confianza, seguridad, entereza y credibilidad, por lo tanto, refleja ante los demás una imagen de responsabilidad. Los pequeños compromisos no son solo el motor, sino también el combustible para nuestro arranque y avance hasta afianzarse en la práctica.

        Pero, ¿cuáles son esos pequeños compromisos que me van a ayudar a comenzar mi estudio en el Aikido?

        Voy a enumerar los más simples:

        Acotar el tiempo para venir a clase.- Es el primer paso ya perteneciendo al Dojo. Si uno decide hacer tres sesiones por semana, que es lo mínimo para que haya progreso, el llevar a cabo esa responsabilidad supone delimitar ese tiempo en la vida diaria, porque seguro, segurísimo, que si no lo hacemos, siempre nos van a salir al encuentro cosas que hacer para no ir a la práctica. Solo se podría faltar por una causa de fuerza mayor, y aún así, habría que tener en mente recuperar esa clase a la que no se pudo asistir por imperativo.

        Una forma de ver la responsabilidad de un estudiante, -también de recuperar lo impartido en la sesión que no vino-, es si pregunta o no a sus compañeros los contenidos dados en la sesión a la que no pudo asistir, y si hay una cosa relevante para su progreso, y de haberla, si la hace en su práctica personal de ese día.

        Ser puntuales a la hora de llegar al Dojo para realizar las clases.- Es el segundo reto a lograr, si por sistema llegas tarde, no tienes tu tiempo organizado, eso también nos lleva a que no tienes un espacio en tu vida acotado para tu práctica, y vas con estrés a todos lados.

       La puntualidad es en primer lugar disciplina y autorresponsabilidad para sí mismo, en segundo lugar, respeto hacia los demás.

        Ser constante en las clases.- El tercer desafío es ser persistente en las clases. Con la inconstancia o intermitencia es imposible avanzar por muy talentoso que seas, más que nada porque no tienes una progresión en el desarrollo del programa de estudios que se va impartiendo sesión a sesión.

        Por otro lado, tu motivación funciona en picos altos y bajos, y eso no te va a dar centro, todo lo contrario, estarás como una veleta movida por el viento de tu inestabilidad personal.

        El aseo previo y al finalizar las sesiones.- La higiene personal es otra forma de disciplina. El realizarla al comienzo te va desconectando de la actividad que has tenido durante el día, y te va encauzando para tener un mejor Keiko.

        También por respeto a los demás, no puedes indisponer a los compañeros a que no practiquen contigo por ser un guarro.

        La higiene del final es un gesto de sensibilidad, porque cuidas tu cuerpo después del esfuerzo, también denota públicamente tu predisposición para el aseo de tu persona. Nunca entenderé la “sensibilidad” de esos estudiantes que sudan practicando, terminan la sesión del día, llegan al vestuario y se poner la misma ropa con la que llegaron al Dojo sin haberse duchado.

        Hacer una mínima práctica personal de 10 ó 15 minutos después de las clases.- Es otra forma de autorresponsabilidad con tú compromiso en la formación. Por otro lado, llamas la atención del Sensei para que confíe en tu seriedad y te permita avanzar en la formación. Siempre y cuando seas capaz de seguir sus consejos al pie de la letra, porque de lo contario, te dará largas si no ve un interés real y acredites una buena actitud.

        Este tema está bien desarrollado en el artículo: Importancia y Beneficios de la Práctica Personal, disponible en nuestra Web.

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        Lo que sí quiero apuntar aquí, es que un pequeño esfuerzo como ese que se hace después de clase cada día, lleva a adquirir otros superiores, como por ejemplo: ampliar el Keiko a 30 min. o 1h. de estudio, el reto de afrontar un grado, establecerse en un nivel de desarrollo determinado, ver la importancia de los seminarios o intensivos, etc.

        Es interesante pararnos un momento en la definición de Keiko, que normalmente se traduce como entrenamiento, pero esa definición está en las antípodas de su significado real. Keiko contiene en si Renshu, Tan ren y Remma.

