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Índice de Editoriales 2011.
Musubi, el poder de la unidad armoniosa. La violencia y la práctica. Vía o divertimento. Descubrir los principios. Los tres pasos para la evolución. Obtenemos lo que invertimos.
Flexibilidad. Forjar el espíritu. Miedo. Voluntad. Grado y nivel. ¡Avance, retroceso o estancamiento!

Editoriales 2011 EDITORIALES 2011

Musubi, el poder de la unidad armoniosa.

        Se podría definir el Musubi como unión, fisión, interacción, mezcla, energía, adaptación, comunicación…, pero todos estos significados tienen su sustento en nosotros como individuos, “Si no podemos controlarnos y confiar en nosotros mismos -si no podemos comprendernos a nosotros mismos con claridad- nunca conoceremos ni tendremos la confianza de otros”, (Saotome Sensei).

        Los estudiantes entienden este método de aprendizaje como un concepto místico profundo y al alcance de pocos, si fuera así, el Aikido no tendría razón de existir, me explicaré:

        El trabajo de unificación se hace desde el mismo momento que el alumno novato pisa el Tatami, esta es la razón -que muchos no entienden-, de que se comience el estudio de la técnica con los agarres sobre los antebrazos, esto posibilita la seguridad del neófito, el control de sí y del compañero, y lo más importante a nivel interno, erradica la lucha y la competitividad. Aunque bien es verdad que en muchos Dojos estos dos aspectos en vez de erradicarlos los promueven, en ese caso los que los dirigen no se ha enterado de nada sobre el Aikido.

        ¿Cómo se enseña el Musubi?

        Para contestar esta pregunta me remitiré otra vez a Saotome Sensei, que tiene muchísima más autoridad que yo. “El Musubi debe enseñarse y estudiarse de acuerdo con los principios que ejemplifica el modo que la conciencia del estudiante de Aikido pueda refinarse junto con su movimiento físico…, esto se debe hacer mediante una buena interacción y una orientación firme pero amable…, y no puede alcanzarse tal habilidad obligando, coaccionando o atemorizando a las personas”.

        Para realizar este trabajo se debe utilizar dos herramientas: la colaboración y el sentido común, que es donde están basados todos los movimientos del Aikido, aunque a veces no se vea, pero es ahí donde está la magia, -el descubrir el cómo y la vuelta a la originalidad natural-.

        Al utilizar esa interacción-comunicación y esa adaptabilidad con el compañero de estudio, se va manifestando los aspectos más sutiles del Aikido, que son la circularidad y la esfericidad de la energía y por extensión de la consciencia y de la propia técnica. Esto también nos hace comprender la no resistencia, el poder del vacío, el Time, y el practicar con más realidad dentro de la seguridad que da la experiencia.

Ishana Pérez, Diciembre de 2011.   Subir

La violencia y la práctica.

        “Si ignoramos el efecto que nuestras acciones están teniendo sobre la mente y el cuerpo de nuestro compañero, no comprenderemos nunca el verdadero propósito de la práctica, por no hablar de la técnica efectiva”, Mitsugi Saotome Sensei.

        Creo que con este breve párrafo sería suficiente para diferenciar sobre el título de este editorial, pero vamos a ampliarlo un poco.

        Si surge la violencia sobre la lona del Tatami, el problema principal -a parte de los personales- es que no hay una correcta etiqueta en ese “dojo”, eso para empezar.

        Si ésta existiera, cada cual sabría cuál es su posición, por lo tanto, el conflicto no se produciría, más que nada porque la búsqueda no estaría volcada en destruir sino en crear -cada uno en su universo particular-, el matiz es sustancialmente muy muy diferente, y entonces se comprendería otra de las afirmaciones de Saotome Sensei: “Saber que dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos”.

