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Índice de Editoriales 2021
¿Intentar o hacer?          
           





        

¿Intentar o hacer?

“Sólo hacemos bien las cosas que queremos hacer.”

Colette.    

        Es muy común cuando le digo a un alumno:

        - ¡Mira por favor! Tienes que hacer esto de tal o cual manera, ok.

        Me suele contestar:

        - ¡Lo intentaré!

        Mi respuesta inmediata es:

        - ¡No lo intentes, hazlo!

        La actitud mental y la predisposición del ánimo para intentar con respecto a la de hacer es muy distinta, siempre con la de intentar hay un espacio para no volcarnos completamente, en cambio, con la de hacer no hay otra salida que emplearnos a fondo si aspiramos a lograr algo.

        En la RAE para intentar solo tiene 3 acepciones, pero para hacer hay 58, la diferencia es bastante grande. Voy a entresacar algunas para ver la importancia de hacer, y no la de intentar en Aikido.

       La es “producir algo,” acaso cuando nos dicen en el Dojo, ¡haz tal cosa! No estamos produciendo para nosotros mismos.

         “Formar algo dándole la forma,” cuando trabajamos con el Kihon, no pretendemos dar forma en nosotros al principio en el cual nos estamos ejercitando.

         “Poner por obra una acción o trabajo,” no repetimos constantemente que sin practica no hay evolución, por muy claro que tengamos en nuestra mente una técnica, si no nos ejercitamos constantemente, no nos va a servir para nada estar sobre el tatami.

         “Realizar o ejecutar la acción expresada por un verbo enunciado previamente,” hacer sin más condicionamientos mentales, ni albergar dudas ni indecisiones.

         “Fomentar el desarrollo o agilidad de los miembros, músculos, etc., mediante ejercicios adecuados,” está claro que el medio para perfeccionarnos en las disciplinas que practicamos es el cuerpo, sin él nada se puede hacer, por lo tanto, debemos cuidarlo y perfeccionarlo para que haga bien su función.

        10ª “Componer, mejorar, perfeccionar,” cuando componemos es un todo con el cuerpo, la técnica, la respiración y el compañero; en cada repetición nuestro propósito no es mejorar en el desarrollo de lo que hacemos; cada vez que repetimos una acción nuestro objetivo es perfeccionar, perfeccionar y vuelta a perfeccionar la técnica o el ejercicio que se realiza.

        15ª “Recorrer un camino o una distancia,” acaso cada vez que practicamos no recorremos un trozo de nuestra Vía teniendo como medio el Aikido.

        23ª “Conseguir, obtener, ganar,” cada paso que demos tenemos que tener en mente el conseguir una meta; con cada logro obtenemos un impulso en nuestra evolución hacia adelante; cada vez que practiquemos ganamos más autocontrol, paz, calidad de vida, etc., todo esto mantiene a la mente focalizada y concentrada.

        39ª “Obrar, actuar, proceder,” al obrar construimos en nuestro cuerpo y en nuestra mente los principios del Aikido; al actuar realizamos acciones conscientes, que luego hay que dejar que sean instintivas o naturales; al proceder hacemos que nazcan y se revelen en nosotros los fundamentos del Arte.

        44ª “Poner cuidado y diligencia para la ejecución de algo,” no cabe aquello de: “lo voy a intentar,” “voy a ver cómo me sale” o “¡mañana, mañana me saldrá mejor!” El momento es Aquí y Ahora, en éste Instante, otra razón más para no ir con la intensión de intentar, sino la de hacer con todo nuestro potencial y con toda nuestra determinación centrada y dirigida en la acción que ejecutamos.

        53ª “Obtener, apoderarse de algo,” si no hacemos que la técnica sea nuestra, nunca obtendremos nada por muchos años que estemos practicando, aunque sinceramente, yo no sé exactamente a día de hoy quién posee a quién cuando se practica, si nosotros a la técnica o la técnica a nosotros.

        54ª “Dominar, controlar,” el objetivo es el dominio y el control propio, porque sin eso, no vamos a ser capaces de controlar al otro, y menos aún a la técnica.

        Pero, a la hora de hacer, ¿cuáles son las bases que hay que tener en cuenta para una buena elaboración?

        Lo primero es establecer el hábito.- También hay gente que lo llama rutina, aunque a mí particularmente no me gusta mucho esa palabra. Para que la práctica sea efectiva es primordial establecer día y hora para ejercitarse, después, hay que ser consciente de que el grueso de la práctica debe estar constituido por los mismos ejercicios aunque se enfoquen de manera diferente.

        El establecer unos hábitos fijos permite al alumno concentrarse, y por lo tanto, desarrollar una práctica más consciente, que en los inicios es prioritario, por ejemplo, en nuestra estructura de una sesión de Aikido para principiantes, de los 10 puntos de los que consta, 8 puntos son fijos, los que cambian son la introducción y el repertorio técnico del día (la Waza), y de cambiar esos 8 puntos fijos, se hacen después de un ciclo de 1 ó 2 años de haberse ejercitados en ellos, pero no antes.

        Pero, ¿por qué se hace eso de esa manera?

        Lo primero es que brinda al estudiante una seguridad para poder hacer, eso da un anclaje con seguridad para poder construir su avance; al Sensei, es una buena cimentación para poder edificar la sesión con claridad, calidad, versatilidad y con el poder de darle continuidad en un futuro. Luego, permite a ambos establecer sus objetivos a corto, medio y largo plazo y de ésta manera la práctica es significativa para todos.