        REN significa modelar, trabajar la materia, en este caso nuestro cuerpo y mente, que son el medio tanto para la existencia como para la superación en el Arte. SHU: es aprender, de ahí que el Aikido como cualquier otro Budo no es un deporte, ni un pasatiempo, sino un proceso educativo de transformación, por lo tanto, según vamos aprendiendo nos modelamos constantemente e incansablemente. TAN: para el herrero es batir, martillar el hierro y templarlo, es decir, forjamos nuestro espíritu y nuestra técnica con nuestro trabajo y nuestro sudor, que en ello está implícito la honestidad y la determinación a la hora de afrontar nuestra práctica. Y por último REMMA, MA: es como pulir un diamante, darle brillo, ser esplendoroso. En el crisol de la práctica cotidiana reflexionamos, repasamos el pasado para pasar de un estado burdo a uno sutil o diamantino, y eso solo se puede hacer cuando se comprende y se realiza con el cuerpo.

“Agreguemos a Tanren y Remma esta noción que nos empuja a hacer cien veces lo que otra persona hace diez y mil veces lo que otra hace cien.”

Tamura Sensei.    

        Aceptar alguna responsabilidad en la administración del Dojo.- Si todos los estudiantes sacan provecho del Dojo para sus cuerpos, mentes y espíritu, es de bien nacidos corresponder en entregar algo a cambio, y que mejor cosa que las distintas capacidades o habilidades que se posean para el beneficio común.

        La gente quiere pertenecer a un Dojo tradicional, pero en la mayoría de los casos no están dispuestos a pagar el precio que eso supone, -y no me refiero a algo económico-, si no al compromiso con la comunidad, todos trabajando y funcionando en un proyecto común y cada uno aportando según sepa y pueda.

        Aquí habría que llamar la atención sobre la necesidad de ser proactivo en la comunicación interna del Dojo, eso facilita el trabajo y la organización por parte de los responsables en cualquier actividad, bien sea ésta de enseñanza, coordinativa o lúdica.

        Coordinar una actividad lúdica.- ¿A quién no le gusta la fiesta?

        El hacer una empresa de este tipo, es una buena forma de comenzar a adquirir responsabilidades fáciles en un Dojo y ver su mecánica organizativa. También tomar consciencia de que todo cuesta trabajo y esfuerzo, aunque no se vea a simple vista, es decir, el Ura de las cosas.

        Esto trae como consecuencia el valorar el trabajo que otros hacen para ti, y a buen seguro, cuando experimentes el esfuerzo que supone realizarlo, la actitud va cambiando para arrimar el hombro cada vez que se precise.

        Ayudar en la organización de un seminario, intensivo, viaje de estudio…- Aquí ya es una empresa más grande y hay que tener un rodaje previo porque son muchos los campos a cubrir.

        También es importante aprender de la experiencia de los más veteranos, porque nos van a revelar posibles zanjas donde no debemos caer en la organización de un evento de esta categoría.

        Las tareas a abarcar en este apartado son numerosas, para ello se puede consultar la obra: Metodología para la Formación en el Arte del Aikido, donde se dan detalles a la hora de organizar eventos en un Dojo.

        Ya lo dice el proverbio de Lao Tse:

“Un viaje de mil millas comienza con el primer paso."

        Y éste otro de Paulo Coelho que dice:

“Incluso un camino sinuoso, difícil, nos puede conducir a la meta, si no lo abandonamos hasta el final.”

        Si hay algo sinuoso de andar es la Vía del Budo, y en nuestro caso del Aikido, pero el secreto radica en seguir, es decir, tener Irimi. Son muchas las veces que me quejo a mis estudiantes de que en determinadas situaciones no tienen Irimi (y no son situaciones técnicas, puede ser decir: sí, no, voy, no voy, lo hago, no lo hago, etc.), generalmente las personas creen que la actitud de penetrar-avanzar solo se hace en la Waza (la técnica), indudablemente esto solo pasa por ser novel en el Arte del Aikido, o si se es veterano, no haber comprendido bien el sentido de Irimi.

“No temas ir despacio, solo teme no avanzar.”

Anónimo.    

Ishana Pérez, Enero de 2019.

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