        Un accidente involuntario y sin ninguna intensión de lesionar lo podemos recibir y causar, eso esta fuera de toda duda, pero el romper a posta con premeditación, ¡eso es un grave problema! Y más que técnico, de mente y de corazón. Por seguir citando a Saotome Sensei: “Practicar con desagradables sentimientos interiores y emociones negativas obnubila nuestra visión interior y dificulta ver claramente lo que ocurre a nuestro alrededor”.

        El Musubi (la unificación de los contrarios) la gente piensa que es un estado Nirvanico que se da cuando haya una gran habilidad técnica, ¡nada más lejos de la realidad! Eso solo lo piensan gente infantil dentro del Aikido. El Musubi está presente desde el comienzo, unos Ej. muy simples: cuando alguien es pequeño y te ataca en Ushiro Waza (ataques por la espalada) si quieres practicar con el se hace imperioso que te adaptes a su estatura, de lo contrario, no se va a producir la interacción mutua. Si la persona con quien te ejercitas no soporta Ukemis (rodamientos que hacen la práctica segura) avanzados, no puedes pretender que los haga, ¡no tiene la suficiente experiencia! De momento…

        Según Saotome Sensei los objetivos dentro de la práctica son: “El equilibrio entre la mente y el cuerpo; el equilibrio físico; la estabilidad emocional y la ecuanimidad espiritual”, pero con el demonio de la violencia circulando por los alrededores causando daño y destrucción, me da que va a ser imposible. Y lo peor de todo, se es del todo irresponsable con la vida de los demás, ya que se es tan primitivo que no se llega a ver las repercusiones (de salud, laborales, familiares…) que traen consigo el romper a las personas.

Ishana Pérez, Noviembre de 2011.   Subir

Vía o divertimento.

        Desde hace tiempo llevo oyendo esta frase en boca de mucha gente: “Cuando no me divierta dejo de practicar Aikido”.

        Esta sentencia no me parece mal si la dice una persona que se toma la disciplina como un divertimento, un pasatiempo, una forma de relacionarse, de mantenerse en forma, vaya, todo lo que implica lo lúdico. Es más, en ese caso, yo soy el primero que apoya esa afirmación.

        Pero lo más curioso es que a la mayoría a quien se la he oído son formadores, y según ellos practican Aikido como Vía.

        ¡No lo entiendo!

        Lo que me pregunto es:

        ¿Qué se entiende como Vía?

        Y, ¿qué es lo que se entiende como divertimento?

        A mi modo de ver -por lo que conozco hasta hoy-, Milarepa o O Sensei en su proceso de búsqueda, no lo basaban en una satisfacción sensual al hacer sus practicas, ¿no?

        Entonces, qué es lo que se quiere expresar cuando se dice “que se dejará el ejercicio si no hay fiesta”. Y esto me lleva a preguntarme:

        ¿Se sabe lo que se busca?

        ¿Se ha elegido bien la Vía por donde caminar?

        ¿Hay algún Camino que no plantee dificultades en su proceso?

        ¿Se está dispuesto a pagar el peaje?

        O por el contrario, ¡nos hemos equivocado de planteamiento!

        Por otro lado, el proceso de la Vía no esta exento de alegría, y eso se entiende muy bien en la expresión Vedantica: Sat Chit Ananda.

        Pero claro, ahora el planteamiento no es un goce sensual y pasajero, sino todo lo contrario, por lo tanto es importante aclarar muy bien los conceptos en nuestra mente, y de esta manera se puede orientar mejor nuestro potencial.

        Esto también lo podemos ver en palabras de Musashi: “Antes que nada, será preciso situarte de corazón en el Camino y practicarlo con absoluta seriedad y sin descanso. Sólo así será posible vencer física e intelectualmente en los combates y en la vida, a la vez que se obtiene con la práctica constante el libre control del propio cuerpo”.

Ishana Pérez, Octubre de 2011.   Subir

Descubrir los principios.