        Esto es un mensaje muy poderoso dentro de la planificación, no tenerlo en cuenta siempre traerá problemas o mucha dispersión, y es obvio que eso va en contra de una enseñanza de calidad y del rendimiento – avance del alumno.

        Cuando cambio los contenidos de una sesión de principiantes, mi primer objetivo es establecer cuáles van a ser los elementos fijos y durante cuánto tiempo los voy a impartir de esa manera, porque soy consciente de que de eso van a depender muchas otras cosas que se van a manifestar en forma de cascada en un futuro inmediato.

        Lo mismo me pasa cuando diseño y planifico otros niveles de aprendizaje, al igual que en los seminarios o en los intensivos. Siempre hay que tener en cuenta que si se cambian los niveles hay que cambiar los contenidos fijos (los hábitos estables o rutinas) para potenciar los ciclos de aprendizaje.

        Lo segundo es la repetición.- Es la esencia del aprendizaje consciente, y en nuestro método es la cuarta pieza para una buena educación en Aikido con calidad (las otras tres son: observar, copiar e imitar).

        La repetición encierra un problema, que como no se ajuste cien por cien al modelo ideal, en vez de arraigar con un buen hábito los movimientos imitados, se pueden volver en nuestra contra, porque al no ajustarse a la forma correcta traerán como consecuencias que se instalen en nuestro cuerpo y mente imperfecciones.

        El estudiante se tiene que adaptar al Arte, y no al revés, pero el Sensei si se tiene que adaptar al alumno con el objetivo de conducirle por en buen Camino y hacerle evolucionar.

        Aquí el objetivo para ambos es la calidad, pero ésta exige perfección, porque la maestría demanda una progresión de fácil a difícil y de simple a complejo, para posteriormente llegar a la naturalidad.

        El refinamiento.- Es la regulación de la práctica después de haber dominado el modelo técnico de base, y cuando éste esté sólidamente afianzado, entonces, y solo entonces, se debe de pasar a perfeccionar los puntos más finos de la habilidad, y así hasta el infinito.

        El refinamiento abarca cuatro puntos: lo mental, lo físico, la técnica y la habilidad, desarrollando esos conceptos es cuando se llega a la excelencia.

        ¿Cómo se erosiona el hacer o la práctica?- Muchas personas no son conscientes de la importancia del periodo de práctica, o dicho de otra manera, no son conscientes del tiempo, ya lo dice la locución latina, “Tempus fugit”. Es una de las principales causas de deterioro que lleva a la inercia, o estar por estar sin producir.

        Ejemplos hay muchos, veamos algunos: llegar tarde por sistema, carecer de espíritu de entrega, moverse lento sobre el tatami, no ser capaz de concentrarse, ser remolón, etc., esto sería algunos puntos visto desde el alumno, veamos otra perspectiva desde el formador, el Sensei.

        Hay enfoques que son totalmente destructivos para el hacer, por ejemplo:

        No realizar calentamientos o acondicionamientos que estén conectados con los siguientes contenidos de la sesión, un clásico, “vamos a correr o dar unas vueltas para calentar” o “enfocar el acondicionamientos de los sistemas funcionales como una gimnasia física prescindiendo completamente del aspecto mental.”

        Hacer círculos y detenerse para mirar al Sensei que está explicando a otra persona, esto es muy común verlo en clase con numerosos alumnos, y donde se da sí o sí es en los seminarios. Uno debe parar cuando realmente tiene dudas, y si las tiene, es por no haber desarrollado una buena capacidad de observación cuando se mostró lo que había que hacer en el centro.

        Los Senseis que permiten esto no se dan cuenta de que se rompe completamente la dinámica y la atmósfera de trabajo, y mucha gente gandulea y no se esfuerza, la pregunta forzosa es, ¿a qué han venido esas personas entonces?

        Hacer hileras para que un grupo de estudiantes practiquen, es otra de la formas de degradar el hacer. Cuando se realizan hileras hay muchos estudiantes inactivos, y yo diría totalmente ausentes de lo que acontece, y ya no digamos si el Tori no ha comprendido bien lo que tiene que hacer, en esos casos la práctica se detiene por completo.

        Puesto a hacer hileras, no las deben de componer más de 3 miembros por hilera, ¿cuál es la razón de eso?

        Con 3 estudiantes por hilera, hay 1 Tori y 2 Ukes, mientras que el Tori proyecta al primer Uke, el segundo ya viene en camino y el primero se está levantando para volver a atacar al Tori, de ésta manera se realiza una dinámica circular y continua, y no como en las hileras grandes que es lineal, alargada, muy lenta y tardío el turno de práctica.

        Para que no se den esas formas de afrontar el hacer, todos los alumnos deben de participar de forma activa para optimizar el tiempo de práctica, dicho de otra manera, nadie debe estar parado o estar ocioso sobre el tatami.

        Para ello todo el mundo debe saber qué es lo que va a acontecer, por eso se hace imprescindibles las introducciones en las sesiones, es el primer soporte teórico para situar mentalmente al alumno en la sesión o en el seminario, el segundo es la explicación central.

        La creatividad de los planteamientos es fundamental para mantener el foco de atención siempre activo, de esta manera siempre es más motivador y repercute en el rendimiento del estudiante.

        La utilización y la rentabilización del compañero es la clave para aprovechar el potencial de las neuronas espejo, de ahí la importancia de la colaboración en la práctica, independientemente del concepto filosófico.

        Espero que haya quedado clara la diferencia entre intentar y hacer, recordemos que desde un punto de vista mental, las palabras condicionan nuestra predisposición anímica, y como consecuencia de eso, nuestras acciones.

Ishana Pérez, Enero de 2021.

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