        Dentro de nuestro Arte hay una máxima con respecto a la formación y es: “El Sensei solo enseña el 20% del Arte, el otro 80% lo debe de descubrir el alumno”, (El espíritu del Aikido, Kisshômaru Ueshiba, pág. 95, -edición española-).

        Eso significa que el estudiante debe bucear profundamente en cada principio que se le muestra, para ver y encontrar lo esencial del mismo.

        En este camino va experimentando, descubriendo y comprendiendo el por qué de las cosas. Muchas personas quieren conseguir esto en base al intelecto y a la discusión, pero eso no funciona, ya que hay una disociación entre lo intelectual y lo corporal, o dicho de otra manera, no hay unificación.

        Soy de los que piensan que el apoyo del intelecto es importante, pero lo realmente primordial es la práctica. Pero la cuestión es: ¿por qué este planteamiento?

        El principio existe por sí mismo, tiene existencia propia, de lo que se trata es de hacerlo nuestro, o si lo prefieren, dejar nuestro pequeño yo, para acceder al gran YO, y ese desprendimiento produce por la búsqueda.

        Los distintos paisajes que contemplamos al andar son: la observación, la copia, la imitación y la repetición. Al discurrir nuestro hacer por estos entornos vamos tomando consciencia del fundamento que estamos desarrollando, o como lo decimos en nuestro Dojo, “desarrollamos energía consciente”, y es en este momento cuando el principio se manifiesta en sus distintas escalas de evolución.

        Eso significa que la revelación que tenemos del mismo principio es distinta en sexto Kyu, en primer Dan o en sexto Dan, pero no el principio, esto es producto de la comprensión que se va desarrollando en base a la práctica. Cuanto más honda va siendo esta más sutil es el conocimiento.

        Y es aquí cuando cobra peso la segunda parte de la máxima, “es el estudiante el que tiene que encontrar el 80% de la enseñanza”.

Ishana Pérez, Septiembre de 2011.   Subir

Los tres pasos para la evolución.

        Forma o Kihon, método y meta.

        No se puede afrontar el aprendizaje sin saber de lo que consta; no se puede entrar dentro del bosque del Arte sin conocer el proceso que nos hará crecer, tanto como personas al igual que como budokas. Eso significa tener en cuenta:

        La forma o Kihon.- Eso quiere decir que hay que ir descubriendo los principios uno por uno, ver las cosas comunes entre ellos y su desarrollo desde lo más básico a lo más evolucionado.

        Para hacer ese viaje se necesita un vehículo, es ahí cuando entra el método. Un Dojo y un Sensei que no posea un procedimiento para el desarrollo de sus pupilos, se puede considerar más un negocio que un centro de enseñanza, y las cuestiones que el alumno se debe plantear es:

        ¿Qué estoy haciendo aquí?

        ¿Qué es lo que quiero?

        ¿Y qué recibo por mi esfuerzo y dedicación?

        Estas interrogantes también son buenas para cuando se plantee la meta; quién puede imaginarse una carrera de ciclista sin una meta, ¿a dónde irían? ¿Quién construiría un edificio sin saber qué hacer y cómo va a quedar en su conclusión?

        Las metas pueden variar dependiendo de los interese de cada cual, pero la ausencia de estas es un gran síntoma de dispersión mental y de falta de personalidad. Cuando se toma la decisión de acercarse al Dojo para recibir la enseñanza, uno tiene que saber lo que se quiere inicialmente.

        Ya dentro del proceso de formación es vital que: “El principiante debe saber primero lo que quiere encontrar a través del ejercicio, o dicho de otro modo, cuál es el sentido de este, así como también conocer aquellas condiciones que se requieren para cumplir este fin”. (Dürckheim K., Hara, 1995, pág. 114).

        El desarrollo es paso a paso y con absoluta consciencia de lo que se hace, luego, hay que tener constancia, paciencia y perseverancia, el resto viene por añadidura.

Ishana Pérez, Agosto de 2011.   Subir

Obtenemos lo que invertimos.

        No sé por qué razón pero siempre se aspira a obtener los mayores resultados con el mínimo esfuerzo, debe ser una condición humana basada en el oportunismo, pero a mi modo de ver, esa filosofía se da en la naturaleza en determinadas especies, pero no es aplicable al estudio de la Vía.

        Si invertimos poco, el resultado va a ser invariablemente que se va a cosechar poco, eso es el producto natural de esa acción. Bien es verdad que hay que ser inteligente y cuidar cada inversión, de eso también va a depender el resultado final.

        Sun Tzu cuando habla sobre la distribución de los medios, dice:

        “Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas”.

         Las acciones que emprendamos se tienen que ajustar a un plan inicial, y este tiene en cuenta las distintas fases: a corto, medio y largo plazo. En cada periodo se desarrolla una estrategia determinada con el objetivo de llegar al logro del fin buscado.

        La eficacia y efectividad viene dada por el cumplimento de dicha planeación, pero el problema que se plantea aquí es la constancia y la disciplina. Mucha gente tiene aspiraciones de llegar a un determinado estadio dentro del Arte, pero se ahogan por la falta de tenacidad e indisciplina, ¡difícil avanzar en esas condiciones!

        No es bueno andar por el Aikido como un zombi, quiero decir, sin objetivos a conquistar, máxime cuando se está en el periodo de formación de base, es un momento de mucho peligro y hay que administrar muy bien las distintas energías: el tiempo, el esfuerzo y la economía.

        No hay un plan único para gestionar esos tres elementos antes dichos, porque hay que contemplar las circunstancias particulares de cada uno, por lo tanto, aquí la pieza clave del éxito es el holismo.

        Si se quiere tener beneficio hay que invertir tiempo-esfuerzo-economía de una manera sabia y estructurada, ese es el gran secreto para la obtención del resultado final.

Ishana Pérez, Julio de 2011.   Subir

Flexibilidad.

        Compañera de juventud y de calidad de vida. Y como dice el Tao Te King:

“Cuando el hombre nace es suave y flexible.

Cuando el hombre muere se vuelve duro y rígido.

Las plantas y los árboles nacen delicados y tiernos

pero al morir se vuelven secos y ásperos.

Por eso lo duro y rígido son símbolos de la muerte;

lo suave y flexible son símbolos de la vida”.

        Esta cualidad la vamos perdiendo con el paso de los años si no ponemos cuidado en ello, o dicho de otro modo, si no empleamos un poco de nuestro tiempo para mantener nuestra estructura dúctil; la consecuencia de no hacer esto, es que nos vamos arrojando de una manera prematura a los brazos de la muerte.

        Los estudiantes que no cultivan la flexibilidad, bien sea en estático o en movimiento, -que se tienen que complementar ambas-, tienen o van a tener un Aikido rudo y limitado.

        Lo rudo se produce cuando se es joven y se desarrolla el Keiko (la práctica) basado en músculo contra músculo, y la no utilización de la estructura de una manera inteligente. Cuando se es mayor, la incapacidad de seguir a los jóvenes porque les arroyan en la acción y por lo tanto se vuelve a ese espíritu primitivo de la resistencia, ya que no se ha entendido o no se ha desarrollado la escucha y el fluir. O como sigue diciendo el Tao Te King:

        “Lo tierno y lo débil

        vence a lo duro y a lo fuerte.

        Así es el misterio profundo”.

        Limitado, porque cuando se es lozano se quedan en evidencia cuando lo dúctil les desequilibra o les proyecta y no saben cómo se produjo ese hacer.

        También se produce lo limitado con la edad, según van pasando los años y la estructura se va volviendo más rígida, se va siendo más impotente para la práctica, la razón es que al estar oxidado el vehículo, no nos puede dar el resultado que se le exige.

        La medicina es simple: renunciar a la fuerza, respirar y el cultivo de la flexibilidad diariamente.

        De esta manera nuestro Aikido será sensitivo y sutil, ¡y lo mejor de todo! Podemos practicarlo y disfrutarlo aún siendo muy mayores.

Ishana Pérez, Junio de 2011.   Subir

Forjar el espíritu.

        No voy a entrar en definirlo, ya que eso llevaría demasiado tiempo, pero vamos a centrarnos en cómo se forja. Hay muchas maneras de enfocarlo, pero lo vamos a ver en una sesión de práctica o de estudio.

        Lo primero que hay que tener presente cuando nos levantemos es que: ¡hoy hay que practicar!

        Hay que arrancar con esa semilla al levantarse y dejarla que vaya germinando a lo largo del día. Quizás nos llevamos una sorpresa y la mente y el cuerpo comienza a actuar como si estuviéramos dentro del Tatami, -me refiero a poner en práctica los principios del Arte en lo cotidiano-.

        Cuando se hayan realizado los quehaceres personales y se venga de camino al Dojo ¡ahí comienza la floración de la semilla que se plantó por la mañana! Hay que ir dejando por detrás: preocupaciones, estados mentales anteriores, sentimientos que coartan: por ejemplo, el estrés. Si no eres capaz de desprenderte de él, difícilmente vas a llegar en una buena predisposición para el Keiko -la práctica-.

        Estando ya en el Dojo, la velocidad del cuerpo para los quehaceres: cambiarse de ropa, la limpieza, ordenación de las cosas, etc., no está reñida con la serenidad y la calma de la mente, todo lo contrario, la vas a necesitar para el Keiko.

        En la sesión, ¿tienes atención para tomar consciencia de tu cuerpo en el calentamiento? O por el contrario estas trabado con la discusión que tuviste con tu jefe por la mañana. Porque si es así, solo has mandado tu cuerpo a clase, tu espíritu se quedo en tu trabajo.

        En las explicaciones, ¿estás presente? O estás en la fiesta que organizan los coleguitas en el fin de semana, y has vuelto a dejar el cuerpo con nosotros.

        Cuando prácticas con un compañero, ¿te entregas? O vas escabulléndote por el Tatami economizando energía porque estamos en crisis.

        ¿Te esmeras en rebasar tus límites técnicos y físicos? O sigues ahorrando energía y neuronas.

        ¿Cuántas veces te secas el sudor en clase? Porque si ni siquiera tienes toallita para secarte, la predisposición para la práctica es bien poca.

         Al concluir, ¿te sientes cansado? O por el contrario estas fresco como cuando llegaste.

         Rei final (saludo de final de clase), ¿Eres capaz de hacer un repaso de todo lo acontecido? O ya te fuiste al bar a por la cervecita, y nos volviste a dejar el cuerpo.

        Para construir el espíritu en Aikido nuestra mente, la voluntad y la determinación tiene que gobernar a nuestro cuerpo y a nuestros sentimientos, no hay otra receta.

        Después de conseguir ese estado, que es la base de la base, se pasa a estadios superiores; como introducción les dejo estas palabras de Yagyu Munenori para meditar:

        “El espíritu es el amo de la mente. El espíritu mora en el interior, empleando la mente en el exterior. Más aún, esta mente emplea energía psíquica. Si esta mente se demora en un lugar cuando emplea la energía psíquica en actividades exteriores al servicio del espíritu, su función es deficiente”.

Ishana Pérez, Mayo de 2011.   Subir

Miedo.

        Es algo que va a aparecer en un determinado momento del proceso de formación. Que suele coincidir con el comienzo, en especial en los ukemis o rodamientos, que es distinto al concepto de caídas, ¡no tiene nada que ver uno con otro! La cuestión es:

        ¿Cómo enfocamos el miedo?

        Si lo vemos con ojos que nos limita, es difícil de superar.

        Si nos coarta, no es posible la evolución.

        Si nos constriñe, no nos deja expandirnos para asimilar.

        Si por el contrario lo miramos como un reto, es cuando nos aunamos para la conquista.

        Cuando se entiende como superación, es cuando se produce el progreso.

        Pero, ¿por qué surge?

        Básicamente hay dos posibilidades:

        a) Por deficiencia o falta de maduración técnica en el estadio que se está.

        b) Por bloqueos psicológicos personales, sean estos de la índole que fuere.

        Lo primero que hay que hacer para realizar la cura, es detectar cuál es el caso particular de cada uno, -hecho el diagnóstico-, se pasa a aplicar el tratamiento correspondiente, dado que cada caso lleva una terapia particular.

        Lo que sí está claro es que hay que superarlo; de la misma manera que en un estadio superior hay que desposeerse de la forma, estando al comienzo del viaje, es prioritario desprenderse del miedo. De lo contrario no vamos a avanzar en nuestra práctica, y como decía el historiador Tito Livio, “El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son”.

        Esto también entronca con el desarrollo de las capacidades internas dentro del Arte: determinación, voluntad, constancia, pensamiento positivo, fe en lo que se hace, estudio, etc.

        Hay que pensar que esta problemática tiene más relación con el aspecto mental del estudiante que con el técnico.

Ishana Pérez, Abril de 2011.   Subir

Voluntad.

        “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

        Esta frase de Albert Einstein nos orienta sobre el poder que bulle dentro de nosotros, la cuestión es si somos capaces de generar esa energía-fuerza para nuestro avance dentro del Keiko. Desde mi punto de vista antes de comenzar a movilizar ese poder, hay que tener otro combustible, más sutil, más delicado, pero que es el detonador que prende la chispa de la voluntad, me estoy refiriendo a la determinación.

        El fracaso no llega si hay una clara resolución en la acción para llegar a la meta, y la leña para mantener ese fuego encendido es la voluntad.

        A mi manera de ver el problema está en que no se sabe qué meta se quiere alcanzar, y claro, con esa actitud de ante mano, es muy difícil orientar la determinación y la voluntad. Es como aquel que va a disparar y tiene muchas dianas delante de sí, pero no ha decidido donde focalizar su atención para dar en el núcleo del blanco.

        Dentro del proceso del Kihon hay muchos elementos a integrar, es primordial irlos conquistando uno por uno, el establecimiento de las prioridades va en función de muchos factores: la actitud del estudiante; la capacidad de comprensión por parte del alumno; el tiempo de asimilación -a un nivel básico- por parte de su cuerpo; el método empleado para la educación elemental…

        Pero lo que está fuera de dudas es que esta escalera está tejida con una urdimbre donde todo se interrelaciona y unas cosas dependen de otras. Por ejemplo: si no se controla los ukemis de base, esto trastoca completamente la práctica y no da acceso a niveles superiores de trabajo con la Waza; si no se integran los desplazamientos básicos, no se podrá tener un control del cuerpo, del espacio ni de la dinámica…

        Por como decía Víctor Hugo: “A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es la voluntad”, para mantener la progresión dentro de su aprendizaje a lo largo del tiempo.

Ishana Pérez, Marzo de 2011.   Subir

Grado y nivel.

        Creo que existe una gran confusión con respecto a estos dos términos dentro de nuestro Arte del Aikido, los practicantes los mezclan y los utilizan indistintamente para referirse a su proceso dentro de la práctica, pero a mi modo de ver son cosas distintas.

        Cuando hablamos de grado se hace referencia a andar, marchar, es decir, adentrarnos en un proceso o método para adquirir unos conocimientos, o lo que es lo mismo para nosotros, -el Kihon-. Siempre dándole contenido a este, y huyendo de lo teatral y de la escenografía.

        Esto significa que hay un procedimiento de la enseñanza donde los estudiantes van adquiriendo unos conocimientos y se van estableciendo en ellos, -los grados-: estos pueden ser de Kyu o de Dan, en estos últimos hago referencia a los cuatro primeros, ya que los restantes, hay otros factores que son más propio del nivel que del grado, -si anteriormente las cosas se han asentado correctamente-.

        El nivel es cuando previamente se tiene una base en el grado-Kihon, (depende de cuál sea este), y se llega a una comprensión-vivencia de esos principios que han anidado y se han desarrollado dentro de uno. Es como si la evolución estuviera superpuesta en estratos o capas y accedemos a ese pequeño mundo teniendo como herramientas el esfuerzo y el método.

        Cuando uno se establece en un nivel, es prioritario mantenerse en el, -para posteriormente acceder a otros-, eso se llama evolución; ¿y cómo hacemos eso? ¡Con la práctica! Si dejamos de ejercitarnos nuestro nivel cae. Dicho de otro modo, no podemos pulir, refinar el Kihon sin la práctica, ya que nuestra destreza sobre la técnica se ve afectada, y por lo tanto, también nuestra comprensión-vivencia.

        La frontera es muy sutil, por esa razón es necesario que nuestra comprensión y perspicacia también lo sea.

        Esto nos lleva a reflexionar sobre nuestro quehacer dentro del Aikido, -eso lo vamos a dejar para otro momento-, pero quiero adelantarles este escrito del Sr. D. Stanley Pranin en el Aikido Journal, para que todos meditemos de cómo afrontamos la Vía y la educación de nuestros estudiantes, en relación al grado y al nivel.

Ishana Pérez, Febrero de 2011.   Subir

¡Avance, retroceso o estancamiento!

        La verdad es que los Senseis nos enfrentamos a muchos escollos en la labor docente, desde la soledad de la enseñanza; la forma de mejorar el rendimiento de nuestros alumnos analizando la tradición y sus métodos, al igual que creando otros adecuados a los tiempos en que vivimos, pero siempre sin olvidar la raíz.

        Muchas veces nos preguntamos, ¿por qué no progresan nuestros estudiantes? ¿Cuál es la razón que se lo impide?

        Siempre digo que hay tres posibilidades:

              a) El Sensei, ya que él es el director-motivador que da vida a la sinfonía del aprendizaje. Por lo tanto, si no cumple su función se trunca el progreso, o también pude ocurrir que no tenga alumnos comprometidos, entonces, por mucho que este haga no va a poder desarrollar los principios del Aikido.

              b) El método, quizás se esta utilizando un vehículo o demasiado pequeño, -es cuando el compromiso de los estudiantes es grande y el proceso no da respuesta a sus expectativas-; o por el contrario es demasiado grande, -esto pasa cuando no hay discípulos comprometidos, y el planteamiento del método es más grande que las pretensiones de los alumnos.

              c) El alumno, tal vez no se ha captado bien por parte del formador el compromiso del estudiante; puede ocurrir que el alumno es lúdico y le da igual el avanzar, retroceder o estancarse; puede pasar también que el novicio no ha desarrollado el espíritu de superación y se deja arrastrar por la apatía y la rutina; otra posibilidad es que la propia estructura mental del estudiante le impide el avance, por ser demasiado rígida y no permite que le permean los principios del Aikido.

        A mi modesto entender, no caben más posibilidades para que no se dé el progreso que las tres que se acaban de enumerar, alguna de ellas falla.

        Unos de mis personajes favoritos es el cuarto patriarca del budismo Ch´an, el maestro Daoxin (580-651). Esta es su opinión sobre los distintos perfiles de las personas que estudian:

        "Hay cuatro tipos de personas que estudian. Los más elevados son aquellos con práctica, entendimiento y realización. A continuación vienen los que tienen entendimiento y realización pero sin práctica. A continuación están aquellos con práctica y entendimiento pero sin realización. Los más bajos tienen práctica, pero sin entendimiento ni realización".

Ishana Pérez, Enero de 2011.   Subir

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